Vista Normal

Received today — 7 Marzo 2026

Furia Épica fue un error geopolítico

7 Marzo 2026 at 07:35

Si los resultados militares resultan adversos, aunque la dupla Israel-Estados Unidos obtenga la victoria técnica, Irán logrará efectos desequilibrantes en el interior de EE. UU. La población reprobará la aventura

 

Por Manuel Gutiérrez

Ciertamente, sea como sea, Irán sufrirá imposiciones en su forma de gobierno y en el control de sus riquezas petroleras. Estados Unidos, que no escuchó las voces de sus expertos militares, planteó mal la operación en Irán, la cual afecta a una región estratégica en el Medio Oriente y a catorce países.

Trump salió con “sus otros datos” y, con la ligereza propia de los autócratas, estima que en cuatro semanas el teatro de operaciones estará resuelto. Para ello, movilizó dos grupos de tarea (task forces) que incluyen los portaaviones Gerald Ford y el Lincoln, los cuales en conjunto suman 180 aviones para operaciones de caza y bombardeo en la zona; además, cuenta con ese “tercer portaaviones” en tierra llamado Israel.

Sin embargo, los resultados no están saliendo como deberían. La necesidad de más fuerzas amplió la demanda de bases que Inglaterra cedió, como era de esperarse, pero no así España. La guerra coloca en un dilema a algunos socios de la OTAN, tanto por la naturaleza de sus gobiernos como porque no es una guerra en la que la seguridad de esos Estados haya sido amenazada.

Claramente, no hay un motivo para la operación que cubra los aspectos de legalidad y moralidad en la intervención. Trump busca el petróleo, ciertamente, pero su jugada pretende lograr la solidaridad de los judíos estadounidenses al alinearse con el proyecto sionista. Este último pretende usar el poder militar estadounidense para eliminar a sus rivales regionales y continuar con su expansión territorial y las campañas de exterminio emprendidas en Gaza, por ejemplo. Es como si el Israel antiguo hubiera logrado manipular y asociarse con la Roma de su tiempo, usando su poder bélico para arreglar el panorama regional a su favor.

Irán no es una república atrasada con rebaños en el desierto y torres de petróleo. Tiene ciudades modernas, una gran densidad poblacional e identidad propia. Sobre todas las cosas, se recomienda no invadir a Irán, porque es una pesadilla de logística y de control territorial.

Estados Unidos eliminó a Sadam Hussein y finalmente desmanteló al partido panárabe Baaz y al liderazgo de Irak; sin embargo, ese país —que primero emprendió una larga guerra contra Irán— terminó cayendo bajo su influjo. Es decir, la “Tormenta del Desierto” y todas las cruzadas rimbombantes de la era de Bush (quien mintió sobre la existencia de armas nucleares en Irak) terminaron siendo mediatizadas por la realidad: la vecindad con Irán, que sacó provecho y respaldo de su anterior enemigo religioso.

Los expertos militares consideran que no es fácil ni recomendable invadir Irán por su extensión, sus cordilleras montañosas y sus amplios desiertos, que convierten las campañas en una pesadilla. Aquí es donde parte el primer error de Furia Épica: subestima totalmente la capacidad de los pueblos árabes (y persas), que en el peor de los escenarios pueden unirse Si bien se puede tener el dominio militar, no se logra el control real, social y funcional de los pueblos. Esto llevaría a una guerra popular-religiosa prolongada, asimétrica pero arraigada y justificada, para dificultar el aprovechamiento del petróleo y las riquezas de Irán.

Los costos son altos, no solo por el desplazamiento de miles de hombres, barcos y aviones que están en la fase aeronaval de la guerra. El “golpe de mano” que destruyó en su totalidad el edificio en que se encontraba el Ayatolá Jamenei no se ha leído con precisión en Occidente. Millones lloraron por el mártir y se preparan para otra prueba más en la milenaria e historia de la región.

Ciertamente hay prosperidad, clases cultas y bienestar en las clases medias y altas de Irán que ven con buenos ojos la idea de una democracia, pero también proponen cambios en las formas de vida. Hay dos formas de abordar a Irán: como un coto medieval teocrático, cerrado, atrasado y reprimido, o como una sociedad islámica compleja con deseos de reformas. En ambos casos, el régimen —ya sea el del pasado Sah de Irán con su policía Savak, o el de Jamenei con su Guardia Revolucionaria— genera represión sobre miles de personas, pero no la suficiente como para alterar las bases del Estado de manera directa e inmediata. La represión parece ser una forma adjunta de la vida en la sociedad iraní; aunque no sea natural, es una costumbre.

Pero no se emprendió “Furia Épica” por eso. Se emprendió porque Trump desea tomar el poder político de esa sociedad, creando un espejismo de retorno a la monarquía con el hijo del Sah, Mohammad Reza Pahlavi, probablemente si les alcanza para una monarquía acotada constitucionalmente. Trump se dejó manipular por el aventurerismo de Netanyahu y por los “halcones” de Israel, por su propio lobby y porque es una manera de asegurarse un apoyo judío-americano que fluctúa frente a sus diversas políticas internas y externas. Sin embargo, ni a Israel le alcanzaría para una dominación directa de Irán.

La idea de Furia Épica fue precipitada y la resistencia de Irán ha sido mejor de lo esperado. Lanzaron ataques sobre el portaaviones Lincoln, que la Marina estadounidense reduce a “daños menores” (versión única y no comprobada). Las bajas de Estados Unidos en la aventura ya implican tres modernos F-15EX que se dice fueron derribados por las defensas antiaéreas; los pilotos habrían quedado a salvo al eyectarse de los aparatos envueltos en llamas.

Los ataques con misiles impactaron tanto en Qatar como en Kuwait y Arabia Saudita, específicamente en depósitos de petróleo. Incluso algunos misiles llegaron a Chipre, pretexto para que Inglaterra se involucre, ya que pretendían dañar (o dañaron) su base. Hezbolá, desde el Líbano, aprovechó para lanzar misiles contra Israel ocasionando daños y muertes civiles, lo que ya provocó represalias con bombardeos israelíes sobre sus posiciones.

Mientras tanto, sin que Furia Épica lo haya previsto —aunque era una consecuencia lógica—, se cerró el Estrecho de Ormuz, bloqueando el 20% de la navegación mundial y los suministros de crudo. Esto causó una elevación del precio por barril; incluso a Pemex le viene bien esa crisis mundial por el aumento de ingresos, si estuviera en condiciones de aprovecharla.

En el resto del mundo, la posibilidad de escasez de combustible es alarmante y no está asegurada por más de quince días. Por ello, Alemania, Francia e Inglaterra, de forma individual, pretenden sumarse a la fuerza de Israel y Estados Unidos ante la posibilidad de ganar parte del botín y derechos en la región. Pero pensar en eso es todavía ingenuo.

Es el objetivo, pero en Occidente no entendemos la mente de los guerreros orientales. La posibilidad de una guerra santa, de resistencias y actos de terrorismo se elevó exponencialmente. Por otra parte, Rusia no está en posibilidad de mover piezas en el tablero sin involucrar su poder nuclear. China se mantiene a la expectativa, dado que Irán era su principal proveedor de petróleo; pero no por ello jugarán a favor de un Irán que dio “campanazos” tecnológicos con sus drones, atormentando a Ucrania y generando un nuevo modo de guerra. Los misiles hipersónicos son más alarde que realidad, porque no son fáciles de construir ni baratos.

Lo cierto es que, para muchas agencias de información regionales, la aventura —que oficialmente habla de 600 muertos hasta el 2 de marzo en Irán— considera que los estadounidenses ya tienen sus primeras 300 bajas no oficiales, que el mando reduce a solo tres. El segundo error de Furia Épica fue no creer en la capacidad de Irán para dañar blancos estratégicos y concentraciones de tropas. Y eso salió mal.

La operación no desmanteló la unidad de Irán; al contrario, los fortaleció pese a sus diferencias bajo la premisa del ataque “sionista-americano”. De nueva cuenta, reinar sobre un cementerio implica costos de bajas altos y, aunque sean pocos, habrá golpes certeros de Irán en naves significativas. Eso daña la pretensión de guerra y el respaldo a unos Estados Unidos que se meten en un conflicto contra un rival que no representa un riesgo real para su territorio.

Si los resultados militares resultan adversos, aunque la dupla Israel-Estados Unidos obtenga la victoria técnica, Irán logrará efectos desequilibrantes en el interior de EE. UU. La población reprobará la aventura, no justificará la intervención y mucho menos respaldará con votos a Trump. Esta es la tercera indicación de error: provocar un conflicto que tiene repercusión en el escenario electoral nacional.

Lo cierto es que Estados Unidos está actuando como un “pirata” en el escenario geopolítico, pero el sustento de las decisiones es convencer al público de que se está “salvando a los iraníes de un régimen teocrático opresor”, mientras se obtienen beneficios por el control del petróleo y se elimina a un enemigo que dista mucho de tener armas nucleares.

Mientras tanto, para complicar el escenario, Pakistán reacciona contra los talibanes en las zonas fronterizas. Afganistán presenta el mismo problema que la URSS y EE. UU. ya conocieron: lo difícil que es invadirlos y dominarlos por tierra. En el caso afgano, prefirieron dejarlos por su cuenta, al margen de la ética de los talibanes en materia de represión. Por ello, actualmente, nadie quiere ir a una guerra de ese tipo.

Esta vez Trump deseó un “pastel de tres pisos” y su voracidad lo hizo pretender arrancarle partes con las manos. Eso desbarató todo el pastel. La ingesta resulta excesiva y provocará dolor de estómago y hartazgo; queda la sensación de que las cosas no resultaron como se esperaba y no saben cómo salir del embrollo.

Creo que el problema involucrará a más países y fuerzas, con bajas para todos en aras de ganancias hipotéticas. Trump no cambia formas de gobierno ni usa una medida de moralidad; simplemente pone a sus títeres, administra el beneficio y deja todo igual o peor (el caso de Venezuela es elocuente). No es el “campeón de la democracia”.

Privarse del escudo moral para una intervención armada hace vulnerable toda aspiración de dominio. No hubo unas Torres Gemelas, ni un Pearl Harbor, ni una provocación prefabricada; esta vez no hubo ni siquiera una escalada iniciada por terceros. Ese es otro fallo de Furia Épica: los estadounidenses que mueran por intereses de millonarios carecen del consuelo de una causa justa.

México, como parte del bloque y vecino obligado al aventurerismo, debe “besar sapos” y cerrar los ojos, como propone el presidente del PRI, Alejandro Moreno, con gran pragmatismo. Por desgracia, el mundo es un lugar injusto y muchos pueblos están en encrucijadas de las que deberán salir solos o ser hábiles para prevalecer con alianzas precisas, como lo hicimos en el siglo XIX. Es doloroso, pero es el mundo de siempre. Los intereses de los poderosos no son semejantes a los de los mortales comunes.

Queda claro que Furia Épica es una regresión a un orden de cosas inmoral, imperial e intervencionista, sin que ninguno de los otros escenarios se haya resuelto: Gaza, Ucrania, Venezuela o Cuba. Lo importante para ellos es provocar la sorpresa mundial y vender la imagen de un dirigente pleno de poder, pero con muy poca visión de realismo estratégico. Esto le puede costar más caro de lo que cree. Irán puede intentar “ganar perdiendo”.

Pase lo que pase, Irán no desaparecerá. Trump jugó mal su partida con Furia Épica. Lo cierto es que es el gran fracaso de las instancias de derecho internacional y de la misma ONU, organismo que Trump ha desplazado. La idea del gobierno mundial y del consorcio de naciones para resolver crisis mediante el diálogo se fue por el caño, como en el siglo XIX.

La entrada Furia Épica fue un error geopolítico se publicó primero en Primera Plana Digital - Noticias de Sonora y México.

Received before yesterday

Monseñor Juan Navarrete y Guerrero: El obispo que padeció tres destierros

21 Febrero 2026 at 08:00

Por Pedro A. Moroyoqui Durán

Monseñor Juan Navarrete y Guerrero, nació el 12 de agosto de 1886 en la ciudad de Oaxaca, Oaxaca, fue hijo de don Demeterio Martínez Navarrete y Sandoval, el último en la dinastía Navarrete en utilizar su primer apellido, originario de la ciudad de Morelia, Michoacán, y de doña María Julia Trinidad Guerrero y Pompa, originaria de la ciudad de México.

Realizó sus estudios de primaria hasta secundaria en su ciudad natal, poco tiempo después se trasladó a la ciudad de León, Guanajuato, para ingresar al seminario de esa ciudad, más adelante ingresó al colegio Pío Latino Americano, de Roma, el 25 de septiembre de 1904, por cinco años asistió a la célebre Universidad Gregoriana, donde estudiaron casi todos los futuros obispos del mundo, después de cinco años de estudio obtuvo su título de doctor en Teología.

Fue ordenado sacerdote en Roma el 11 de abril de 1909, al despedirse de él, su santidad Pío X, ahora santo, puso sus manos sobre su cabeza y le dijo:

“Ve a México hijo y trabaja por la grande obra de restaurar todas las cosas en Jesucristo. Te encargo especialmente a los obreros y a los niños”.

Regresó a México y comenzó su ministerio sacerdotal en la ciudad de Aguascalientes, donde se destacó por sus grandes dotes organizativas, agrupó a los obreros, fundó sociedades mutualistas, cajas de ahorro y cooperativas de consumo para beneficio del gremio, al mismo tiempo que impartía varias cátedras en el seminario y fundaba varias escuelas católicas en esa ciudad.

El padre Navarrete prometía una gran labor social en la ciudad de Aguascalientes cuando en plena etapa revolucionaria, estalló una persecución religiosa en el año de  1914, el obispo de Aguascalientes, don Ignacio Valdespino, al igual que muchos otros, tuvo que abandonar su diócesis, pero antes de partir al destierro nombró vicario general sustituto al padre Juan Navarrete, se dice que en ese tiempo se llegó a poner el precio de dos mil pesos por su cabeza. Alertado oportunamente, abandonó el país y se refugió en Galveston, Texas, en Estados Unidos, en este primer destierro corrió con mejor suerte que muchos de sus compañeros sacerdotes que tenían que trabajar de meseros para sobrevivir, el padre Juan fue capellán en Galveston, después ocupó el cargo de secretario en la “Catholic Church Extensión Society”.

En 1915 viajó a Roma como secretario auxiliar de Monseñor Francis Kelly, al regresar se instaló en Chicago, a principios de 1916, el padre Juan junto con varios religiosos y obispos estuvieron a punto de morir envenenados por un cocinero anarquista que envenenó la sopa en un banquete ofrecido en honor de Monseñor Mundelin, con motivo de la toma de posesión de la diócesis de Chicago, ese mismo año fue nombrado profesor de Ciencias Bíblicas, Sociología y Oratoria en el seminario de Castroville, Texas, el siguiente año de 1917 regresó a México, porque su hermano, el padre Francisco, se estaba muriendo.

Tres años largos años duró este primer destierro, una vez instalado en la ciudad de Aguascalientes el padre Juan prosiguió con su labor social a favor de los obreros, allí fundó la sociedad de auxiliares parroquiales, señoritas que más adelante estarían a cargo de hospitales, escuelas, asilos, etc., además fundó varias escuelas en esa ciudad.

La brillante labor social del padre Juan en la ciudad de Aguascalientes se vio interrumpida cuando el papa Benedicto XV firmó el documento donde lo elegía como obispo de Sonora, el 24 de enero de 1919, más adelante fue consagrado obispo en la catedral de Aguascalientes, por Monseñor Valdespino, asistido por don Miguel M. de la Mora, obispo de Zacatecas y don José de Jesús Fernández, obispo titular de Tlos y abad de la Basílica de Guadalupe, en ese tiempo fue considerado el obispo más joven del mundo, muchos años después sería el más viejo del mundo.

El día 8 de junio de ese mismo año, arribó a Sonora el día 9 de julio, entró por la fronteriza ciudad de Nogales, al otro lado de la frontera lo esperaban algunos sacerdotes para recibirlo, al ver a un joven que bajó del ferrocarril con cámara en mano, inquiere uno de los sacerdotes:

—¿Y el señor el obispo?

—Soy yo —responde el joven Monseñor Navarrete, para luego añadir:

—Poca cosa para un obispo verdad.

Ante sí tenía el joven obispo una exención enorme que atender y solo contaba con veintiún sacerdotes, algunos de ellos de edad muy avanzada, la primera acción del obispo fue recorrer todo el territorio que caía bajo su jurisdicción, en ferrocarril, en automóvil, a caballo y a pie, transitando por pésimos caminos, hasta las comunidades más remotas, tarea que le llevó dos años. El 8 de septiembre de 1920, en su primera carta pastoral plasma la triste situación del culto cristiano en Sonora. Así que una de las primeras acciones fue reabrir de nuevo el seminario cerrado desde 1913.

 

Segundo Destierro

La ley Calles, promulgada el 14 de junio de 1926 por el presidente mexicano Plutarco Elías Calles, fue un decreto que buscaba limitar y regular estrictamente el culto católico y el clero en México, haciendo cumplir los preceptos anticlericales de la Constitución de 1917, esto provocó un levantamiento armado en el centro del país que se llamó la Guerra Cristera (1926-1929) debido a la suspensión de cultos y el control estatal sobre la iglesia.

Los puntos principales de la Ley Calles se resumían a los siguientes:

Redujo el número de sacerdotes, exigió que fueran mexicanos por nacimiento y prohibió el culto público fuera de los templos.

Los templos pasaron a ser propiedad de la nación y su gestión se asignó a comités de vecinos.

Se impusieron multas y penas de cárcel por enseñanza religiosa en escuelas primarias y por la participación del clero en política.

El cierre de templos y la suspensión de cultos no los realizó el gobierno, sino la jerarquía católica, estas medidas provocaron que se suspendiera el culto público a partir del 31 de julio de 1926.

La suspensión de los cultos fue una estrategia extrema de protesta de la Iglesia que transformó el conflicto legal en un enfrentamiento armado directo contra el gobierno de Calles.

Lamentablemente esta forma de protesta no frenó la ley, sino que intensificó el conflicto, provocando una crisis espiritual en el pueblo al quedar sin sacramentos, las consecuencias de la suspensión de cultos hizo que estallara un levantamiento armado que se le conoce como la guerra cristera (1926-1929), principalmente en los estados de Jalisco, Michoacán, Guanajuato, Colima, Nayarit y Querétaro, en otros estados tuvo una menor intensidad, en Sonora las cosas no pasaron a mayores en esta primera guerra cristera.

Como consecuencia de la protesta de los obispos por la ley Calles, el gobierno ordenó la clausura de escuelas, hospitales, orfanatos y conventos, así como la expulsión de sacerdotes extranjeros y el delegado apostólico, más adelante se expulsó a los obispos del país.

El obispo Navarrete recibió la notificación de que abandonara el país, firmada por el gobernador interino, Leandro Gaxiola, el 16 de septiembre de 1926, posteriormente se trasladó Estados Unidos a donde llevó su seminario que estaba en Magdalena a un sitio que está entre Nogales, Arizona y el pueblo de Patagonia, para tal efecto adquirió un viejo galerón, propiedad del gobierno americano al que los seminaristas llamaron la casa verde.

En Estados Unidos tuvo lugar un juicio donde fue procesado don Juan por una supuesta conspiración a las leyes de la neutralidad, ya que la zona fronteriza era un lugar natural para conspirar en contra del gobierno, la acusación concreta por parte del gobierno mexicano fue que el obispo de Sonora se había aliado con algunos individuos que pretendían levantar a la tribu yaqui en contra del gobierno de México; el primer juez, que era católico se negó a juzgar a un obispo y renunció a su cargo, fue substituido por otro que era protestante, pero los testigos pagados en Tucson cayeron en tantas contradicciones e incurrieron en tantas mentiras que el juez declaró inocente al señor Navarrete.

Afortunadamente en Sonora la situación no fue tan triste como en otros estados de la república, las autoridades fueron muy moderadas, casi todos los sacerdotes permanecieron en el estado y podían oficiar y administrar los sacramentos en casas particulares sin ser molestados, casi todas las escuelas católicas siguieron funcionando, sin embargo hacía falta el culto público.

El 15 de agosto de 1927, el seminario en el destierro rindió sus primeros frutos, el obispo Navarrete ordenó el primer sacerdote, el padre Luis Cosme Barceló Durazo, nacido en Granados el 2 de julio de 1901, hijo de doña Amparo Durazo Barceló y don Josecito Barceló Espinoza, después vendrán otros más.

El 21 de junio de 1929 se llevó a cabo un pacto entre la jerarquía católica mexicana y el gobierno de Emilio Portes Gil conocido como “Los arreglos”, en estos se estableció concluir el conflicto armado, abrir los templos y reanudar el culto, la negociación fue liderada por los obispos: Leopoldo Ruiz y Flores, arzobispo de Michoacán y delegado apostólico y don Pascual Días Barreto, obispo de Tabasco, nombrado por la santa sede como intermediario para los tratados de paz.

La Iglesia Católica no logró la derogación de las leyes anticlericales (Ley Calles) que motivaron el conflicto, el gobierno acordó devolver los templos y casas que no estuvieran ocupados por oficinas gubernamentales para reanudar el culto, permitiendo a los sacerdotes regresar a sus parroquias, se concedió amnistía a los cristeros que se rindieran y entregaran las armas, promesa que se cumplió a medias, se mantuvo la Constitución de 1917, por lo que la Iglesia quedó en la misma situación legal de restricciones que tenía antes de la guerra, la Iglesia aceptó implícitamente cesar la participación activa de los sacerdotes en la política nacional,  el presidente Portes Gil solicitó, como condición para calmar a los jacobinos radicales en el gobierno, la salida del país de algunos prelados, como González y Valencia, y Manríquez y Zárate.

Las condiciones en que se llevaron a cabo los arreglos no fueron las mejores sobre todo para los cristeros, lo que explica por qué el conflicto dejó heridas abiertas.

En estos arreglos se dejó sin voz a los cristeros que eran el ejército beligerante, las leyes anticlericales por las que se habían sublevado no fueron derogadas, además los dejaron indefensos, en aquellos años cualquier presidente municipal con ideas anticlericales y grupos de agraristas radicales, utilizados por el gobierno contra los cristeros, podían establecer juicios sumarios y asesinarlos, como de hecho así fue. A la Santa Sede le urgía normalizar la vida religiosa en México y los Estados Unidos necesitaban del petróleo y que su explotación no se viera afectada por una guerra prolongada.

 

Tercer Destierro

El 16 de septiembre de 1931, tomó posesión como gobernador de Sonora, Rodolfo Elías Calles, hijo del llamado jefe máximo de la revolución mexicana para el período 1931-1935.

En su administración se recrudeció el problema religioso, inició una campaña anticlerical a la par que instituyó una educación socialista y atea en las escuelas, ordenó el cierre de las escuelas católicas y clausuró los templos, pretendió limitar el número de sacerdotes a uno por cada veinte mil habitantes, al negarse a acatar estas disposiciones, monseñor Navarrete fue desterrado por tercera vez del país, además los elementos pertenecientes a su administración cometieron numerosos excesos, como fueron la quema de imágenes de religiosa, ocupar las iglesias para convertirlas en trojes u oficinas ejidales y otros similares que hicieron sumamente odioso a su Gobierno.

A diferencia de las anteriores el obispo de Sonora ya no estuvo dispuesto a acatar las órdenes del gobierno, anteriormente, al regresar de su segundo destierro en septiembre de 1929, hizo solemne promesa ante sus seminaristas, que cualquiera que fueran los motivos que surgieran, no volvería al exilio, sino que permanecería en su diócesis, promesa que se hizo célebre con su frase legendaria “De Sonora al Cielo”.

En este exilio que duró cinco años, de 1932 a 1937, fue el más duro de todos, en muchas ocasiones ni el pan de cada día estaba asegurado, además de padecer las inclemencias del frío, las caminatas extremas para un hombre ya maduro como el obispo Navarrete, el cual muchas veces fue víctima de fuertes ataques de reumatismo; sus sacerdotes y seminaristas, también anduvieron a salto de mata, huyendo por distintas partes del estado.

Para poder formar a los futuros sacerdotes el obispo cambió la sede del seminario nueve veces, tres veces en el primer destierro y seis veces en el segundo, en los ranchos La Huerta, Buenavista, Los cajones, en el distrito de Magdalena posteriormente se trasladaron a la sierra en donde fundaron el rancho los Ciriales, hasta ese lugar llegaron las huestes del gobierno a destruir las chozas donde se erigía el seminario, de allí pasaron a una casa de campo a Nacozari, posteriormente se trasladaron a Guaymas a un lugar al que llamaron El Oasis.

Un príncipe de la Iglesia se disfrazó de ranchero, se dejó crecer la barba, caló sombrero de palma y calzó teguas de baqueta, como todos los rancheros de la sierra además se cambió el nombre, ahora era Fortino Guerrero, pero hasta en eso no mintió ya que Fortino era su segundo nombre y Guerrero su apellido materno, seguido muy de cerca por la jauría que lo perseguía encarnizada.

Ni aún en esa situación monseñor Navarrete dejó de prestar auxilio espiritual a su feligresía, se movía a los pueblos, amparado en las sombras de la noche, siempre apoyado por personas de confianza. El obispo de Sonora tuvo la enorme fortuna de contar con muchos amigos y aliados, entre los rancheros sonorenses, en su aventura en la sierra sobresalen dos que fueron incondicionales: Porfirio Coronado y don Ramón Hurtado sin los cuales no hubiera podido evitar ser capturado, el primero le sirvió de guía, para eludir a las tropas en la sierra, el segundo le proporcionó información y alimentos.

Don Ramón llevó hasta la cueva donde se escondían un becerro de su propiedad para que los perseguidos lo sacrificaran, en el suelo le dibujó el diseño de su marca de herrar con la instrucción que podían sacrificar cualquier animal que llevara su marca.

En otra ocasión cuando ya habían agotado todas las provisiones, tremendo susto se llevó el obispo al toparse en la sierra con un hombre bien montado y armado hasta los dientes, que de momento no reconoció, era Porfirio Coronado el cual entregó un abundante dotación, de huevos cocidos, tortillas de harina con frijoles y queso, al inquirir Florentino Olivas, uno de los seminaristas quien había traído esos alimentos, el obispo respondió que los ángeles, poco después llegó el guía Porfirio y los sacó a un lugar más seguro.

Al cerrarse el cerco don Ramón Hurtado avisó oportunamente al obispo que el ejército había contratado personas conocedoras de la sierra, con ese apoyo, era seguro que los soldados los encontrarían, el obispo y sus seminaristas decidieron dividirse en tres grupos, a fin de evitar que todos cayeran prisioneros en caso de algún encuentro con el ejército, para reunirse después en otro punto de la sierra.

Larga y penosa fue la huida, sobre todo para el obispo, que casi cumplía los de cincuenta años, junto con sus muchachos tuvo que escalar de noche las elevadas cumbres de la sierra madre, bajar hasta los profundos barrancos por paredes de toca casi cortadas a pico y transitar por desfiladeros que daban vértigo, pero sobre todo tuvo que soportar el intenso frío que en esas latitudes es extremo.

Más adelante los grupos se unieron allí decidieron enviar unos cuantos jóvenes de avanzada al rancho de Huépari, donde estaba establecido don Benigno Durazo y su familia a fin de solicitar alimentos, información y hospedaje para al obispo un día, mientras don Ramón Hurtado conseguía un par de guías para sacarlo de allí.

Buen susto se llevó el jefe de familia al abrir la puerta de su casa, a las dos de la mañana el ranchero se topó con un pequeño grupo de muchachos famélicos, macilentos, con el cabello crecido y vestidos con harapos, con la ropa hecha jirones, la hospitalidad de los rancheros sonorenses siempre ha sido legendaria, en ese rancho devoraron la comida ofrecida por la familia, además prepararon una buena ración para el grupo que permanecía oculto en el monte y con mucho gusto ofreció su casa don Benigno para hospedar al obispo de Sonora, a los pocos días se presentaron los guías preguntando por un ingeniero al que debían de conducir a Nacozari. Así fue como burló a la jauría de perseguidores el obispo Navarrete.

Sería largo enumerar las tribulaciones y aventuras del obispo y su pequeño grupo de perseguidos en este pequeño artículo, si alguien desea saber más del tema, recomiendo el texto del padre Cruz Acuña Gálvez, Juan Navarrete, medio siglo de historia sonorense, cuya primera edición salió a la luz en el año de 1969 con motivo de las bodas de oro episcopales.

Para 1935 cae el gobierno callista en Sonora por una ruptura entre Plutarco Elías Calles y Lázaro Cárdenas haciendo que la campaña contra los católicos perdiera un poco de presión, siendo más flexibles. Fue en 1936, cuando los feligreses observaron que empezaba a disiparse el ambiente de persecución, y las mujeres se empezaban a organizar para pedir la reapertura de los templos, mientras que en algunos lugares se tomaron a la fuerza, en 1937 se hizo cargo de la gubernatura Román Yocupicio, se devuelven por completo los templos incautados por el gobierno y el señor Navarrete dejó la clandestinidad y comenzar la reconstrucción religiosa de su diócesis.

Monseñor Navarrete cumplió su promesa, en un día como hoy, pero del 21 de febrero de 1982, a las 2:07 de la madrugada, voló de su casa en Sonora al cielo.

La entrada Monseñor Juan Navarrete y Guerrero: El obispo que padeció tres destierros se publicó primero en Primera Plana Digital.

«Cabrini, con temple de acero»: Eduardo Verástegui

8 Febrero 2026 at 14:47

Por Manuel Gutiérrez

Hay tardes lentas, entonces buscas algo. Ya resignado, abrí Cabrini, una película de entrada con producciones Angel, que recordé tienen que ver con la serie de Jesús magnífica, llamada “The Chosen” en español “Los elegidos”. Cabrini versa sobre la vida de una monja que es de origen italiano y viaja a Nueva York porque tiene un objetivo irreductible en su vida: “Crear un imperio de esperanza” y eso es un reto de grandes dimensiones.

La cinta me gustó mucho, por la calidad con que está hecha, la pasión por el detalle y sobre todo porque siendo de inspiración religiosa, no cae en lo hagiografía, que cuando los historiadores se extravían y convierten a su modelo en una fuente interminable de virtudes que hartan. Cabrini se cabrea, sufre, se desanima, la derrumban, se levanta y sigue luchando primero por su vida ya que su pronóstico de salud era adverso. Pero lucha trabajando, siendo ejemplo y mostrando el camino.

El mérito de la cinta está en hacernos entender los retos de la protagonista: Sobre todo el muy difícil asunto de la obediencia, porque con un voluntarismo como el Francesca Cabrini, que era diríamos muy atrevida y atravesada, porque no dudo en desafiar el delito y la mugre que cubría los bajos niveles de Nueva York, pero audacia en el mejor sentido era de Dios. 

Entonces tuvo mucho de mérito doblar la cerviz ante su obispo que le decomisó su obra para la diócesis, y asustado por sus arrestos, intentó regresarla a un ambiente al que pertenecía y que nunca debió dejar, pero eso no era lo que ella quería.

La peli plantea el reto de inmigración, aprovechando la historia de los italianos que llegaron a la ciudad de la estatua de la Libertad, pero sin dinero tienen que ganártela. La solvencia es uno de los pasos de la libertad, y para lograrla debes educarte, alimentarte o infancia es destino, y desde pequeño estarás condenado a no pasar de la escoria. Vaya discurso para una monja, no exenta de espiritualidad, pero muy situada en su realidad, su tiempo y sus injusticias.

Los italianos llegaron a Estados Unidos, después de los irlandeses, asolados por la guerra religiosa entre protestantes y católicos, por el gobierno de su majestad y adicionalmente los “Sean Fein” una especie de orden, asociación o mafia que resistía la persecución religiosa pero apelaba en muchos casos a acciones de sabotaje, atentados… terrorismo pues, lo que los hizo muy incómodos y propiciaron la huida a la tierra de la libertad de conciencia y de expresión. Inglaterra mostró su peor rostro represivo contra los irlandeses católicos, que también tuvieron héroes ejemplares como Daniel O’ Conell.

Daniel, por cierto, fue uno de los modelos intachables inspiradores del líder católico Anacleto González Flores, que parece ponerse de moda otra vez por el centenario de la guerra por la libertad de conciencia, la Cristeada en 1926 en el siglo pasado, un líder que trató de luchar legalmente y finalmente fue envuelto en la vorágine de la rebelión religiosa por la intensa persecución.

“Los puercos italianos” dicho con afecto, eran lo que ahora hacen los mexicanos y otros hispanoamericanos en Estados Unidos: Mano de obra, trabajadores agrícolas u obreros explotados en jornadas agotadoras, y encargados de todo lo más feo o lo más peligroso, lo que un estadounidense ni de color, ni de broma se atreve a realizar… (Vicente Fox Dixit) pensemos en los baños y su aseo, no requieren tanta información…

Total, las seis monjas italianas, con su disciplina que ya quisieran las tropas especiales de élite, llegan a trabajar reventándose los pulmones. Llegan sin recursos pero con un objetivo muy claro: ayudar, hacer caridad efectiva, para convencer, que parte del principio que si quieres dar algo, primero debes tenerlo para repartirlo, una visión económica muy certera, no con discursos de igualdades ficticias, ni con argumentos demagógicos.

Las monjas encontraron a la niñez italiana viviendo en las cloacas y en un deprimente distrito llamado Five Points. Como NO se trata de platicar la película ya los situé y espero les haya despertado su curiosidad, pero Cabrini, —hoy Santa y  manifestó admiración por lo que hizo— se fletó en rescatar niños desamparados, menores explotadas sexualmente y desvalidas, y toda clase de gente con una temeridad sin par. 

Pero no aparecen Angeles del Cielo, ni visiones del más allá. La vida de Cabrini parece una carrera tensa de resistencia: Pruebas más pruebas, decisiones, tomar riesgos.

Limitada por el cardenal irlandés que gobernaba Nueva York, y bajo el mandato no mendigar con los anglosajones, la Cabrini se las ingenió para sacar recursos de los propios italianos que ya encumbrados, siendo alguien no pelaban a sus recién llegados famélicos, enfermos, explotados y desprotegidos.

El drama migrante tocado en escala y como si hoy fuera ayer, finas pinceladas de la obra de Eduardo Verástegui, del director Alejandro Gómez Monteverde y de la protagonista Cristiana Dell’Anna, que pese al severo traje es una mujer atractiva y muy expresiva.

Todos ellos hacen una entrega excepcional, ya que estos estudios tienen una mística especial y pretenden llevar un buen mensaje y con un presupuesto relativamente bajo de solo 50 millones de dólares, reflejan que Dios espera que resolvamos los problemas usando nuestro esfuerzo y no solo esperemos que con la oración, se arregle todo y que ocurran cosas metafísicas porque no saldrás del hoyo y se filmó en el lado oeste de Nueva York. 

Pero todas las soluciones de la Madre, son tomadas en el plano terrenal, curiosamente la cinta no se atasca en lo religioso, pero es el centro de todo porque de otra manera, es simple filantropía y la finalidad de la Cabrini es la trascendencia a la eternidad de las gentes que estuvieron cerca de ella y la caridad era una manera de llevar una conversión.

Por ejemplo se acerca a Rolando Villazón que canta un fragmento de la opera de León Cavallo, “Payaso” que encarna un tenor exitoso, pero cuya filiación con la logia másonica y con la fuerza anti-católica del Garibaldismo en Italia, lo hacen repudiar a la monja por lo que representa la iglesia vista como enemiga generadora del oscurantismo.

Francesca Xaviera —nombre muy acertado por el de Asís— Cabrini lo conquista no atosigándolo con intervenciones rezanderas. Con el canto, con Verdi, con un fragmento cantado por niñas y niños de la calle que le doblan por fin el corazón, aunque es un personaje secundario puede ser Enrico Caruso, pero en la peli, citan otro nombre. 

Pero no fue el único. Su enemistad con el alcalde de Nueva York, y su asistente cercano, que le tiran un festival italo-americano, que son capaces de todo contra su obra máxima, un hospital que aspira a ser el mejor del continente, cobrando bien por sus servicios a quiénes pueden pagarlo, pero para iniciar de ahí, tener recursos para ayudar a los que necesitan medicinas y atención hospitalaria y no la tienen, algunas cosas no cambian.

El choque llega a por la forma de manejar en New York Times, por la Santa. Hábil como pocas, conquista la amistad de un periodista ajeno a los problemas humanos y sociales de los emigrantes, no sólo italianos. Y este escribe dos artículos que deben estar entre los monumentos del NYT uno llamado “Las ratas viven mejor que la niñez migrante” y otro “El imperio de la esperanza”.

Los conflictos que desata su apostolado, la ponen ante el dilema de obediencia y es por decirlo de forma leve, desterrada a Roma. Pero no se rinde y sin lograr que el Pontifice de entonces, León XIII famoso por sus encíclicas sociales, con una pastoral orientada a la pobreza, pero sin discriminar a nadie, incluso a los ricos, porque es 1900, y León XIII que duda en enfrentar la autoridad de su obispo estadounidense Corrigan, la anima a arriesgar todo, y Cabrini lo hace se la juega en grande…pero su labor no puede ser protegida ni por el papado, ni por su obispo, porque hace que se provoquen olas con sus acciones y por tanto corra riesgos.

Acude entre rechiflas, protestas e imprecaciones asiste al Senado de Italia, y pronuncia un discurso que toca las fibras más sensibles de los señores revolucionarios, masones, liberales, alienígenas y todo lo que encuentre por ahí, pero adicionalmente les pide apoyo para sacar adelante su hospital, con causa justa, humana, verdadera y ante la verdad nadie puede resistirse a no ser alguien retorcidamente vinculado con la mentira.

La parte práctica: Todas las propiedades obtenidas por donaciones, un terreno jesuita  que a precio de ganga le consiguió el obispo de Nueva York, para acomodar a sus niños, que estaban amontonados. Incluso la casa de trabajo porque las monjas cocían ropa, preparaban alimentos, los vendían, enseñaban educación básica y media, y sobre todo principios para tener ciudadanos capaces de crear familias honorables, en un reto por la caridad. Todo lo “apostó” a su gran obra.

En realidad nada del otro mundo, que se puede observar en las ordenes monásticas en México, que hacen diversos servicios que son dignos de encomio. Y las mujeres en la vida religiosa, son personas extraordinarias pero Cabrini, era excepcional.

El final es genial: La monja acepta un whisky doble con el enemigo el alcalde neoyorquino, y lo disfruta, en lugar sin salir con rollos que el whisky es del Diablo, sorprendiendo al enemigo conquistado por su habilidad negociadora, incluso propone apoyo electoral a cambio de no sufrir atentados y de alguna manera afecta hasta la turbia moralidad del alcalde, obligándolo a girar al bien común, por sentido político. Un tratado de audacia cristina, de sagacidad.

La hoy Santa, sigue con su obra tiene números mundiales apantallantes reales hasta en China y constituye un buen reflejo de la capacidad del cineasta Verástegui, sin considerar su opera prima de la niñez perseguida y traficada en “Sonido de la Libertad” pero tiene “Bella” y “El Gran Pequeño”, que desatan la curiosidad por conocerlo, por ser un cineasta profundo y rema contra la corriente mundial.

Ahora, Eduardo es político con sus valores, su agenda propia y un temple del estilo Cabrini porque van contra todas las probabilidades en contra, puede ser la opción interesante.

Si como político llega a ser la mitad de bueno que es como cineasta, es valioso para México, sin duda.

Por cierto, el director Monteverde nos ofrecerá este año su cinta “Belén” y en realidad la espero, va a ser un manejo inteligente, emocionante y un enfoque de valores que se actualizan no en su esencia, sino en el modo de comunicar el mensaje.

Andrea Bocelli, cantó la canción principal “Dare to be” por la peli, por afinidad con el ejemplo de la Cabrini. Cuando después de tu muerte todavía se producen brotes del bien en torno a tu obra, son signos de donde estás, porque sigues afectando para bien a las personas.

 

 

La entrada «Cabrini, con temple de acero»: Eduardo Verástegui se publicó primero en Primera Plana Digital.

Don ‘Mundo’, Doña ‘Herme’ y el Huatabampo que ayudaron a forjar

7 Febrero 2026 at 18:50

Por Bulmaro Pacheco

Cada quien, con su esfuerzo, y unidos a partir de 1957, ayudaron a forjar el Huatabampo donde nacieron, crecieron y formaron familia.

El Huatabampo donde nacieron —él en 1936 y ella en 1940— carecía de casi todo en esos años. No había un sistema consistente de agua potable urbana, tampoco hospital, mucho menos drenaje —que llegó en 1967—; y qué decir de la pavimentación —que llegó en 1969— o del alumbrado público. Las calles del pueblo eran de terracería, regadas mediante pipas administradas por el ayuntamiento para evitar las quejas de las señoras por las polvaredas que invadían los hogares.

En materia educativa había solo primarias incompletas, alguna academia comercial y, ni qué decir de la educación secundaria, que llegó al pueblo hasta finales de la década de 1940. Quienes tenían recursos enviaban a sus hijos e hijas a escuelas privadas de otras ciudades o a los Estados Unidos para educarse en actividades técnicas o de formación militar.

‘Mundo’ fue descendiente directo de una familia migrante de la España pobre y atrasada de finales del siglo XIX (de La Coruña). Su abuelo Epifanio llegó primero a El Fuerte, Sinaloa, donde desempeñó algunos oficios relacionados con la minería. Posteriormente, ante la crisis minera de la región norte de Sinaloa —por la caída del precio de la plata— y la crisis de la leña, la familia se asentó en Huatabampo en busca de una nueva vida, aprovechando el boom agrícola de las primeras décadas del siglo XX, que dio fama al pueblo por su garbanzo, tomate y algodón.

‘Mundo’ fue el miembro más joven de una familia con 10 hijos formada por el hijo de Epifanio Gómez y Gertrudis Apodaca; Amado Gómez Apodaca, —el primer fundador de un billar en Huatabampo—casado con Rosa Verdugo Oláis que procrearon a: Amada, Amalia, Fausto, Arturo, Armando, Amelia, Trinidad, Carolina, Herminia y Edmundo, una familia dedicada originalmente a la producción de leche y queso, así como a la agricultura en pequeña escala.

Doña ‘Herme’ fue descendiente directa de militares y políticos, fundadores de Huatabampo: José Tiburcio Otero Toledo, gobernador de Sonora en 1879-1880; su hijo José Tiburcio Otero Esquer, alcalde de Huatabampo en 1911; Ignacio Otero Pablos, general obregonista y exembajador en Venezuela; y el coronel Jesús Otero Pablos (1892-1962) que dejó la política para desarrollar la agricultura en Colima. Entre otros, sus familiares sentaron bases importantes del desarrollo del pueblo y fueron, además, proveedores de servicios para comunidades rurales donde tuvieron influencia mediante el sistema de haciendas, como la de Jupateco, hoy convertida en el Ejido Citavaro.

 

 

José Tiburcio Otero Toledo tenía su residencia particular donde hoy se localiza la iglesia de Cristo Rey, en el centro del pueblo. José Tiburcio Otero Esquer, presidente municipal, vivía donde posteriormente el doctor Teodoro Sigüenza estableció su clínica y farmacia.

Ella, por formación familiar directa —la quinta hija de Mónica Borbón Leyva y Manuel Otero Pablos—,y hermana de Luz, Manuel, Emma, María de los Ángeles, Tranquilino y Armida, fue forjada en la cultura del trabajo, se desempeñó durante muchos años como pequeña empresaria productora de leche, queso y comerciante, combinando esas actividades con el servicio social en organizaciones altruistas y clubes de servicio.

A sus familiares directos del orden militar y a las relaciones de parentesco se debió la electrificación de su pueblo, El Etchoropo. Posteriormente, ella impulsó con parientes directos la creación de la Escuela Secundaria Técnica 50, el jardín de niños “Los Juguetitos”, establecido en la calle principal, contraesquina de la tienda de Liberato Blanco y los arreglos de las dos iglesias del pueblo: la indígena, ubicada en la Loma del Etchoropo —que por años cuidó su hermana Ema y que ya nunca se volvió a gotear—, y la parroquia Santa María de Guadalupe, construida sobre terrenos de su padre, frente a la casa de su hermano Manuel.

‘Mundo’, educado en escuelas públicas, no tardó en sumarse al esfuerzo familiar con su trabajo y capacidades, que eran sobradas. Primero como trabajador bancario, después como empresario independiente en la ganadería y la agricultura. Durante muchos años fue productor de leche y agricultor de muy buen nivel. Con la apertura comercial de México al mercado internacional y la importación de leche en polvo,, los pequeños productores de leche entraron en crisis y la mayoría de las pequeñas empresas lecheras desaparecieron. Mundo y su esposa no se arredraron: tuvieron visión, se alejaron de la producción lechera y transformaron sus terrenos en una exitosa empresa de bienes raíces y proyectos habitacionales al norte de la ciudad.

Como miembros del Club de Leones, ambos estuvieron presentes en muchas de las actividades de servicio que desarrolló el leonismo en el sur de Sonora, diríamos que en las principales de su historia.

Recuerdo muy bien que ‘Mundo’ formó parte de la comitiva que, una madrugada de diciembre de 1973, afuera de la Sociedad Mutualista Hidalgo, se entrevistó con el presidente Luis Echeverría, arriba del camión presidencial —junto a Pascual López Quijada, Roberto Rosas, Alba Paredes y quien esto escribe—, para solicitar la creación de una escuela preparatoria federal para Huatabampo.

Así nació en 1974 el antiguo CECyT, hoy CBTIS 63, que ha formado a tantas generaciones de jóvenes de Huatabampo.

Ella lo acompañaba siempre en sus labores públicas, para las cuales ambos tenían una sensibilidad muy especial. En la Junta para el Progreso y Bienestar del Pueblo, cuya presidencia ‘Mundo’ desempeñó por varios años, ella se dedicó a visitar la mayoría de las comunidades rurales, ayudando a gestionar pequeñas obras y servicios que resolvieron problemas prácticos como el agua, la reparación de escuelas y canchas, el arreglo de caminos e instalaciones eléctricas.

De igual forma, como compañera de su esposo en el Club de Leones —que ‘Mundo’ también presidió—, ambos demostraron una enorme capacidad para conseguir recursos y apoyos para los más necesitados, dejando huella en el club, que por primera vez en su historia, con el apoyo de Roberto Rosas, Samuel Ramos, René Cantú, Heleodoro Soto y la gran ayuda económica de don Chayo Ruelas, contó por primera vez con edificio propio (La Cueva) en las calles 16 de septiembre y Zaragoza.

También cuando ‘Mundo’ presidió el Comité Municipal del PRI, durante el gobierno de su amigo Roberto Rosas Ibarra (1982-1985), ambos se abocaron a que el partido tuviera edificio propio —donde actualmente funciona, en Ocampo y Madero— y dejara de depender de instalaciones prestadas. Sin muchos aspavientos, ‘Mundo’ lo logró, y ahí está el edificio.

Don Edmundo Gómez Verdugo murió en enero del 2020 y Doña Hermelinda Otero Borbón el pasado 25 de enero del 2026.

A ambos, ejemplo de trabajo, amor por su comunidad y servicio a los demás, se les recuerda con mucha deferencia y reconocimiento por su trabajo y sus aportaciones. Que sus descendientes honren su ejemplo y que los valores que ellos siempre defendieron, así como la cultura del trabajo, el esfuerzo y el altruismo desarrollado en sus vidas sea fuente de inspiración para las generaciones venideras.

El indiscutible y sólido ejemplo que dieron con sus vidas, así como el patrimonio moral que forjaron y hoy heredan a sus hijos, nietos y bisnietos es la mejor herencia para recordarlos y presumirlos. Descansen en Paz.

bulmarop@gmail.com

La entrada Don ‘Mundo’, Doña ‘Herme’ y el Huatabampo que ayudaron a forjar se publicó primero en Primera Plana Digital.

Seguros médicos para adultos mayores: un colapso anunciado

7 Febrero 2026 at 16:51

Para quienes dependen de ingresos fijos, el seguro se vuelve insostenible. No se trata de una salida voluntaria, sino de una exclusión por precio

 

Por Mario Robinson Bours

Cada año se repite la misma historia: llega la renovación del seguro de gastos médicos y, con ella, aumentos exorbitantes que resultan difíciles de absorber. Para miles de adultos mayores en México no se trata de un número más, sino de una amenaza directa a su economía y a una expectativa construida a lo largo de muchos años. Muchos pagaron su seguro durante buena parte de su vida con la convicción de que, si llegaban a enfermar, contarían con un respaldo médico.

Cuando la prima deja de ser pagable, la necesidad de atención médica no desaparece; simplemente se traslada a un sistema público que ya se encuentra saturado. Así se va configurando, casi sin ruido, una crisis que expulsa a los adultos mayores del seguro justo cuando más lo necesitan.

El mecanismo es implacable. A partir de cierta edad, los modelos actuariales ajustan automáticamente las primas para reflejar un mayor riesgo de uso del seguro, sin considerar que muchos asegurados han pagado durante décadas con la expectativa legítima de contar con protección en la vejez. Este proceso, que no se anuncia ni se reconoce como tal, termina operando como un abuso silencioso contra quienes ya no tienen margen para absorber nuevos incrementos. A ello se suma la inflación médica.

Además, las reformas fiscales de 2026 introdujeron cambios que agravan aún más esta situación. En particular, se eliminó la posibilidad de que las aseguradoras acrediten el IVA pagado al cubrir siniestros, un impuesto que antes podía recuperarse y que ahora se convierte en un gasto definitivo. Esta modificación incrementa los costos operativos de las compañías y termina trasladándose al usuario final mediante primas cada vez más altas.

El desenlace es previsible. Justo cuando el riesgo se vuelve real, muchos adultos mayores se ven forzados a cancelar su póliza porque simplemente ya no pueden pagarla. Para quienes dependen de ingresos fijos, el seguro se vuelve insostenible. No se trata de una salida voluntaria, sino de una exclusión por precio. En los hechos, estos incrementos desproporcionados parecen operar como una estrategia para expulsar a los adultos mayores del seguro médico.

La solución es posible y exige mayor firmeza institucional. Resulta indispensable reconsiderar este tratamiento fiscal y permitir que las aseguradoras acrediten ese IVA cuando se trate de pólizas de adultos mayores, a fin de evitar que dicho impuesto se traslade de manera automática a primas cada vez más altas. Además de revisar el tratamiento fiscal de los seguros médicos para adultos mayores, es indispensable fortalecer la supervisión de los incrementos a través de la CNSF y la CONDUSEF. Las aseguradoras deben estar obligadas a justificar de manera transparente, detallada y verificable cualquier aumento aplicado a estas pólizas. Sin una supervisión estricta, los incrementos se normalizan y el abuso permanece oculto.

Cierro con esto.

Lo que enfrentan hoy miles de adultos mayores es una ruptura injusta de la promesa implícita del seguro médico. Defender su derecho a mantener una cobertura accesible no solo es una obligación ética con quienes cumplieron durante años, sino también una decisión responsable para evitar una mayor presión sobre el sistema de salud.

La Cámara de Diputados y el Senado de la República tienen la responsabilidad y la palabra, antes de que esta exclusión silenciosa se convierta en una crisis abierta.

La entrada Seguros médicos para adultos mayores: un colapso anunciado se publicó primero en Primera Plana Digital.

❌