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Received yesterday — 14 Agosto 2026

Sinaloa recibe más remesas, pero familias obtienen menos pesos durante 2026

14 Agosto 2026 at 16:35

Sinaloa recibió 398 millones de dólares por concepto de remesas durante el primer semestre de 2026, un incremento de 31 millones de dólares, equivalente a 8.6 por ciento, respecto al mismo periodo del año pasado.

De acuerdo con el reporte elaborado por el Consejo para el Desarrollo Económico de Sinaloa elaborado con datos del Banco de México, el crecimiento representa el primer aumento anual que registra el estado después de tres años consecutivos de disminuciones en la captación de remesas.

En el desglose señala que entre enero y junio de 2023 Sinaloa recibió 569 millones de dólares; en 2024 fueron 485 millones y en 2025 el monto cayó hasta 366 millones de dólares.

A pesar del incremento en dólares, el valor de estos recursos en pesos disminuyó debido a la apreciación de la moneda mexicana.

En el primer semestre de 2026, los 398 millones de dólares representaron alrededor de 6 mil 940 millones de pesos, 370 millones menos que los 7 mil 310 millones registrados durante el mismo periodo de 2025, una reducción de 5.1 por ciento.

El Codesin señala que esta diferencia se explica por el tipo de cambio promedio, que pasó de 19.96 pesos por dólar en el primer semestre de 2025 a 17.46 pesos durante el mismo periodo de 2026.

Esto implica que, aunque los hogares sinaloenses recibieron más dólares, esos recursos tuvieron un menor valor al convertirse a pesos. De acuerdo con el organismo, esto puede moderar el efecto de las remesas sobre el consumo y la inversión de las familias, así como sobre actividades como el comercio y los servicios.

Culiacán concentra la mayor parte

Por municipios, Culiacán fue el principal receptor de remesas en Sinaloa durante el primer semestre del año, con 136.6 millones de dólares, equivalentes al 34.4 por ciento del total estatal.

Le siguieron Mazatlán, con 66.6 millones de dólares, y Ahome, con 55.2 millones. Guasave recibió 46.3 millones; Salvador Alvarado, 20.8 millones; Sinaloa de Leyva, 11.8 millones; Elota, 9.2 millones; Navolato y Mocorito, 7.4 millones cada uno, y Escuinapa, 7.3 millones.

En el comparativo con el primer semestre de 2025, 12 municipios aumentaron su captación y seis registraron disminuciones. Culiacán y Guasave fueron los municipios que presentaron los mayores incrementos.

Guasave registró un aumento de 18.9 por ciento, al pasar de 38.9 a 46.3 millones de dólares, mientras que Culiacán incrementó su captación 11.1 por ciento, de 122.9 a 136.6 millones de dólares.

Cosalá y Salvador Alvarado destacan por remesas per cápita

El comportamiento cambia cuando se considera el número de habitantes de cada municipio.

Durante el primer semestre, Cosalá registró la mayor recepción de remesas por habitante, con 4 mil 452 pesos per cápita, seguido de Salvador Alvarado, con 4 mil 451 pesos, y Mocorito, con 3 mil 277 pesos.

En términos absolutos, Culiacán recibió 2 mil 384 millones de pesos; Mazatlán, mil 162 millones; Ahome, 963 millones y Guasave, 808 millones.

En contraste, Concordia presentó la menor recepción por habitante, con 171 pesos, seguido de Badiraguato, con 727 pesos, y El Fuerte, con 840 pesos.

A nivel nacional, México recibió 30 mil 759 millones de dólares en remesas durante enero-junio de 2026, 3.1 por ciento más que en el mismo periodo de 2025.

Sinaloa se ubicó en el lugar 23 entre las 32 entidades federativas, con una participación de 1.3 por ciento del total nacional. Guanajuato encabezó la captación con 2 mil 705 millones de dólares, seguido de Michoacán, con 2 mil 619 millones, y Jalisco, con 2 mil 502 millones.

Aunque Sinaloa se encuentra lejos de los estados con mayor volumen de remesas, registró uno de los mayores crecimientos porcentuales del país durante el primer semestre, con un avance de 8.6 por ciento respecto a 2025.

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Breve ensayo. Parte II

 

Por Héctor Rodríguez Espinoza

VI.- EN SONORA. Extrapolación a la realidad rural-urbana en 2026. Sonora, como estado fronterizo del norte de México, ofrece un contexto particularmente interesante y matizado para el poema. Combina una agricultura y ganadería relativamente próspera (Valle del Yaqui, Mayo, Costa de Hermosillo) con fuerte migración, brecha rural-urbana y dinámicas transfronterizas.

Características clave: El padre rural sacrificado

Muchos padres y abuelos son agricultores, ganaderos o jornaleros en zonas como el Valle del Yaqui (uno de los graneros de México: trigo, maíz, hortalizas), la sierra o el desierto. Han invertido en pozos, maquinaria o ganado, a menudo bajo condiciones difíciles (sequías, altos costos de agua y energía, variabilidad climática).

Al igual que en el poema, muchos han “trabajado bastante” para sacar adelante a la familia, enviando hijos a estudiar o trabajar. Las remesas desde Estados Unidos (Sonora tiene fuerte migración a Arizona y California) o desde ciudades sonorenses (Hermosillo, Ciudad Obregón, Nogales, San Luis Río Colorado) sostienen hogares rurales.

Los hijos “señoritos” urbanos o migrantes. Los jóvenes sonorenses rurales migran hacia: Ciudades estatales (Hermosillo ofrece 40 universidades, gobierno, servicios y maquiladoras). 

Otras ciudades del norte (Monterrey, Tijuana, Mexicali, Ensenada). 

Estados Unidos (vías legales o irregulares cada vez más restringidas).

Logran mejor educación, empleos en industria, comercio o servicios, y un estilo de vida más “moderno” (coches, consumo, tecnología). Sin embargo, muchos se alejan del campo. En el poema, los hijos viven “en sus glorias” gracias al padre; aquí, el contraste es entre el esfuerzo en el agro-ganadero sonorense (duro, expuesto al clima) y la vida urbana o estadounidense.

Presiones familiares y control

En comunidades rurales sonorenses, es común la expectativa de que los padres mantengan la tierra productiva (“No la vendas”, “Sigue con el rancho”) para que sirva de respaldo o herencia. Hay tensiones por la distribución de remesas, el cuidado de los abuelos o la venta de propiedades. El “abogado” del poema se traduce en intermediarios familiares, notarios o presiones emocionales vía teléfono o Internet.

“Ahora me toca a mí”: la reivindicación

En Sonora, algunos adultos mayores rurales logran “disfrutar” vendiendo parte de la tierra, invirtiendo en una casa en el pueblo o ciudad pequeña, viajando o simplemente descansando. Otros enfrentan sequías prolongadas, costos altos y soledad en asilos públicos y privados.

El poema resuena en rancheros o agricultores mayores que, tras décadas de trabajo bajo el sol sonorense, quieren disfrutar de cabalgatas (Sonora tiene fuerte tradición ganadera), fiestas, familia o un merecido retiro.

Contexto sonorense específico hacia 2026

Agricultura y ganadería — Sonora es potencia agroexportadora, pero enfrenta estrés hídrico (río Yaqui, presas), cierre de frontera por el gusano barrenador y cambio climático. El campo genera riqueza, pero requiere mucha inversión y mano de obra que escasea.

Migración y envejecimiento rural — Los jóvenes se van por mejores oportunidades educativas y laborales. Quedan poblaciones más envejecidas en ejidos y rancherías. Remesas -disminuyen gradualmente- son importantes en muchos municipios.

Brecha rural-urbana — Ciudades como Hermosillo y Obregón concentran servicios, universidades y empleo formal. El campo ofrece ingresos por agricultura/ganadería/minería, pero con mayor precariedad en salud, educación y conectividad (aunque mejora).

Dinámica fronteriza — Proximidad con Arizona influye: migración temporal, comercio y cultura binacional. Algunos retornados traen capital y modernizan ranchos.

En resumen para Sonora, el poema captura la tensión entre un campo sonorense productivo pero exigente (que “alimenta” a familias y al país) y una generación joven que busca progreso urbano o estadounidense, a veces dejando atrás a los padres. El “Ahora me toca a mí” representa el deseo de muchos sonorenses mayores de disfrutar los logros de su trabajo en un estado donde el campo aún es motor económico, pero donde el relevo generacional es un reto real. Es un reflejo local de la desigualdad territorial mexicana: el norte próspero, pero con contrastes internos fuertes entre valles agrícolas modernos y zonas más marginadas en el sur sureste.

 

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