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El empresario que eligió empleos sobre robots en Dulces De la Rosa

11 Agosto 2026 at 08:05

Por Mafe González

Enrique Michel Velasco, director general de Dulces De la Rosa, decidió no automatizar el proceso de envoltura de sus famosos mazapanes, aun cuando la tecnología habría permitido reducir costos e incrementar la producción.

La decisión surgió cuando el empresario analizaba adquirir maquinaria para hacer más eficiente el proceso, y una trabajadora se acercó para agradecerle el empleo que le había permitido sacar adelante a sus hijos, uno de los cuales ya se había graduado como ingeniero. El comentario llevó a Michel a replantearse el impacto que tendría la automatización sobre quienes dependían de ese trabajo.

Michel ha explicado que su decisión estuvo basada en una filosofía empresarial en la que las personas están por encima de los números. De acuerdo con la versión difundida de su participación en un podcast, el empresario concluyó que un negocio no debe medirse únicamente por sus ganancias, sino también por los valores y el impacto que genera en quienes trabajan en él.

La postura resulta especialmente llamativa en una época en la que la automatización y la inteligencia artificial avanzan en distintos sectores.

En este caso, la tradición de que trabajadores continúen envolviendo los mazapanes se convirtió también en una decisión para conservar fuentes de empleo.

Poesía, derecho sucesorio y ética profesional de jueces y abogados.

24 Julio 2026 at 14:10

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Breve ensayo. Parte II

 

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VI.- EN SONORA. Extrapolación a la realidad rural-urbana en 2026. Sonora, como estado fronterizo del norte de México, ofrece un contexto particularmente interesante y matizado para el poema. Combina una agricultura y ganadería relativamente próspera (Valle del Yaqui, Mayo, Costa de Hermosillo) con fuerte migración, brecha rural-urbana y dinámicas transfronterizas.

Características clave: El padre rural sacrificado

Muchos padres y abuelos son agricultores, ganaderos o jornaleros en zonas como el Valle del Yaqui (uno de los graneros de México: trigo, maíz, hortalizas), la sierra o el desierto. Han invertido en pozos, maquinaria o ganado, a menudo bajo condiciones difíciles (sequías, altos costos de agua y energía, variabilidad climática).

Al igual que en el poema, muchos han “trabajado bastante” para sacar adelante a la familia, enviando hijos a estudiar o trabajar. Las remesas desde Estados Unidos (Sonora tiene fuerte migración a Arizona y California) o desde ciudades sonorenses (Hermosillo, Ciudad Obregón, Nogales, San Luis Río Colorado) sostienen hogares rurales.

Los hijos “señoritos” urbanos o migrantes. Los jóvenes sonorenses rurales migran hacia: Ciudades estatales (Hermosillo ofrece 40 universidades, gobierno, servicios y maquiladoras). 

Otras ciudades del norte (Monterrey, Tijuana, Mexicali, Ensenada). 

Estados Unidos (vías legales o irregulares cada vez más restringidas).

Logran mejor educación, empleos en industria, comercio o servicios, y un estilo de vida más “moderno” (coches, consumo, tecnología). Sin embargo, muchos se alejan del campo. En el poema, los hijos viven “en sus glorias” gracias al padre; aquí, el contraste es entre el esfuerzo en el agro-ganadero sonorense (duro, expuesto al clima) y la vida urbana o estadounidense.

Presiones familiares y control

En comunidades rurales sonorenses, es común la expectativa de que los padres mantengan la tierra productiva (“No la vendas”, “Sigue con el rancho”) para que sirva de respaldo o herencia. Hay tensiones por la distribución de remesas, el cuidado de los abuelos o la venta de propiedades. El “abogado” del poema se traduce en intermediarios familiares, notarios o presiones emocionales vía teléfono o Internet.

“Ahora me toca a mí”: la reivindicación

En Sonora, algunos adultos mayores rurales logran “disfrutar” vendiendo parte de la tierra, invirtiendo en una casa en el pueblo o ciudad pequeña, viajando o simplemente descansando. Otros enfrentan sequías prolongadas, costos altos y soledad en asilos públicos y privados.

El poema resuena en rancheros o agricultores mayores que, tras décadas de trabajo bajo el sol sonorense, quieren disfrutar de cabalgatas (Sonora tiene fuerte tradición ganadera), fiestas, familia o un merecido retiro.

Contexto sonorense específico hacia 2026

Agricultura y ganadería — Sonora es potencia agroexportadora, pero enfrenta estrés hídrico (río Yaqui, presas), cierre de frontera por el gusano barrenador y cambio climático. El campo genera riqueza, pero requiere mucha inversión y mano de obra que escasea.

Migración y envejecimiento rural — Los jóvenes se van por mejores oportunidades educativas y laborales. Quedan poblaciones más envejecidas en ejidos y rancherías. Remesas -disminuyen gradualmente- son importantes en muchos municipios.

Brecha rural-urbana — Ciudades como Hermosillo y Obregón concentran servicios, universidades y empleo formal. El campo ofrece ingresos por agricultura/ganadería/minería, pero con mayor precariedad en salud, educación y conectividad (aunque mejora).

Dinámica fronteriza — Proximidad con Arizona influye: migración temporal, comercio y cultura binacional. Algunos retornados traen capital y modernizan ranchos.

En resumen para Sonora, el poema captura la tensión entre un campo sonorense productivo pero exigente (que “alimenta” a familias y al país) y una generación joven que busca progreso urbano o estadounidense, a veces dejando atrás a los padres. El “Ahora me toca a mí” representa el deseo de muchos sonorenses mayores de disfrutar los logros de su trabajo en un estado donde el campo aún es motor económico, pero donde el relevo generacional es un reto real. Es un reflejo local de la desigualdad territorial mexicana: el norte próspero, pero con contrastes internos fuertes entre valles agrícolas modernos y zonas más marginadas en el sur sureste.

 

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