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Received yesterday — 5 Junio 2026Sinaloa

Malecón

5 Junio 2026 at 05:00

Mientras en Culiacán todavía no termina de asentarse el terremoto político provocado por la salida de Juan de Dios Gámez Mendívil, quien pidió licencia después de que el Gobierno de Estados Unidos lo señalara por presuntos vínculos con Los Chapitos, resulta que la nueva Alcaldesa, Ana Miriam Ramos, ya aparece en el tercer lugar estatal de aprobación con un 50.8 por ciento.

Ni Harry Potter resolvía tan rápido los problemas de percepción.

Porque vale la pena recordar un pequeño detalle: Ana Miriam Ramos tiene apenas unas semanas en el cargo. Semanas. No meses. No años. Semanas.

Lo suficiente para aprender dónde están algunas oficinas del Ayuntamiento, pero aparentemente también para conquistar el corazón de más de la mitad de los culiacanenses, según la encuesta.

La pregunta es inevitable: ¿qué exactamente están evaluando?

Porque si se trata de obras, programas, proyectos o resultados propios, simplemente no ha habido tiempo material para generarlos. Si se trata de la administración municipal, entonces la calificación corresponde en gran medida al gobierno que ella misma heredó y del que formó parte.

Ana Miriam Ramos fue síndica procuradora durante buena parte de la administración de Gámez Mendívil. Un cargo cuya función principal es vigilar, fiscalizar y señalar irregularidades dentro del Gobierno municipal.

Sin embargo, durante el año y medio que duró en el cargo, su voz pública fue prácticamente invisible.

Mientras el Ayuntamiento enfrentaba cuestionamientos, crisis de seguridad, polémicas y debates políticos, la síndica procuradora parecía practicar una versión extrema del voto de silencio.

Ahora resulta que la funcionaria que menos ruido hizo es presentada como una de las alcaldesas mejor evaluadas del estado.

Cosas de la estadística.

Pero tampoco es un fenómeno nuevo.

Durante meses se difundieron encuestas similares donde el propio Juan de Dios Gámez aparecía entre los alcaldes mejor posicionados de Sinaloa. Se presumían los números, se compartían boletines, se celebraban rankings.

Todo eso ocurría mientras una parte importante de la ciudadanía cuestionaba la situación de inseguridad, los servicios públicos y el desempeño municipal.

Y ahora que Juan de Dios ya no está en el cargo, los mismos números parecen haberse transferido automáticamente a su sucesora, como si la aprobación fuera un paquete heredable junto con la oficina, la camioneta y las llaves del despacho.

Lo más curioso es que ni siquiera estamos hablando de niveles de popularidad extraordinarios.

Un 50.8 por ciento significa que prácticamente la mitad de la población no aprueba la gestión. En cualquier examen escolar sería una calificación que obliga a revisar resultados. En la política moderna, en cambio, se convierte en motivo de celebración.

Por supuesto, nadie dice que los estudios no tengan metodología o que los datos sean inventados. Pero sí vale la pena preguntarse si estos rankings miden realmente el desempeño de los alcaldes o simplemente funcionan como herramientas de promoción política disfrazadas de termómetro ciudadano.

Porque cuando una Alcaldesa con apenas un mes en el cargo ya aparece en el podio estatal, después de sustituir a un Alcalde que salió en medio de una crisis política internacional y tras haber ocupado un puesto de vigilancia desde el que rara vez levantó la voz, lo mínimo que merece el ciudadano es una explicación más convincente que un porcentaje con decimales.

Al final, la encuesta dice que Culiacán aprueba.

La calle, como siempre, tendrá la última palabra. Y esa no se levanta por teléfono dando las consecuencias.

El talento de los partidos políticos de convertir lo evidente en un debate jurídico de cientos de páginas.

Esta semana, el Instituto Electoral del Estado de Sinaloa resolvió que la Senadora Imelda Castro Castro sí incurrió en promoción personalizada. Pero, al mismo tiempo, determinó que no hubo actos anticipados de campaña ni de precampaña.

Traducido al español cotidiano: sí se promocionó, pero no pidió el voto.

La diferencia parece técnica, pero en realidad es profundamente política.

Durante meses, bardas, lonas, publicaciones en redes sociales y anuncios pagados mostraron nombre, imagen y cargo de la legisladora. Lo suficiente para que el IEES concluyera que existió una estrategia de posicionamiento ante la ciudadanía. Lo insuficiente, según la autoridad, para demostrar una solicitud expresa de apoyo electoral.

Es la delgada línea que hoy separa la promoción institucional de la promoción personal; la misma que muchos aspirantes recorren con precisión quirúrgica cada vez que se acerca una elección.

La resolución deja una pregunta incómoda: ¿cuál es el verdadero propósito de inundar espacios físicos y digitales con la imagen de un político si no existe una intención electoral?

Porque difícilmente alguien invierte recursos en publicidad para recordar a los ciudadanos que existe. La política moderna funciona precisamente sobre el posicionamiento de nombres, rostros y narrativas mucho antes de que inicien formalmente las campañas.

Por eso resulta relevante que el IEES haya acreditado los tres elementos de la promoción personalizada: el personal, el temporal y el objetivo. Es decir, identificó a la protagonista, ubicó la difusión en un periodo cercano al arranque electoral y encontró una intención de posicionamiento.

Lo que sigue ahora es igualmente interesante. El instituto electoral no impondrá una sanción directa. El expediente viajará hasta el Senado de la República, donde serán los propios legisladores quienes determinen qué hacer con una de sus integrantes.

Y ahí aparece otra interrogante: ¿qué tan dispuesto estará el Senado a sancionar una conducta que, en mayor o menor medida, forma parte de las prácticas habituales de la política nacional?

La resolución llega además en un momento en que Morena comienza a mover sus piezas rumbo a 2027. Aunque nadie está oficialmente en campaña, cada vez son más visibles los nombres que buscan instalarse en la conversación pública.

Culiacán acaba de alcanzar una posición que nadie quisiera presumir. No se trata de un campeonato ni de una inversión histórica. Se trata de haberse colocado entre las tres zonas metropolitanas peor evaluadas del País en competitividad urbana.

El dato del IMCO es contundente: la capital sinaloense obtuvo apenas 48 puntos de 100 posibles, su peor resultado desde que existe registro. Más allá del número, lo preocupante es la tendencia. En apenas cuatro años, Culiacán pasó de figurar entre las ciudades más competitivas de México a ocupar los últimos lugares de la tabla.

En 2022, la ciudad alcanzó el cuarto lugar nacional. Hoy, apenas supera a Tijuana y Cuernavaca. La caída no es producto de un accidente estadístico ni de una mala racha temporal. Es el reflejo de una realidad que los ciudadanos viven todos los días.

La competitividad no se mide únicamente por cuánto dinero circula o cuántas empresas llegan. También evalúa seguridad, estado de derecho, infraestructura, calidad institucional, mercado laboral y condiciones sociales. Justamente los rubros que más se han visto presionados en Sinaloa durante los últimos años.

Desde septiembre de 2024, la crisis de seguridad derivada de la pugna interna del Cártel de Sinaloa ha dejado una huella profunda en la actividad económica. Negocios cerrados, inversiones pausadas, turismo afectado y una percepción de incertidumbre que termina pesando en cualquier indicador serio.

El resultado del IMCO debería encender alarmas en todos los niveles de Gobierno.

La pregunta ya no es por qué cayó Culiacán. Los datos parecen responderla por sí solos. La verdadera interrogante es cuánto tiempo tomará revertir una tendencia que lleva varios años en descenso y que hoy coloca a la capital sinaloense en uno de los momentos más delicados de su historia reciente.

¡FOUL!...La minimización que hizo Yeraldine Bonilla de las protestas sobre Topolobampo no funcionó y en la semana hubo manifestaciones ¡en Mazatlán y en Culiacán! El asunto es que hay programada una más grande en Los Mochis el domingo.

Dilema en Topo: amoniaco o ecología<br />En fase crucial la planta de amoniaco

5 Junio 2026 at 05:02

Dejó de ser tema local y transmutó a notoriedad internacional la instalación en Topolobampo de la planta de amoniaco de la empresa Gas y Petroquímica de Occidente, filial de la firma alemana Proman, acentuando la disyuntiva entre más inversión extranjera que apuntale el desarrollo de Sinaloa o la supremacía del movimiento divergente que le antepone el vital cuidado del medio ambiente al también trascendente progreso industrial. Un estado con múltiples crisis que generan incertidumbres, libra las batallas por las economías sustentables y sostenibles.

Entre la camisa de fuerza que es la resistencia social del “Aquí no” y la función acicate que para los sectores público y privado desempeña la oferta de atraer capitales y empleos, el proyecto ha experimentado virajes inesperados durante los 13 años transcurridos desde que en 2013 el entonces Gobernador Mario López Valdez y Francisco Labastida Ochoa, quien fuera Secretario de Energía, Minas e Industria Paraestatal durante el gobierno del Presidente Miguel de la Madrid, les vendieron espejitos a los inversionistas.

En tal maraña de desavenencias han intervenido los gobiernos federal y estatal, Poder Judicial, dependencias y organizaciones ciudadanas en materia ambientalista, pueblos e instituciones indígenas, instancias de atención a controversias de comercio, políticos aprontados y liderazgos que divisan un botín a obtener, sin embargo, la fábrica va a paso de tortuga en su equipamiento mientras las discrepancias corren a marcha veloz.

Y ahora presenciamos la viñeta de lugareños oponiéndose a que sean instalados en las naves industriales los gigantescos reactores que vienen de tierras lejanas, en contraposición a la persistencia que durante tres períodos del Gobierno estatal han mostrado los inversionistas, conflicto tras conflicto. La repetición, guardadas las proporciones, de aquella resistencia que los pobladores originarios presentaron durante La Conquista, al blandir sus lanzas contra los navíos y expedicionarios españoles acercándose a las costas aztecas.

También la realidad va en contra del sueño de Albert Kimsey Owen, que en el Siglo 19 descubrió la esplendorosa región de Topolobampo y tuvo la visión del puerto de altura Pacific City que sería el centro neurálgico del comercio y desarrollo que vinculara a México con Estados Unidos. Hoy allí lo que persiste es la obstinación de etnias y activistas cerrándole el paso a la entelequia del nirvana sinaloense. Domina la encrucijada entre la preponderancia de lo social o la preeminencia del crecimiento económico, brillando por su ausencia la factibilidad de acudir a las posibilidades intermedias para acoplar tales visiones.

Además, ha cobrado mayor fuerza la oposición a la planta cuyo establecimiento en la Bahía de Ohuira requirió de mil 600 millones de dólares y que una vez en operación producirá 2 mil 220 toneladas métricas de amoniaco al día, y también se ve debilitada la acción gubernamental y de los sectores económicos en defensa del coloso petroquímico que sin problemas ha operado durante 40 años 17 plantas en distintos países del mundo, no obstante que la Presidenta Claudia Sheinbaum, el Gobernador con licencia Rubén Rocha y la Mandataria estatal interina Yeraldine Bonilla se manifiestan a favor del sí a la fábrica de amoniaco.

El cordón tendido alrededor la planta para impedir la instalación de los reactores químicos recién llegados, la manifestación que se realizaría ayer en la Embajada de Alemania en México, las protestas en ciudades sinaloenses como la que efectuó el miércoles en Mazatlán y la marcha convocada para el próximo domingo en el trayecto entre Los Mochis y Topolobampo parecen ser el intento final, el mayor de todos, para obstruir el funcionamiento de la nave industrial de GPO que está planeado para iniciar en 2027 en etapa de prueba.

Otra cosa que llama la atención es el hecho de que la Iniciativa Privada sinaloense no haya emitido posicionamientos firmes en apoyo a la inversión de Proman y GPO en Sinaloa. Ambas empresas son apabulladas por la reacción de colectivos ecologistas y todo buen final depende de que los promotores de la planta prosigan en la inaudita capacidad de entereza o bien caigan en la frustración que los haga retirar la inversión.

En tanto están en modo de “El Chapulín Colorado”, enunciando la frase de “¡Oh! ¿Y ahora quien podrá ayudarnos?”.

No ha sido como día de campo,

Instalar la planta de amoniaco,

Y aún falta el final cardiaco,

En Sinaloa y Topolobampo.

Es verdad que se trata de una mujer valiente, pero la dirigente de Coparmex en Sinaloa, Martha Elena Reyes Zazueta, debe administrar, como protocolo de protección, sus apariciones dando la cara para exponer la crisis que enfrenta la economía estatal debido a la narcoguerra que se aproxima a los dos años y las consecuencias terribles pagadas por los sinaloenses en general. En estos tiempos convulsos abundan las tribunas abiertas de par en par para presentar devastada a la tierra de los once ríos, pero una vez que obtienen la entrevista esos espacios en medios y redes sociales abandonan a su suerte a “voceros” que estamos aquí en situación de alto riesgo. No vale la pena servir de carne de cañón para los partidos políticos ni para los megáfonos del catastrofismo.

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Trazabilidad para combatir la ilegalidad en la pesca

4 Junio 2026 at 05:02

Cuando pienso en absurdos, imagino pasajes ilógicos o momentos de la vida en que la realidad supera a la ficción. En muchos sentidos, lo absurdo forma parte de nuestra propia cotidianidad, dotándola de elementos sorpresa ante lo inesperado, lo ilógico o lo inimaginable.

Pero cuando lo absurdo rebasa la esfera privada o del círculo cercano y se transforma en un asunto que tiene efectos directos sobre el interés social o, peor aún, que afecta la salud del océano y el bienestar de la gente, se convierte en un problema público.

Esa es la situación de la pesca en México: alrededor del 25 por ciento de las especies de importancia pesquera se encuentran en condiciones de deterioro, conforme a lo que establece la Carta Nacional Pesquera, documento oficial que contiene la información y mecanismos de gestión de las pesquerías nacionales, elaborado periódicamente por el Instituto Mexicano de Investigación en Pesca y Acuacultura Sustentable. Esta situación en buena medida es consecuencia de la pesca ilegal, no regulada y no documentada, así como por la contaminación y degradación de los ecosistemas marinos.

A pesar de la cifra oficial, el Gobierno federal poco hace para atender el problema. Por una parte, no lleva a cabo ninguna estrategia para revertir el deterioro de las especies, y desde el inicio de la pasada administración federal ha ido reduciendo, prácticamente a cero, las acciones para combatir la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada, que en México llega al 40 por ciento a nivel nacional.

Desde hace años, prácticamente todas las organizaciones de pescadores han levantado la voz para denunciar que la pesca ilegal está fuera de control, que la Comisión Nacional de Pesca y Acuacultura (Conapesca) ha reducido significativamente las labores de inspección y vigilancia, y que la abundancia de especies marinas como mero, róbalo, lisa y jaiba ha disminuido considerablemente.

La Ley General de Pesca y Acuacultura Sustentable otorga a la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural y a la Conapesca la atribución de administrar los recursos pesqueros y de asegurar la gestión sustentable de la pesca en México.

La misma Ley General de Pesca y Acuacultura Sustentable define y contempla la protección, conservación, repoblamiento y recuperación de especies de importancia pesquera, así como el combate a la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada, como atribuciones exclusivas de la autoridad federal, sin que hasta este momento se hayan visto acciones contundentes ni resultados medibles para revertir dicha situación.

Desde el año 2019, Oceana ha insistido en la urgencia de revertir el deterioro pesquero y combatir la pesca ilegal como una de sus principales causas, por medio de acciones y mecanismos de trazabilidad, que permitan conocer el origen y legalidad de los productos pesqueros, desde el barco hasta el plato, cerrando la puerta a productos ilegales a lo largo de toda la cadena de valor y desincentivar la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada.

El artículo 119 BIS, inciso VI de la Ley General de Pesca y Acuacultura Sustentable, define trazabilidad, como el “conjunto de actividades técnicas y administrativas sistematizadas determinadas por la Secretaría [Sader] que permiten registrar los procesos relacionados con la captura, extracción, cultivo, recolección, crianza, engorda, reproducción, cortado, cocido, envasado, enlatado, empacado, refrigerado, congelado, transportado, industrializado, distribuido o importado de recursos, partes y derivados de origen pesquero o acuícola... desde su origen hasta su destino, a través de una o varias etapas especificadas de su producción, transformación y distribución...”.

En otras palabras, la trazabilidad se convierte en el mecanismo que rastrea todo el camino que sigue un producto de origen pesquero, desde su captura hasta su consumo final, blindando cada eslabón de la cadena de valor contra la entrada de productos de origen ilícito. De esta manera, será difícil, si no es que imposible, que se coloquen en el mercado productos ilegales, lo que desincentivaría la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada al no tener espacio en el mercado.

Que las autoridades, Sader y Conapesca adopten finalmente mecanismos de trazabilidad sería un gran paso para hacer frente a la pesca ilegal, al tiempo que se permitiría a los consumidores finales conocer el origen, legalidad y calidad de los productos del mar. Como lo ha reportado Oceana mediante pruebas genéticas realizadas a productos de origen pesquero, en restaurantes y mercados, en más del 30 por ciento de ocasiones, estos son sustituidos por productos distintos, de menor calidad y precio; incluso por especies amenazadas. La trazabilidad permitirá que productores, comercializadores y consumidores conozcan la legalidad y calidad de sus productos.

Desde hace meses, el Comisionado Nacional de Pesca y Acuacultura ha informado públicamente que la dependencia a su cargo se encuentra en proceso de construcción de un sistema de trazabilidad con que hacer frente a la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada. Es importante que este compromiso se cumpla para tener una herramienta que apoye a combatir la ilegalidad en la pesca.

El autor es Esteban García-Peña Valenzuela, coordinador de Investigación y Políticas Públicas en Oceana.

Salvar a Sinaloa o arruinarlo más<br />Madrid edifica y Paloma demuele

4 Junio 2026 at 05:02

A diferencia de la actividad que realiza en Sinaloa el Diputado federal Ricardo Madrid Pérez en defensa y fortalecimiento de las instituciones, con la convocatoria a unir esfuerzos para sacar a este estado de las crisis que enfrenta, la Senadora Paloma Sánchez Ramos se adhirió a la propuesta que su partido, el Revolucionario Institucional, realiza en unión con la Alianza Mexicana de Abogados consistente en la desaparición de poderes.

El contraste está en que Madrid Pérez, Legislador del Partido Verde Ecologista de México, recorre el territorio sinaloense con el exhorto al gran pacto ciudadano que aglutine los afanes por la estabilidad hoy dispersos, al margen de apetitos políticos y de diferencias de cualquier tipo, al mismo tiempo que Sánchez Ramos tomó la bandera que empuña Ricardo Beltrán Verduzco, autor del “fuera Rocha”, “fuera Yeraldine” y fuera quien llegue a la titularidad del Ejecutivo estatal si no proviene de las siglas tricolor.

Ricardo Madrid invita a pausar el futurismo político y potenciar el encuentro recuperando lo positivo como adhesivo de las buenas intenciones; Paloma Sánchez en mancuerna con Ricardo Beltrán incitan a capitalizar todas las dificultades que diezman a Sinaloa para pulverizar a las instituciones del Ejecutivo y Legislativo y trazar desde la nada quién sabe qué sancocho priista.

Cuando a Sinaloa le urge la gobernabilidad, el apremio de la Oposición consiste en la demolición de instituciones para que asuman el poder otros personajes o grupos de talante ilegítimo. Primero pedían la separación de Rubén Rocha del cargo de Gobernador, ahora menosprecian la aptitud de Yeraldine Bonilla para desempeñar el gobierno interino. Enseguida nadie les parecerá capaz si no se trata de alguno de los suyos.

Qué bien se les vería a los legisladores federales y estatales sentarse desprovistos de militancias en una gran mesa en la cual el tema crucial consista en cómo sacar a Sinaloa del complejo momento en que se encuentra. Madrid considera que existen múltiples arrestos en separado para resolver cómo salimos de aquí, pero unificados darían frutos formidables.

También le apuesta a la formación de liderazgos que logren la confianza de los sinaloenses como articuladores del gran plan de futuro que es indispensable a partir de estados de cosas que tocan fondo y a la vez significan oportunidades de alianzas que sean los parteaguas para la reconstrucción. Los jóvenes, considera, necesitan involucrarse en el proyecto del Sinaloa con seguridad pública, humanismo, civilidad, Estado de derecho y prevalencia de valores y convicciones originales.

Madrid Pérez se hace a un lado como aspirante a Gobernador y prefiere ser factor de gobernabilidad. La decisión de aparecer o no en la boleta electoral el año próximo la deja en manos de la dirigencia nacional del PVEM y mientras son peras o son manzanas viene todas las semanas a conocer las situaciones difíciles que derivan de las crisis de la seguridad pública, política y económica para ofrecerse como gestor de soluciones. En ese tenor se reunió el 2 de junio con el Rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa, Jesús Madueña Molina, para trazar sinergias en torno a los retos de la UAS.

Claro que mediáticamente vende más el hecho de que Ricardo Beltrán, dirigente de la Alianza Mexicana de Abogados, vaya a la Ciudad de México y se diga vocero de amplios sectores de Sinaloa que según él reclaman la desaparición de poderes, pero ¿qué poderes habrá que anular y cuáles hacer que prevalezcan? Cuidado con el dilema de edificar la gobernabilidad con los ladrillos del constitucionalismo o erigirle castillos a la incivilidad con la saliva del oportunismo.

Sinaloa entero se halla lastimado y la acción cívica es también la que hará sanar las heridas. Tantas vidas humanas sacrificadas o víctimas de desapariciones forzadas, incalculables pérdidas en libertades y patrimonios, demasiadas balas sometiéndonos en la inmovilidad y la desesperanza, no se curan tan fácilmente y mucho menos ofreciendo como remedio la pócima envenenada de la politiquería. Sí estamos cansados pero no lo suficiente como para dejarnos arrastrar hacia peores males.

Allá quienes insistan en colocar a Sinaloa entre la pared que es el crimen y la espada que sería la desaparición de poderes. Los que creen que los sinaloenses vapuleados por la violencia son incapaces de alzarse con la tenacidad reconstructiva, son los mismos que se frotan las manos al apostarle al voto desesperado emitido desde la tribulación.

Bien podría la chapulinada,

Pelear por Sinaloa la lid,

De la restauración concertada,

Que les propone Ricardo Madrid.

Que prisas las de los priistas por asaltar la constitucionalidad a casi un año de que la votación del 6 de junio de 2027 les permita demostrar que los rieles democráticos podrían llevarlos a presidir el Gobierno de Sinaloa, las presidencias municipales y ocupar curules en los congresos nacional y estatal. Presentarse como heraldos de sinaloenses que los autorizan a postular la anarquía los distancia aún más de la intención del voto y los exhibe descuidando el contacto popular y aproximándose demasiado a la antítesis política donde el dislate ahuyenta el sufragio. ¿Nada les han enseñado los años?

Malecón

2 Junio 2026 at 23:26

Los números a modo

Mientras el termómetro sube en Sinaloa, parece que en la Fiscalía General del Estado lo que sube es el consumo de cosméticos y no para verse mejor, sino para maquillar la realidad.

Dice el PAN municipal que mayo cerró con 164 muertes violentas, un 24 por ciento más que en abril, regresándonos a los niveles de terror de diciembre pasado.

Pero la novedad si es que a estas alturas algo nos sorprende es la creatividad, porque si siete mueren en un Penal, le llaman riña para no sumar al índice de homicidios y si matan a un comandante, le ponen agresión a la autoridad.

Una verdadera chicanada estadística para intentar tapar el sol con un dedo, o mejor dicho, para tapar una parte de los 3 mil 300 cadáveres acumulados en 640 días de esta paz que no llega.

La exigencia es simple, aunque para la Fiscal parece misión imposible clasificar los delitos como son y es que dejen de jugar al diccionario y pónganse a trabajar en la seguridad, que los sinaloenses ya no compran el discurso de las medias mentiras mientras les roban el carro o les quitan la paz.

El horizonte se ve negro, y no es por el clima, sino por la opacidad con la que pretenden gobernar.

El PAN señala que el Gobernador, Rocha Moya; el Alcalde Juan de Dios Gámez y el Senador Enrique Inzunza Cázarez están en modo invisible para no dar la cara ante la crisis.

Mientras aquí se esconden tras vidrios polarizados que ni la ley permite, desde Nueva York llegan noticias del General Gerardo Mérida encadenado y jueces hablando de la posibilidad de evidencia abundante.

Pero no se preocupen, que para el Gobierno la prioridad fue el mitin del domingo con acarreados y festejos, como si hubiera mucho que celebrar mientras la gente vive acosada por la inseguridad.

También hablaron sobre el Culiacán de la transformación y que un ciudadano tiene que convertirse en experto en la Plataforma Nacional de Transparencia para que le arreglen una fuga de aguas negras en una primaria.

Dejaron claro que si pides información y, mágicamente, a los tres días van y reparan para poder contestar legalmente que el problema ya está resuelto.

Es decir, el Ayuntamiento no trabaja por eficiencia, sino por miedo al folio y un gobierno que solo reacciona cuando se ve exhibido en un papel oficial es un gobierno que le falló a su gente.

En peligro verdadero

Dos colegas de Guasave tuvieron que interponer una denuncia ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos, y hasta donde sabemos también los buscaron de organismos de defensa de periodistas desde la Ciudad de México, como Artículo 19 y el Comité de Protección de Periodistas, después de ser interceptados, vejados y amenazados por lo que señalaron eran civiles armados.

Los periodistas Carlos Raeb Morales, corresponsal de Milenio, y América Zambrano, de El Debate de Guasave, rondaban las inmediaciones de una zona en la que se realizaba, al parecer, un operativo especial de fuerzas federales contra presuntos delincuentes del crimen organizado el pasado 25 de mayo.

Con el paso de los días y las horas, se ha sabido que los elementos de la Marina Armada de México, en vehículos sin logos insignias ni colores oficiales, hicieron presencia y estuvieron muy nerviosos, tanto que ya habían maltratado y corrido a otros colegas que pretendían hacer reportes y transmisiones en vivo desde la zona, debido a lo atractivo del hecho para ser informado.

Morales explica que un vehículo Cherokee sin placas se les atravesó hasta bloquearles el paso y el piloto, vestido con ropa táctica, se les acercó y comenzó a amenazarlos a los dos periodistas, luego se bajaron otras tres personas con características y vestimenta similar, armada, que les exigieron los teléfonos celulares.

Los cuestionaron, amenazaron y exigieron que dejaran de seguirlos y grabarlos, con un rifle apuntándoles en todo momento. Al final se fueron y se llevaron los celulares y cámaras fotográficas. “Si te vuelvo a ver te voy a matar y te voy a quemar el carro”, le dijo.

Carlos Raeb recalcó que ninguno tenía una insignia de qué institución pertenecía o si de plano se trataba de civiles armados, trabajando junto a las fuerzas federales.

Algunos días después del hecho violento, comenzaron a difundir un flyer digital que mostraba el rostro de Carlos Raeb y de la periodista culiacanense América Armenta, en una clara confusión con América Zambrano, de Guasave.

La acusación se centró en tacharlos de trabajar como halcones para determinar grupo criminal.

Curiosamente Guasave no es uno de los lugares que ha tenido tantos brotes de violencia desde que estalló la guerra de facciones del Cártel de Sinaloa, pero ahorita sí les tocó la amenaza a los colegas periodistas.

Lo mejor es que ya los organismos encargados están atendiendo a los verdaderos amenazados, los que sí estuvieron en la cobertura y al final fueron encañonados.

Se apagó la ‘luchadora social’

Tras varios días de ‘férrea lucha’ contra los altos cobros de la Comisión Federal de Electricidad a los usuarios de Mazatlán, la “luchadora social” Sugey García, del grupo Actúa, se apagó y ya no ha aparecido.

Surgió de la nada, encabezó la lucha para lograr apoyos contra los altos cobros de energía eléctrica, protestó en las oficinas de la CFE en Mazatlán, donde junto con familias porteñas bloquearon el acceso, encararon a los jefes y pidieron la presencia del superintendente, luego aparecieron en el acceso del SAT y encadenaron las puertas para no dejar entrar ni salir al personal.

Todo esto le sirvió para que fuera vista como una verdadera luchadora social, pero... el pasado lunes 25 de mayo, Sugey García, la voz del movimiento Actúa, “aprovechó” que la Senadora de la República Imelda Castro, quien busca ser candidata a la Gubernatura de Sinaloa por Morena, sostuvo un evento en Mazatlán, para presentarse “sorpresivamente” y entregarle expedientes de cientos de afectados para que gestione ante Hacienda y la CFE que sean atendidos los reclamos.

Luego, tras reiterar que su lucha no es un movimiento político sino ciudadano, la “luchadora social” dijo que había logrado el apoyo, el cual consistía en pagos diferidos del recibo de luz, cosa que no agradó a nadie, ya que eso no es lo que se buscaba.

Y tras ese acercamiento con Imelda Castro y el “logro” con la CFE, Sugey García simplemente se “apagó”, y ya no ha dado señales de nuevas protestas.

¡FOUL!... La Gobernadora interina Yeraldine Bonilla defendió que los proyectos de inversión en Topolobampo ya son privados y la población se confunde y por eso se reclama como si fuera inversión pública... y con eso, evidencia que no entiende el conflicto.

Periodismo en el Sinaloa bárbaro<br />Prensa agredida y Fiscalía omisa

3 Junio 2026 at 05:02

Mientras se perfilaba para ser electa como presidenta de la Asociación de Periodistas y Comunicadores 7 de Junio, y una vez que la mayoría de los socios le otorgó tal liderazgo, la reportera e investigadora América Armenta fue objeto de una campaña brutal que la pone en riesgo con base en mentiras elucubradas desde la impunidad dada a los agresores. Por la gravedad del caso, hacemos responsables a quienes estén detrás de los ataques y la apatía que muestre la Fiscalía General del Estado para esclarecer la acometida infame.

Camuflada detrás de la anarquía que vive Sinaloa por la violencia sin fin, la narcoguerra que se acerca los 21 meses sin treguas, cobra fuerza la cobarde práctica que pone a personas de bien en la mira de la delincuencia organizada sólo porque las redes sociales resultan idóneas en la estrategia de lanzar detracciones totalmente desprovistas de pruebas. Y porque los perpetradores saben bien que los aparatos ministerial y judicial los encubren por intención u omisión.

Para colmo de males, la Vicefiscalía Especializada en Atención a Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, que después de nueve meses de entrar en funciones no ha dado señales de eficacia en el esclarecimiento de carpeta alguna de investigación por delitos contra la libertad de expresión, insiste en turnar a los denunciantes a instancias de atención temprana sacándole la vuelta a casos en que comunicadores y activistas son evidentemente agredidos.

Aunque finalmente América Armenta logró denunciar los hechos ante la FGE, en razón de que los agresores utilizan su nombre e imagen en malos manejos para conjeturar vínculos con delincuencia, lo que se requiere es que la Vicefiscalía a cargo de Eladio García Arredondo dé señales, ya, de disponer de mecanismos como la Policía Cibernética y sistemas de prevención de delitos que por vías digitales colocan en vilo la integridad de sinaloenses íntegros.

La operación contra la periodista preocupa además por la amplia difusión que se busca en fanpages, patrocinándola inclusive con recursos económicos para mayor impulso, perfilando así el rastro de delincuencia a ras de lo robótico. ¿Qué pretende el bodrio sin pies ni cabeza armado con datos falsos? La única evidencia a la vista es la obsesión por arremeter sin tomarse la molestia de indagar sobre el blindaje moral que posee la destinataria del ataque.

Sin duda está en marcha en Sinaloa el pernicioso ardid que traba los engranajes de la Ley y activa la fábrica de peligros inminentes para la prensa, ofreciéndoles a las audiencias celadas de desinformación. Confabuladores sin rostros a mostrar ni consecuencias a pagar pretenden erosionar la confianza en periodistas y medios profesionales, apostándole a que la delincuencia tragará sin revisar los anzuelos con la difamación como carnadas.

Aunque esta vez la insidia es dirigida a América Armenta, periodista reconocida por su profesionalismo y los galardones obtenidos en los ámbitos nacional e internacional, que recibió en agosto de 2025 el Premios de la Sociedad Interamericana de Prensa, junto con Jesús Bustamante, por la indagación “Narco contaminación: Cocinando un desastre ambiental”, lo que en realidad se pretende arruinar es la credibilidad de la noticia construida por medios y redactores de alta confiabilidad.

Esto enciende otras luces de alarma en el Sinaloa bajo permanente estado de alerta. A los sobresaltos que a diario enfrenta la sociedad se le agregan amenazas al derecho a la información con tal de que continúe siendo rehén de contenidos que en las redes sociales promueven la parálisis colectiva y la normalización del terror como modo de vida. Tender más cortinas de confusión para que no veamos las salidas disponibles en el contexto de lucha frontal entre facciones del narco.

Y así periodistas y medios estarán muy ocupados en librar batallas legales contra agresores que la impunidad blinda, restándole oportunidades a la narrativa sustentada y corroborada que pretende hacer notar a los ciudadanos las posibilidades que nos saquen de la barbarie.

Prensa distraída mientras la gente pide auxilio en el fragor de la gran conflagración criminal.

Si la ausencia de Ley alienta,

Al miedo como atroz mordaza,

Siente tú, América Armenta,

Que el periodismo te abraza.

La principal condición para que los sinaloenses actuemos para el rescate de la seguridad, estabilidad, legalidad y unidad que nos han robado tiene que ver con el conocimiento pleno de la situación de violencia que vivimos y con base en dicha autenticidad implementar las acciones más adecuadas. No se entiende entonces por qué la Fiscalía General del Estado oculta a las víctimas mediante reclasificaciones tramposas que plantean hacernos creer en expectativas ficticias de pacificación. Pese a que laceran y arredran las muertes de la narcoguerra, es mucho mejor hacer el correcto pase de lista en el momento de calcular los arrestos cívicos que reclama la recuperación de nuestra patria chica.

La chercheta y el saxhorn

2 Junio 2026 at 05:02

Conocí “La chercheta y el saxhorn” mucho antes de que existiera sobre un escenario, lo conocí en forma de idea, de conversación, lo conocí cuando todavía era un ensayo escrito por Julián Vidal que me voló la cabeza, porque entendí que ahí había algo más profundo que una puesta en escena, había una búsqueda. Una de esas búsquedas humanas que parecen pequeñas desde afuera, pero que por dentro son gigantescas.

A veces olvidamos que hacer arte en lugares atravesados por la prisa, por la violencia, por la supervivencia y por la lógica brutal de la utilidad inmediata, es casi un acto de resistencia.

Porque el arte rara vez sirve para algo que pueda medirse fácilmente, no genera rendimientos trimestrales, no resuelve la inflación, no tapa baches, no produce métricas espectaculares y sin embargo, cuando la vida se rompe, cuando el lenguaje cotidiano deja de alcanzar, terminamos refugiándonos ahí, en una canción, en una película, en un poema, en una obra de teatro, en una trompeta resonando en un pequeño foro de Mazatlán.

El arte parece inútil hasta que uno necesita sobrevivir emocionalmente y entonces entendemos que quizá era una de las cosas más importantes de todas.

Vivimos en una época obsesionada con la productividad. Todo tiene que justificar su existencia desde la rentabilidad, desde el alcance, desde el número de vistas o desde la posibilidad de monetizarse, pareciera que únicamente tiene valor aquello que puede convertirse rápidamente en negocio, en tendencia o en consumo, bajo esa lógica, el arte muchas veces queda relegado a un lujo, a un accesorio o a una especie de entretenimiento prescindible pero basta atravesar una crisis personal, un duelo, una pérdida o un momento de incertidumbre profunda para entender que las personas no sobrevivimos solo de cosas útiles.

Sobrevivimos también de sentido y el arte es uno de los lugares donde más sentido intentamos construir.

Lo que Julián y su equipo hicieron con “La chercheta y el saxhorn” no fue solamente investigar instrumentos de viento-metal o reconstruir un puente histórico entre Bélgica y Sinaloa, lo que hicieron fue tomar una raíz cultural profundamente sinaloense y mirarla desde otro lugar, con respeto, con curiosidad y con amor.

Eso es importantísimo porque una cultura que deja de revisarse a sí misma termina convertida en caricatura y una identidad que no se explora termina reducida a estereotipo.

Por eso me parece tan valioso que alguien decida detenerse a pensar de dónde viene el sonido que nos atraviesa desde niños, que alguien quiera preguntarse cómo nació esa fuerza musical que hoy define emocionalmente a Sinaloa, que alguien quiera convertir investigación histórica en experiencia escénica.

Hay algo profundamente humano en eso y también profundamente valiente.

Porque hacer arte implica exponerse, implica tomar emociones, dudas, preguntas y obsesiones internas para ponerlas frente a otros, implica aceptar que quizá nadie entienda del todo lo que uno intenta decir y aun así hacerlo.

Tal vez por eso el arte funciona tantas veces como salvavidas porque permite decir lo que no cabe en ninguna conversación normal, hay dolores que sólo encuentran salida en una canción, hay preguntas que únicamente pueden explorarse desde el teatro, hay identidades que sólo logran entenderse cuando alguien les pone música, imagen o palabras encima. El arte es desahogo, sí, pero también exploración, es una manera de preguntarnos quiénes somos cuando todo lo demás parece demasiado rígido para contenernos.

Pienso mucho en esto porque vivimos tiempos profundamente contradictorios, nunca habíamos tenido tanta tecnología para comunicarnos y, al mismo tiempo, nunca había sido tan difícil conectar emocionalmente, consumimos contenido a velocidades absurdas, deslizando historias con el dedo como si todas fueran intercambiables, nos acostumbramos a mirar sin observar y a escuchar sin detenernos realmente.

Por eso encontrarse con una obra hecha con profundidad, investigación y sensibilidad se siente casi subversivo, como si alguien nos recordara que todavía podemos detenernos a sentir y eso, en estos tiempos, ya es muchísimo.

Además, hay algo particularmente poderoso en que proyectos así surjan desde Sinaloa. Un estado que tantas veces aparece retratado únicamente desde la violencia, el prejuicio o la simplificación, como si nuestra identidad pudiera resumirse en una sola narrativa, como si aquí no existieran también músicos, investigadores, actores, escritores y artistas intentando entender el mundo desde otros lenguajes.

El arte también sirve para disputar relatos.

Para recordarnos que una sociedad es mucho más compleja que sus peores noticias.

Por eso me conmueve ver a personas apostando por crear belleza incluso en contextos difíciles, porque crear belleza cuando todo alrededor parece empujar hacia la desesperanza tiene algo profundamente rebelde y quizá ahí radica una de las funciones más importantes del arte, recordarnos nuestra humanidad cuando el mundo empieza a volvernos indiferentes.

Pienso mucho en cómo las comunidades sobreviven gracias a las historias que se cuentan sobre sí mismas y el arte tiene justamente esa función, ayudarnos a imaginar otras posibilidades de existencia, ayudarnos a recordar que somos algo más que estadísticas, titulares o algoritmos, quizá por eso salí pensando que “La chercheta y el saxhorn” no era únicamente una obra sobre música, era también una defensa silenciosa del derecho a crear, del derecho a explorar nuestras raíces sin simplificarlas, del derecho a hacer preguntas sensibles, incómodas o aparentemente inútiles.

Porque ahí, justamente ahí, suele esconderse lo más humano que tenemos y porque a veces resistir no significa gritar.

A veces resistir significa seguir haciendo arte.

Malecón

2 Junio 2026 at 05:00

Como si la estrategia de gestión turística del Gobierno de Sinaloa no careciera de todo sentido y calle, ahora resulta que el Mundial de Futbol servirá de promoción para la entidad.

Porque si algo sabe hacer la clase política cuando se trata de eventos internacionales, es subirse al tren de la expectativa. Ahora el balón servirá como estrategia de promoción y como escaparate para intentar vender la mejor versión del estado, esa que hace mucho se evaporó.

La administración estatal presentó “Sinaloa: La Fiesta del Mundial”, un programa que promete convertir a municipios, playas y Pueblos Mágicos en una especie de sede alterna de la Copa del Mundo, aunque ninguno de los partidos se jugará aquí.

La idea no es menor. El Mundial moverá millones de personas, inversiones, transmisiones y atención internacional. Y en un estado golpeado por la violencia, la caída del comercio y la percepción de inseguridad, cualquier oportunidad de proyectar otra imagen parece necesaria.

La pregunta es si el entusiasmo alcanzará para transformar la experiencia real de quienes visiten Sinaloa.

Esta estrategia suena por lo menos anticlimática, pues en Sinaloa han desaparecido turistas, en medio de una crisis de seguridad que la autoridad no ha podido controlar ni querido reconocer en su justa dimensión.

Porque el discurso turístico suele ser impecable: gastronomía, cultura, playas, identidad, hospitalidad y ahora futbol. Pero el reto sigue siendo el mismo de siempre: carreteras seguras, conectividad, servicios públicos funcionales y una percepción de tranquilidad que no se construye con campañas publicitarias.

El plan contempla actividades deportivas y culturales, transmisiones públicas y hasta 36 canchas en Pueblos Mágicos. Suena bien. Muy bien, incluso. El problema es que Sinaloa lleva años anunciando proyectos turísticos que terminan dependiendo más del optimismo oficial que de resultados medibles.

También hay algo simbólico en la estrategia: mientras el País entero volteará a ver el Mundial, Sinaloa quiere evitar quedarse fuera de la conversación nacional. Quiere mostrarse festivo, atractivo y competitivo.

Porque después de meses donde el nombre de Sinaloa ha aparecido ligado a violencia, narcotráfico y crisis económica, el Gobierno necesita otra postal para presumir.

Vaya sorpresita nos llevamos con la realidad de nuestros centros penitenciarios.

Mientras el año pasado presumían una calificación que apenas alcanzaba el pase tras años de reprobación, la realidad este 2026 se ríe en la cara con datos que no cuadran con ningún examen aprobado.

Hablar de un sistema que pasa mientras registra 27 internos fallecidos en lo que va del año, 14 de ellos tan sólo en el penal de Culiacán es, por decir lo menos, una burla sangrienta.

Casi tres muertes por mes en la zona centro nos dicen que, más que una escuela de rehabilitación, el Penal de Aguaruto se ha convertido en una sala de espera para el más allá.

Si usted pensaba que el SAT era voraz, le falta darse una vuelta por las aduanas del Penal.

Según la CEDH, los familiares de los internos tienen que pagar un impuesto de su propia bolsa, les retienen hasta el 16 por ciento de los alimentos o artículos que llevan para sus seres queridos, vaya comisión por custodia.

Resulta que, en el lugar donde el Estado debería garantizarlo todo, la corrupción es la que manda en la cocina.

Entre el cobro de cuotas y las denuncias de tortura en las revisiones, queda claro que el control no lo tiene la autoridad, sino el lucro y el abuso.

Dice la Comisión que las cárceles son el espejo de la violencia que se vive afuera.

Pero y si el espejo está roto y manchado de sangre, es porque la estructura misma ya no aguanta más.

Con una infraestructura que arrastra 55 o 56 años de antigüedad, el Penal de Aguaruto es más una reliquia peligrosa que un centro de reinserción.

El domingo pasado, siete vidas se perdieron bajo la supuesta protección del Estado.

¿De qué sirve que el sistema penitenciario pase de panzazo si la materia de seguridad y vida la tiene más que reprobada?

Urge un nuevo modelo, porque seguir parchando un cascarón de hace medio siglo sólo garantiza que las tragedias sigan siendo el pan de cada día.

Los que andan más picados que los ojos del Santo después de pegarse un tiro con Blue Demon, son los productores sinaloenses que ya anunciaron movilizaciones para boicotear el Mundial de Futbol en plazas como Guadalajara, Monterrey o la misma CDMX.

Y lo de las últimas horas es señal de su calentura, pues aunque Manuel Lim Cisneros, uno de los productores del valle de Culiacán, anunció que las movilizaciones comenzarían hasta mañana miércoles, en las últimas horas corrió cómo pólvora el mitotazo de que hoy mismo, por la mañana, tomarán la caseta de Costa Rica.

Las acciones tienen que ver con sus acciones de una jornada nacional de protestas con lo que buscan presionar al Gobierno federal ante la crisis que enfrenta el campo.

Su plan es que primero haya toma de las carreteras a nivel estado, con Sinaloa como punta de lanza en la manifestación, y luego moverse a la sedes mundialistas en las metrópolis del País.

Además de Sinaloa se espera que a la protesta se sumen agricultores de al menos 28 estados.

Originalmente, según las declaraciones de Lim Cisneros, las movilizaciones comenzarían este miércoles 3 de junio en la zona norte de la entidad, con productores de Guasave, Los Mochis y Juan José Ríos concentrándose en la caseta de Cuatro Caminos desde las 09:00 horas.

Y seguirían los agricultores del Valle de Culiacán y de Navolato en la caseta de El Pisal, sin embargo todo parece indicar que hubo cambios de última hora y la presión comenzará este martes.

A ver si es cierto, hoy nos daremos cuenta desde temprano.

¡FOUL!... La Fiscalía del Estado encabeza la lista de recomendaciones de la Comisión Estatal de Derechos Humanos con 11 emitidas y solo seis aceptadas. Sus funcionarios son acusados por omisión de funciones y negligencia en identificación de cadáveres. ¡Qué raro!

¿Por qué aparece un caballo negro en Morena?

30 Mayo 2026 at 05:02

El 22 de junio, se supone, Morena anunciará a los coordinadores estatales de Defensa de la 4T. En los hechos, quienes lo sean, serán los candidatos y candidatas de Morena a gobernar sus estados. La noticia es relevante, no tan sólo porque es el partido en el poder tanto a nivel federal como en Sinaloa, sino porque, a pesar de la grave crisis política por la que atraviesa desde el 9 de septiembre de 2024, que ya ha golpeado los niveles de aceptación de la Presidenta Sheinbaum, es el partido, según las encuestas del momento, más perfilado para ganar la contienda electoral de 2027. No obstante, hay que matizar diciendo que, si sigue esta tendencia a la baja de la imagen presidencial, Morena se verá inevitablemente afectado en las elecciones del próximo año.

En Sinaloa, después de las acusaciones del Departamento de Justicia de Estados Unidos, a través de una Corte neoyorquina, a Enrique Inzunza y Juan de Dios Gámez, quienes eran los favoritos del Gobernador Rocha Moya para ser candidatos de Morena a la Gubernatura, parecía que la competencia interna se reducía a dos aspirantes, si acaso tres: Imelda Castro, Tere Guerra y Graciela Domínguez. Sin embargo, ahora vemos que el Diputado Jesús Ibarra, con el respaldo de Alfonso Ramírez Cuéllar, otro congresista federal de Morena y quien, se supone muy cercano a Claudia Sheinbaum, levanta la mano para registrase en la lid interna. De confirmarse su registro, estaríamos contemplando un nuevo e inesperado frente de guerra al seno de los morenos.

El Diputado Ibarra tiene todo el derecho a aspirar a ser el portador del lábaro morenista, pero no parece congruente y serio que en un momento donde Morena necesita una congruencia ideológica, ética y política, tal y como lo ha exigido, Ariadna Montiel, la nueva presidenta del partido, él aparezca como aspirante de la izquierda a gobernar Sinaloa. Ibarra es un político que hasta hace poco era militante del PANAL, funcionario de varios gobiernos priistas, y muy poco conocido en la política estatal. Si, como dicen los dirigentes de Morena, las encuestas de popularidad son decisivas para seleccionar a las candidatas o candidatos y él no la tiene, ¿por qué lo lanza Ramírez Cuellar? En menos de un mes ¿cuánto puede hacer Jesús Ibarra para que lo identifiquen los ciudadanos y ponerse por encima de las tres mujeres señaladas, que, de lejos, son más conocidas que él y tienen una larga trayectoria en la izquierda sinaloense?

Si Ramírez Cuellar lo mete como el caballo negro de la competencia interna de Morena, ¿acaso lo hace con el apoyo de la Presidenta Claudia Sheinbaum? Lo dudo. Sería demasiado aventurado e irrespetuoso de lo que dice ser Morena.

Si, Morena en Sinaloa, como gobierno y partido, pasa por un periodo de confusión e inestabilidad debido a las acusaciones gringas al doctor Rocha Moya, a la ausencia de liderazgo en el Tercer Piso, y a la brutal información y debate que satura los medios noticiosos mexicanos -nunca experimentada por ningún gobierno en la historia de nuestro estado- ese partido debería, y esto es políticamente elemental, guardar unidad, pero no sucede eso cuando vemos que de la nada emerge un aspirante a la Gubernatura que intenta sacudir el tablero al cuarto para las 12.

Fuera de Sinaloa, el panorama se le puede oscurecer más a Morena porque, por su flanco izquierdo no partidario, los maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, CNTE, iniciaron sus movilizaciones anuales, pero ahora con la seria amenaza de torpedear, al menos, la inauguración de la Copa Mundial de Futbol, el próximo 11 de junio.

Los maestros han sido capaces de poner patas pa’ arriba a la Ciudad de México cada año como medida de negociación de alcanzar sus objetivos gremiales y políticos, sin embargo, ahora, con la enorme necesidad que tiene el Gobierno federal de mostrar capacidad organizativa y convencer al mundo de que México puede subordinar la violencia delictiva y evitar que se desborden las movilizaciones sociales, están aprovechando la coyuntura para exigir a Palacio Nacional que responda plenamente a sus exigencias.

Por lo pronto, ya cerraron varias calles del Centro Histórico de la Capital y planean tomar el Zócalo, además de bloquear varias arterias vitales de la ciudad.

¿Hasta dónde escalarán sus acciones los maestros?, es difícil pronosticarlo, pero parece que quieren llegar más lejos que nunca.

Por otro lado, parecía por un momento que el crimen organizado, particularmente el Cártel Jalisco Nueva Generación, después de que cayó “El Mencho”, su líder, llegarían a afectar con su violencia la atmósfera futbolera, pero los continuos golpes que se le han dado indican que se han debilitado severamente y no podrán intentarlo.

Esperemos que ningún evento político, delictivo o social afecte el curso de la competencia futbolística en México porque lo que está en juego es mucho más que el desempeño deportivo de la oncena nacional o el éxito económico que traigan los visitantes internacionales. El mundo estará observando a México durante varias semanas y es vital, en un escenario mundial y nacional crítico, que el País muestre estabilidad social, capacidad organizativa y grandeza para enfrentar enormes desafíos y situarse con mayor solidez en el mundo contemporáneo.

Tiempos de venganza

30 Mayo 2026 at 05:01

México, y particularmente Sinaloa, han estado sufriendo una serie de crisis y problemas sociopolíticos, frutos de decisiones muy personales de los gobernantes que han incidido en la vida y en el futuro de los ciudadanos, sus familias y sus organizaciones; muchas de esas decisiones han estado inspiradas, en forma muy negativa por las intenciones de vengar agravios, reales, supuestos o inventados, que han llevado del ámbito personal e ideológico a niveles de política nacional y hasta familiar.

Sin pretender remontarse a otros actos de años atrás, en los que también se habla de otras venganzas, véanse las actitudes de Andrés Manuel López Obrador cuando fue derrotado por Felipe Calderón Hinojosa en las elecciones de 2006 a la Presidencia de la República, después de lo cual inició un constante proceso de venganza personal contra el Gobierno, contra los órganos electorales, contra el PAN, la prensa y todo aquel que apoyara al régimen que él consideraba “espurio”. Denostó al Presidente y sus políticas hostigándolo con marchas, protestas, toma de calles, carreteras y edificios públicos y festinó constantemente el combate a la delincuencia organizada ordenada por el Presidente Calderón, principalmente en Michoacán, argumentando que la aprehensión de los líderes de los grupos delictivos todo lo que ocasionaba era “dar golpes al avispero” pues salían muchos otros jefes igual de peligrosos.

En 2012, el PRI recobró el gobierno nacional con el Presidente Enrique Peña Nieto, quien tuvo colaboradores muy señalados de corrupción, con políticas deficientes y sin decidirse a continuar la lucha contra la delincuencia organizada que empezaba a integrarse en grupos con mucho poder en armas, dinero y gente, y que además se infiltró en los ámbitos de su gobierno, por lo que se supone acordó protección con AMLO a cambio de no obstruir su elección.

López Obrador tuvo su momento en la elección de 2018 cuando ganó la Presidencia de la República y a partir de ahí llegó también su oportunidad de “satisfacer su necesidad de vengarse”, utilizando toda la fuerza del Gobierno, pues pudo controlar al Poder Legislativo y destruyó los organismos ciudadanos independientes, además, con ciertos acuerdos, utilizó a su favor el “poder de los narcotraficantes” a quienes les dio “manga ancha” para que actuaran dentro y hacia afuera del país. Con su política de “abrazos no balazos” los protegió y aprovechó electoralmente los recursos para favorecer a su partido Morena, a sus colaboradores y familiares; favoreció también a los narcotraficantes “enviando” miles de migrantes de otros países a la frontera con EU, facilitándoles los procedimientos aduaneros y militares, sin percatarse, o tal vez a sabiendas, de que estaba ocasionando un problema mayor para México con una reacción de Estados Unidos, como así ocurrió.

AMLO “se vengó” de todo y de todos, “desbarató” al INE y al TRIFE, logró el control total del Congreso, destruyó al Poder Judicial porque no acataba sus “disposiciones presidenciales”, militarizó al País otorgando al Ejército obra pública, las aduanas, los puertos, los aeropuertos, etc., utilizando mandos y soldados que le sobraban, pues el combate a los delincuentes no se estaba llevando a cabo; además “logró” el apoyo popular para él y su partido con el reparto indiscriminado de recursos públicos a la población, a costa de un debilitamiento de la educación, de la salud y de la economía en general, pues la inversión privada, nacional y extranjera no llega y no crea empleos ante la inseguridad y el desorden.

Esta crisis de venganza tuvo su clímax con la traición perpetrada entre los grupos de delincuentes cuando el grupo de “El Chapo” Guzmán y familia traicionaron al capo mayor, “El Mayo” Zambada, a quien secuestraron y entregaron a las autoridades de EU a cambio de protección y perdón, iniciando así un largo periodo de venganzas que han costado miles de muertes, desaparecidos, heridos y aprehendidos, lo que todavía se resiente en todo Sinaloa y en todo México, en lo que quedó involucrado el Gobierno del Estado.

La Presidenta Sheinbaum ha continuado con esas políticas “vengativas”; sigue el acoso contra la Iniciativa Privada, contra la prensa y la Oposición, contra Estados Unidos por lo de Cuba y Venezuela, contra España y contra Hernán Cortez “para vengar a Cuauhtémoc”; aunque se han encontrado con “la horma de su zapato” con EU y el Presidente Trump, quien también tiene agravios que vengar contra estos gobiernos de Morena.

Son pues, tiempos de venganza.

Violencias y deshumanización, perdemos la frontera de lo tolerable

29 Mayo 2026 at 05:02

“Ustedes la tienen más difícil. La delincuencia organizada no va a mi casa a matar a mi familia, pero en México no tienen límites. Por lo que sé, allá todo se vale”. Me dijo un policía turco hace unos 20 años conversando en un evento de la ONU en Panamá. Impartía yo clases sobre delincuencia organizada en esos tiempos y profundizaba en el contraste internacional desde la perspectiva cultural.

Ahora nuestras investigaciones y las de otras universidades y organizaciones de la sociedad civil nos enseñan violencias masivas asociadas a la crueldad, como mecanismo masificado en sistemas de control político y social (https://seguridadviacivil.ibero.mx/wp-content/uploads/2026/05/geografias_de_la_crueldad.pdf).

Entendemos en el Programa de Seguridad Ciudadana (PSC) de la Ibero CDMX que en México se están reconstituyendo los sistemas de regulación de las conductas, siendo ocupados por las violencias en todos los ámbitos posibles, privados y públicos.

Observamos la masificación, diversificación, agudización y normalización de las violencias, lo que parece mostrar políticas públicas deficientes, a su vez haciendo parte de procesos de reconfiguración social que vienen desmontando la frontera de lo tolerable. Sabemos que se han construido montañas de teoría en torno a las violencias desde múltiples disciplinas, pero difícilmente encontramos la vinculación entre estas y esas políticas públicas.

El relato oficial hegemónico que enseña la reducción inusitada de homicidios intencionales, a la vez invisibiliza el catálogo de atrocidades (https://seguridadviacivil.ibero.mx/wp-content/uploads/2026/04/menos_homicidios_mas_preguntas_psc.pdf).

El Estado hace generalmente todo lo posible por no reconocer la reconfiguración política y social de las violencias, alejándose así del posible liderazgo en su transformación.

Habiéndose hecho evidente como nunca antes la simbiosis entre la delincuencia organizada y múltiples redes políticas y empresariales, las mismas usan su influencia y control mediático para impedir el flujo de información que podría incentivar la acción colectiva crítica ante la captura del Estado.

Si bien no podemos desde el PSC concluir nada de cara a tal complejidad, sí podemos afirmar algo: parece colapsar, si es que antes lo hubo, el límite de lo tolerable, cuando de violencias hablamos. Por eso recordé aquella conversación en Panamá. Preguntémonos entonces: ¿todo se vale aquí y no en otras partes? De ser así, ¿qué sigue? ¿A dónde vamos?

Así como hemos convocado a redes de especialistas a construir alternativas para la reducción de los homicidios, espacio que nos llevó a descubrir que ahora tenemos geografías de la crueldad, ahora convocaremos a la interpretación transdisciplinaria que intente responder a esto.

Llamaremos, entre otras, a la psicología, las neurociencias, la antropología, la filosofía social, la ciencia política y la sociología. Llamaremos a quienes han hecho de las violencias un área de especialidad en sí misma. Convocaremos propuestas pedagógicas modernas. Invitaremos también a los enfoques críticos de género y feminismos. Y mucho más.

Como lo ha explicado Rita Segato, estamos siendo entrenados para deshumanizarnos, transformando la vitalidad humana en mercancía o desecho. Nuestro compromiso ético y político se inspira en lo que ella llama las contrapedagogías de la crueldad, rescatando la empatía, el arraigo local y los vínculos humanos para combatir la pérdida de sensibilidad.

Contribuiremos a recuperar la frontera de lo tolerable, desde una pregunta más, en este caso, apenas soportable: ¿aún estamos a tiempo?

¿Regresará Rocha a la Gubernatura?<br />Salidas diplomática, política o judicial

29 Mayo 2026 at 05:02

Existen señales a favor de la posible recomposición por las vías diplomática y política de la acusación que el 29 de abril emitió sorpresivamente el Departamento de Justicia de Estados Unidos contra el Gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y nueve funcionarios en activo unos y en situación de ex otros, por posibles vínculos con el crimen organizado. La intensidad de la tensión binacional baja gradualmente y todo indica que habría desenlaces que atenderán la gobernabilidad antes que la especulación y la inculpación sin pruebas.

En los días posteriores a la imputación ha ocurrido la secuencia de situaciones que vale la pena desentrañar. Lo más reciente es la aclaración que hizo el miércoles el Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana de México, Omar García Harfuch, descartando que exista alguna alerta internacional o notificación activa de Interpol en contra de Rocha Moya. Ello echó abajo la perturbada teoría de convoyes y aeronaves con barras y estrellas llegando a Culiacán para llevarse al político badiraguatense.

Pero lo principal es que a raíz de la investigación que realiza la Fiscalía General de la República se fortalecería la hipótesis de la imputación injustificada y en el mismo sentido apuntan las testificaciones que las secretarías de Defensa Nacional, Marina y la SSPC han hecho llegar a la Casa Blanca dando cuenta de que en ningún momento Rocha ni los demás señalados obstruyeron la estrategia local antinarco y que, al contrario, colaboraron desde el ámbito de cada quien al buen resultado de los operativos.

Así como fue imposible prever las crisis de la seguridad pública y política que aquejan a Sinaloa, hoy es prematuro anticipar el regreso de Rocha Moya a la titularidad del Ejecutivo Estatal y de Juan de Dios Gámez a la Alcaldía de Culiacán, retornos que dependen de las deliberaciones ministeriales y judiciales respecto a si existen o no impedimentos para ello. En el análisis pesa el hecho de que ambos no fueron destituidos de los cargos sino que solicitaron licencias de separación temporal en tanto corren las indagatorias que efectúa la FGR.

Si el Ministerio Público Federal no encuentra elementos para atribuirles delitos a Rocha Moya y Gámez Mendívil, así como al Senador Enrique Inzunza Cázarez que ayer pidió licencia en la Cámara alta, y los fiscales estadounidenses siguen sin entregar las pruebas que soporten la acusación presentada ante el Tribunal del Distrito Sur con sede en Nueva York, estaría agotada la materia jurídica con base a la cual La 65 Legislatura estatal tendrá que decidir si le amplía el mando a Yeraldine Bonilla Valverde, hoy encargada del Despacho del Gobernador, designándola ahora como Mandataria interino, o bien opta por el regreso de Rocha.

Lo que sí hay son componentes de la valoración que también tienen que ver con la reunión que el secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Markwayne Mullin, sostuvo el 21 de mayo con la Presidenta de México, Claudia Sheinbaum, en un gesto de la administración Trump para corregir el entendimiento binacional que se tornó rígido desde la acusación contra Rocha y demás funcionarios morenistas. En dicha cumbre de seguridad se acordó reforzar los esfuerzos conjuntos en el combate al tráfico de drogas, fentanilo y el crimen organizado.

A los días, el 26 de mayo, el Embajador estadounidense en México, Ronald Johnson, presentó su informe con un viraje positivo en lo concerniente a la ofensiva del gobierno de Sheinbaum contra el crimen organizado, reconociendo avances en materia de seguridad fronteriza, combate al tráfico de fentanilo y grupos criminales. Sobre la visita de Mullin consideró que “refuerza la histórica cooperación en materia de seguridad entre Estados Unidos y México que se lleva a cabo bajo el liderazgo del presidente Donald Trump y la presidenta Claudia Sheinbaum”.

Otra verdad sí verificable es que el enigma político de Sinaloa está por llegar al final. De momento, según el artículo 58 de la Constitución de Sinaloa, Yeraldine Bonilla es la encargada del Despacho por un período de 30 días debido a que ocupaba el cargo de Secretaria General al ausentarse el Gobernador; si la ausencia excede tal plazo el Congreso deberá designar al Gobernador o Gobernadora interina. Y si fuera la falta absoluta de Rocha durante los últimos cuatro años del desempeño de funciones, el artículo 59 mandata al Legislativo a designar al Gobernador sustituto.

En síntesis, lo que asoma es la eventualidad de una salida negociada entre el País que acusa y la Nación que no encuentra pruebas firmes para judicializar el dossier Sinaloa, aunque falta muy poco para conocer las resoluciones porque ya está andando la carreta binacional y las calabazas de la diplomacia y la política proceden a acomodarse.

Sinaloa pronto podrá saber,

Cuál será el destino de Rocha,

Unos desean que pueda volver,

Otros verlo colgar de la brocha.

En la otra arena, que es la pelea por las postulaciones de los partidos políticos a los cargos que se definirán en Sinaloa durante la elección constitucional del 6 de junio de 2026, el Diputado federal priista Mario Zamora Gastélum subió la expectativa a que la Comisión Federal de Electricidad aplique el programa “Adiós a tu deuda” en beneficio de familias que no le pueden pagar a la paraestatal los cobros abusivos; mientras que la Legisladora Graciela Domínguez, de Morena, activó un buzón de quejas para darle seguimiento a estos reclamos y convertirlos en gestiones ante la Secretaría de Hacienda. Qué bien que se acerquen a los sinaloenses en momentos en que más los necesitan, independientemente de que les den o no votos.

Estructuras del silencio: el periodismo en México bajo ataque

28 Mayo 2026 at 05:02

El más reciente informe de Article 19, presentado el 6 de mayo de este año en la Ciudad de México bajo el título “Estructuras del silencio: censura, opacidad y vigilancia” (2025), plantea una advertencia, la normalización de la violencia contra la prensa, en cualquiera de sus formas, es uno de los riesgos más graves para la vida democrática.

El dato más brutal viene primero: México registró siete asesinatos de periodistas y una desaparición durante 2025. Con eso, nuestro país encabeza, por enésima vez, la lista de los más letales para ejercer el periodismo en toda la región. No en una zona de guerra declarada. Aquí, en México.

Pero los asesinatos son sólo la punta del iceberg. Article 19 documentó 451 agresiones contra la prensa en México a lo largo del año pasado. Eso equivale a una agresión cada 20 horas. Las ciudades con mayor número de casos documentados fueron Ciudad de México con 84, Puebla con 39 y Veracruz con 34. No son ciudades remotas ni zonas de conflicto olvidadas por el mapa; son los centros neurálgicos del país, los lugares donde más se concentra el poder y, al parecer, también donde más se concentra el miedo a que ese poder sea cuestionado.

El indicador que predomina en todos los países analizados -México, Guatemala, Honduras y El Salvador- es lo que Article 19 llama “ambiente hostil”: discursos intimidantes, agresiones en línea, desplazamiento forzado. En México, este indicador concentró el 44 por ciento de todos los casos registrados. No son solo balas. Son amenazas, acoso digital, periodistas que tienen que abandonar sus comunidades porque quedarse significa morir. La violencia tiene muchas formas y no todas dejan huella visible.

Leopoldo Maldonado, director regional de Article 19, lo dijo con una claridad que no admite eufemismos: “Si bien cada país construye silencio a su manera, la tendencia regional es clara: una lógica compartida desde el aparato estatal y los poderes fácticos para deslegitimar la crítica y convertir la información en una amenaza que debe eliminarse.”

El silencio no llega de golpe. Llega poco a poco, normalizado, maquillado de eficiencia o de seguridad pública. Y en México ese proceso tiene dos caras igualmente preocupantes: la opacidad institucional y la vigilancia tecnológica.

En materia de transparencia, el informe documenta algo que debería provocar indignación ciudadana. El organismo que sustituyó al INAI -llamado Transparencia para el Pueblo, bajo la promesa de ser más ágil y cercano a la gente- desechó en 2025 alrededor del 99.6 por ciento de los recursos de revisión que los ciudadanos presentaron en su portal. Léase bien: de cada mil solicitudes ciudadanas que buscaban que el Gobierno rindiera cuentas, apenas cuatro fueron atendidas. El resto, al archivo. Un organismo que nació con el discurso de democratizar la información se convirtió, en los hechos, en un muro.

Y si la opacidad cierra una puerta, la vigilancia abre una ventana que nadie pidió. México se consolidó en 2025 como el principal cliente de Pegasus en el mundo, con 456 ataques documentados de un total de mil 400 registrados a nivel global. Uno de cada tres ataques con ese software espía en todo el planeta tuvo como objetivo a alguien en México. ¿A quiénes? A periodistas, activistas, personas que hacen exactamente lo que una democracia necesita que alguien haga: preguntar, investigar, revelar.

A esto se suma la Ley de la Guardia Nacional, que en su texto estipula que los militares tendrán acceso a los datos personales de la población sin controles claros. El informe de Article 19 advierte que esta y otras legislaciones promovidas bajo el gobierno de la Presidenta Claudia Sheinbaum legalizan la vigilancia disfrazada de un bien necesario para la ciudadanía. La militarización del País avanza y, con ella, la normalización del uso de la tecnología como aparato de control. Cuando el Estado puede observarte sin que tú lo sepas ni puedas impedirlo, ¿quién vigila al vigilante?

Adrián López, director del periódico Noroeste y participante en la presentación del informe, es uno de los que conoce de cerca lo que significa ejercer el periodismo en un entorno hostil. Noroeste ha sido víctima de presiones y amenazas. Su presencia en este foro no es anecdótica: es el recordatorio de que estas cifras no son abstracciones. Son colegas, son redacciones, son comunidades que se quedan sin voz cuando el periodismo cede.

Maldonado hizo al final un llamado que vale la pena repetir: no normalizar la censura ni la violencia contra la prensa. Porque si lo hacemos, advirtió, “el silencio se convierte en la norma y el periodismo abandona su papel de nombrar, documentar y confrontar”. Y cuando eso ocurre, no sólo pierde el periodismo. Perdemos todos.

A sacar a Sinaloa del atolladero<br />Preguntarnos cómo salir de aquí

28 Mayo 2026 at 05:02

Pese a contextos complicados que amenazan con trabar los afanes colectivos que saquen adelante al estado, el Consejo para el Desarrollo Económico de Sinaloa procede a darle forma a un plan estratégico de largo plazo de involucramiento plural y con visión de futuro para que la sociedad sea por sí misma la luz al final del túnel y también puertas de emergencia frente a las crisis que amenazan. Simplemente se trata de construir las salidas que el desánimo, la inestabilidad y las desidias nos cierran.

La iniciativa que encabeza Héctor Ley Pineda, presidente ejecutivo del Codesin, encuentra disposición en empresarios, académicos, profesionistas, funcionarios gubernamentales y representantes de organizaciones civiles para trabajar en definir qué se necesita hacer para colocar a Sinaloa entre las 10 entidades más competitivas de México. Al fin salta a la escena deprimente la acción social que anima a intentar los necesarios rescates.

Tal vez presenciamos el mayor esfuerzo que se haya hecho al lograr que alrededor de 500 liderazgos se involucren con carácter constructivo a través de cuatro foros presenciales realizados en Culiacán, Mazatlán, Los Mochis y Guasave, con alcance desde lo regional a lo estatal donde el optimismo logre derrotar a la pesadumbre. La premisa es que nadie deje de nadar, así sea a contracorriente, hasta llegar a la orilla donde lo fundamental esté a salvo.

Es que ya estuvo bien de preguntar cómo llegamos a esta coyuntura compleja y comenzar a preocuparnos y ocuparnos en hacia dónde queremos ir y cómo alcanzar dichas metas. Basta de disgregarnos como polvo de negligencia y entender que el alineamiento tipo roca en torno al Sinaloa que queremos es lo que permitirá conquistar las divisas de paz, legalidad, desarrollo y valores. La esperanza no se da en racimos; la tenemos que construir con las tenacidades.

Como avance hacia el modelo de Sinaloa con Visión al año 2050, el Codesin realizó durante mayo en curso los encuentros “Sinaloa Logistics Hub”, el 19 en Los Mochis, dedicado consolidar la plataforma logística, industrial y energética sostenible del estado, y “Sinaloa Food Industry”, el 20 en Guasave, orientado a la alimentación, la innovación y el futuro productivo de la agroindustria.

El 21 efectuó en Culiacán lo referente a “Sinaloa Smart Services”, enfocado a la economía del conocimiento, el talento tecnológico y los servicios de alto valor, y 22 en Mazatlán llevó a cabo el apartado “Sinaloa Health & Culture Hub”, con el análisis específico del turismo especializado, las industrias creativas, la cultura y la economía de experiencias y bienestar. Estas activaciones que son el eje de la estrategia Sinaloa 10+ continuará abierta hasta el 14 de junio pero a modo de consulta digital.

El primer mérito consiste en el hecho de abrir la conversación en la encrucijada dura donde el silencio se torna cosa de vida o muerte. Compartir experiencias, ideas, triunfos, fracasos e inclusive frustraciones y desamparos constituye el primer andamio que lleve primero a la visión estratégica y enseguida a cristalizar los objetivos. Todo se irá dando apegado al croquis en el cual las entelequias transmutan a realidades siempre y cuando las ilusiones se tejan con hilos de perseverancia y convicciones.

El Codesin considera que La planeación de largo plazo permite identificar las vocaciones productivas de un territorio, reconocer tendencias, anticipar retos globales y ordenar las inversiones estratégicas. “También ayuda a alinear a la sociedad, el gobierno, la academia y el sector empresarial en torno a una visión común, capaz de transformar la economía, mejorar la calidad de vida y generar oportunidades sostenibles con continuidad y rumbo”.

Entonces bienvenida la iniciativa y doblemente enhorabuena por el ímpetu ciudadano que se integra alrededor de proyectos y anhelos por el mejor nivel de vida posible para los sinaloenses en general. Esto no germina desde el hartazgo sino de la posibilidad de convertir las debilidades en fortalezas. Tampoco es que acabe la pesadilla sinaloense sino de estar siempre despiertos para no darle lugar a malos sueños.

Ya dejemos de quejamos,

De adversidades sin fin,

Y tracemos con Codesin,

Las rutas para salvarnos

Los diputados federales de Sinaloa, Mario Zamora Gastélum, del PRI; Graciela Domínguez Nava y Merary Villegas Sánchez, de Morena, dieron a conocer el martes gestiones ante la Comisión Federal de Electricidad para lograr acuerdos como la suspensión temporal de cortes de energía, la revisión de casos con cobros excesivos, pagos de adeudos de manera fraccionada a mensualidades y la instalación de módulos de atención ciudadana. Pero la realidad real se mostró ayer con usuarios del servicio eléctrico enfrentando las mismas penurias y desdén porque aquello que la paraestatal ofreció en la capital del País, aquí acabó siendo promesa incumplida. Y lo que parecía un arreglo terminó siendo enojo popular potenciado. Ojalá insistan los legisladores hasta que las palabras se enchufen con los hechos.

Desconfianza

27 Mayo 2026 at 05:00

Los momentos de crisis como los que se viven en Sinaloa, con la violencia generada por el crimen organizado y su impacto en las actividades económicas y sociales, no sólo es una prueba para cómo el Gobierno resuelve esa situación, sino cómo comunica con la población.

Desde hace más de 20 meses, quienes viven en Sinaloa tienen claro cómo la vida, sino la de ellos sí la de muchos, se ha visto trastocada por las acciones que los grupos criminales han emprendido y sobre todo, tiene un juicio definido de que las autoridades no han podido hacer nada para resolver esta situación crítica.

Y como resultado, es que las autoridades en Sinaloa perdieron la confianza de la población durante ese período.

En un estudio realizado en 2023 por parte del Inegi ubicaba a Sinaloa entre los 10 estados donde su población confianza en quien gobernaba en la entidad.

Pero en medio de la crisis de violencia, principalmente en el centro y sur del Estado, dos años después en que se repitió la encuesta, la confianza en las autoridades estatales tuvo un desplome que casi la deja en el último lugar, apenas por encima de Zacatecas.

La falta de resultados ante una crisis que muta de lugar con una aparente facilidad que las autoridades no han podido contener ha sido una de las principales causas para que la desconfianza en las autoridades crezca.

Los brotes de violencia lo mismo ocurren un día en Culiacán que después en Navolato y posteriormente en Escuinapa o Concordia y regresa para la zona de Elote.

Y bajo esas condiciones, la operación de las autoridades, aún con los refuerzos federales desplegados en la entidad, no ha sido capaz de restablecer las condiciones de paz y tranquilidad en el Estado.

El Gobierno, según se puede entender en los resultados de la encuesta, no ha sido capaz de cumplir con su responsabilidad de garantizar la seguridad para la sociedad y la certeza para las empresas.

Y ante ello, en medio de la crisis violenta en Sinaloa, la gente decide mejor trasladar la confianza hacia donde más se siente segura: en la familia. ¿Las autoridades? Que resuelvan y recuperen lo perdido.

¿Hay liderazgos fiables en Sinaloa?<br />Incertidumbre y la aguja en el pajar

27 Mayo 2026 at 05:02

Quizás en Sinaloa no nos baste ni la lámpara con la que Diógenes buscaba a ciudadanos honestos, en la emergencia de ubicar a mujeres y hombres para creer que ellas y ellos nos llevarían a estructurar el gran movimiento social que saque a nuestro estado de la maraña de intereses que se mueven en el mismo sentido que las crisis de seguridad pública, económica y política. Alguien que nos extraiga del territorio de las balas, miedo, inestabilidad e incuantificables pérdidas humanas, materiales y morales.

Dónde están los líderes a los cuales podemos darles el cheque en blanco de la confianza, firmarles a ciegas el pacto social y acompañarlos en jornadas arduas por la seguridad, el desarrollo y los valores, sin temor a la traición. Bajo cuántas lupas cívicas tendremos que colocarlos para sondear en los intersticios profundos que esconden corrupción, engaños y oportunismos. Qué microscopio popular es tan potente que permita diseccionar las entrañas de las y los que se ofertan como redentores del pueblo. Si es que las y los hay cómo buscarlos hasta dar con ellas y ellos.

¿Quién que nos diga cuál de ellas o ellos que se promueven como diques contra corrupción, violencia y narcopolítica puede garantizar el cumplimiento de la palabra? ¿Una comunidad tan herida como lo está la sinaloense querrá asirse de viejas manos extendidas que luego la suelten para que caiga al abismo? ¿Estamos acaso a tiempo aunque sea para construir los nuevos liderazgos del futuro? Son preguntas lanzadas al océano de la perplejidad dentro de una botella en espera de que no las encuentren y respondan las mismas sirenas que por décadas nos embaucaron con seductores cantos.

Sin embargo, los embates de la decepción no deben doblegarnos a los sinaloenses en el ímpetu por un mejor mañana si es que el hoy ya está del todo perdido. La pesada carga de la narcoguerra, el lastre de la codicia política tendiéndonos redes de demagogia, la pesadumbre generalizada que agrega como víctima colateral al sentimiento social, le dejan poco lugar a la esperanza. Por desgracia, los ideales y los principios son los primeros caídos en el campo de batalla que es vivir aquí.

No es poca cosa despertar corroborando los 5.3 homicidios dolosos y 6.2 privaciones ilegales de la libertad que en promedio ocurren a diario como posdatas del interminable memorando que evita olvidar que cada uno resistimos con el arma apuntándonos siempre a la sien. Y la maldición de ecos nacionales e internacionales que repiten incesantemente la fatalidad de coexistir en la cuna del narcotráfico y nos quiere mimetizar a la generalidad en ese linaje criminal. Normalizar a modo de resiliencia la imposibilidad de rebelarnos ante la delincuencia sin el riesgo de perder la vida en el intento.

Por ello volteamos a los lados escudriñando si el pasado, presente o futuro muestran a aquellos que quieran ser cabeza de ratón en vez de cola de león para seguirlos en la operación rescate de Sinaloa. Ya no más madres empuñando palas y zapapicos al buscar a sus desaparecidos sino gente de bien blandiendo las ideas y el voto libre como herramientas de reconstrucción de Sinaloa. La no repetición de ametralladoras demoliendo las fuentes lícitas del desarrollo y sí la multiplicación de tesones legítimos por la paz y civilidad.

Cada inocente caído, niñas y niños, mujeres y jóvenes entre ellos; cada noche en vela por la pólvora que avisa de la proximidad de la fatalidad; cada empleo o empresas perdidos que se traduce en hogares sin medios de sustento; cada ausencia de seres entrañables que parece se los tragó la tierra, son motivación para seguir de pie restaurando las corroídas tranquilidad y justicia. Por más difícil que resulte retomar optimismos, caer en la pesadumbre no es opción.

Pero Y sí. Estamos en la encrucijada de proseguir pasivos en situación de habitantes resignados a sufrir todos los males habido y por haber, o bien encontrar las agujas de la dignidad que hemos perdido en el pajar de la barbarie. Es muy probable que en el segmento de quienes sin deberla ni temerla son los más vapuleados por la violencia existan esas mujeres y hombres que decreten el ya basta de guerras criminales y el hasta aquí de rendición de los pacíficos. Tenemos que encontrarlos donde estén.

Habremos de hallarlos no obstante el ruido, el escándalo y el escarnio. Sacarlos de entre las marejadas de sensacionalismo y especulación y los ríos de lágrimas derramadas por las muertes de inocentes.

Y si en medio del hartazgo,

La intrepidez nos convence,

Que en cada sinaloense,

hiberna un buen liderazgo.

Con la premisa de “creo en el Sistema Judicial Mexicano, confío en nuestro Estado de Derecho y respeto a nuestras instituciones de justicia que el movimiento de la Cuarta Transformación, ha venido saneando y legitimando”, Rubén Rocha Moya fue de los primeros en acudir ayer a las indagatorias que inició la Fiscalía General de la República con las “entrevistas” a funcionarios en calidad de licencias y de ex. Todos externaron la confianza en las instancias que investigan sus casos, mientras que a los ciudadanos nos corresponde instalar las condiciones indispensables para que el principio de “dura lex, sed lex” prevalezca por encima de cacerías de brujas, satanizaciones y piras encendidas al estilo inquisitorio del Santo Oficio de la Edad Media. Que cese el clímax de los que sentencian con base a apetitos de poder o venganzas políticas, para hacer posible que domine la acción, nos guste o no, de las instituciones del Estado.

¿México tiene remedio?

26 Mayo 2026 at 05:02

Venía de un fin de semana de trabajo en la Ciudad de México, entrevistas, reuniones, aeropuertos, tráfico, conversaciones rápidas entre cafés y trayectos eternos y mientras observaba esta maquinaria compleja que es el País funcionando al mismo tiempo entre caos y rutina, me surgió una pregunta que probablemente muchos nos hemos hecho alguna vez: ¿México tiene remedio?

No como consigna política, no como frase optimista para sentirnos mejor, sino como una pregunta honesta frente a la realidad que vemos todos los días.

Porque basta abrir las noticias para encontrarse con violencia, corrupción, desapariciones, impunidad, polarización, deterioro institucional o desconfianza social. Basta recorrer algunas regiones del País para entender que hay lugares donde el Estado parece haberse ido hace mucho tiempo, basta escuchar ciertas conversaciones para notar cómo el cinismo se volvió un mecanismo de defensa colectivo y, aun así, hay algo extraño en México, nunca termina de derrumbarse.

A veces pienso, y he escrito anteriormente sobre esto, que el gran error es creer que el País solamente existe en sus instituciones, en sus gobiernos o en sus crisis, pero México también vive en otra parte, vive en la gente que sigue levantando negocios aun cuando el contexto parece castigar el esfuerzo, vive en quien abre una cafetería, una escuela, un consultorio, un taller o una pequeña empresa, vive en científicos investigando con presupuestos ridículos, en maestros intentando sostener alumnos que llegan desde entornos fracturados, en madres buscadoras haciendo el trabajo que el Estado no hizo, en periodistas documentando realidades incómodas, en ciudadanos organizándose para arreglar aquello que oficialmente nadie arregló.

México tiene una capacidad casi absurda de generar vida incluso dentro del desorden.

Y eso no significa romantizar el sufrimiento, porque sí hay cosas profundamente graves ocurriendo y sería irresponsable fingir que no existen. Hay regiones atrapadas por economías criminales, hay generaciones enteras creciendo bajo una normalización de la violencia que debería alarmarnos mucho más de lo que lo hace, hay una erosión progresiva de la confianza pública y quizá una de las peores heridas, la sensación de que muchas veces las reglas sólo aplican para quien decide respetarlas.

Eso desgasta a cualquier sociedad, porque los países no se rompen únicamente por pobreza o inseguridad. También se rompen cuando la gente deja de creer que vale la pena construir algo colectivo, cuando desaparece la noción de futuro.

Y, sin embargo, creo que México todavía no llega ahí.

Lo noto cuando viajo y encuentro personas intentando hacer bien las cosas incluso en circunstancias difíciles, lo noto en empresarios que entienden que generar valor también implica responsabilidad social, en jóvenes que siguen apostando por crear, en artistas, en investigadores, en gente que, aunque esté cansada, todavía conserva cierta voluntad de empujar el país hacia adelante.

Quizá por eso la pregunta correcta no sea si México tiene remedio, quizá la pregunta sea si estamos dispuestos a asumir la parte que nos toca dentro de ese remedio.

Porque durante mucho tiempo hemos reducido la política a elecciones y partidos, cuando en realidad la política es algo mucho más amplio, es la manera en la que administramos la vida en común, está en cómo hacemos negocios, cómo tratamos empleados, cómo educamos hijos, cómo participamos en comunidad, cómo reaccionamos ante la corrupción cotidiana, cómo consumimos información, cómo usamos nuestra voz pública, cómo decidimos actuar cuando nadie nos está viendo.

Los países también se construyen desde lo cotidiano.

Las grandes transformaciones rara vez empiezan desde arriba, empiezan cuando suficientes personas modifican su relación con lo público, la historia está llena de países que parecían condenados y lograron reconstruirse. Medellín pasó de convertirse en símbolo mundial del narcotráfico a transformarse en referencia urbana y cultural, Corea Del Sur pasó de la pobreza extrema a convertirse en potencia tecnológica, Rwanda reconstruyó un país devastado por el genocidio, ninguno lo hizo rápido, ninguno lo hizo perfecto, pero todos entendieron algo fundamental, el futuro no aparece solo; se diseña, se empuja y se sostiene.

México necesita algo parecido, una conversación más profunda sobre quiénes queremos ser como sociedad, menos obsesionada con el escándalo inmediato y más enfocada en construir visión de largo plazo.

Porque quizá el verdadero riesgo no sea la violencia ni la corrupción por sí solas, quizá el verdadero riesgo sería resignarnos, aceptar que esto es inevitable, perder completamente la capacidad de imaginar otro país posible y honestamente, creo que todavía no estamos ahí.

Mientras exista gente dispuesta a hacerse responsable de un pequeño fragmento del futuro, desde su empresa, su familia, su comunidad, su oficio o su ciudad, México seguirá teniendo remedio.

No porque alguien vaya a salvarlo, sino porque todavía hay quienes se niegan a abandonarlo.

Gracias por leer hasta aquí, nos leemos pronto.

Es cuánto.

Sin mácula, Estrada, Vargas y Benítez<br />Borrón y cuenta nueva en corrupción

26 Mayo 2026 at 05:02

Como neblina que aparece de manera repentida y de pronto se esfuma, los ex alcaldes Luis Guillermo Benítez Torres, Gerardo Vargas Landeros y Jesús Estrada Ferreiro regresan al escenario político de Sinaloa para presentarse como perseguidos políticos del hoy Gobernador con licencia, Rubén Rocha Moya, y el Senador Enrique Inzunza Cázarez. Con procesos penales los tres por desempeño irregular de la función pública, utilizan la bruma de la ingobernabilidad para ocultar las carpetas de investigación que los obligaron a dejar los cargos.

Destituidos como presidentes municipales Benítez Torres en Mazatlán, Vargas Landeros en Ahome y Estrada Ferreiro en Culiacán, se han vuelto muy entrevistables en la coyuntura en que el escándalo hace posible invisibilizar largas colas de corrupción con tal de encontrar resentimientos que le agreguen tensión a la de por sí tirante atmósfera sinaloense a raíz de que el Departamento de Justicia de Estados Unidos levantó cargos contra Rocha Moya y nueve funcionarios en activo o en situación de ex, por supuestos vínculos con el narcotráfico.

A esa historia que está por resolver la Fiscalía General de la República le faltaba la carga dramática de ex ediles de inocencia angelical que buscan engañar a los públicos de medios y redes sólo porque fueron expulsados del edén del mesías tropical Andrés Manuel López Obrador, quien los castigó por violentar el triduo moral de “no robar, no mentir, no traicionar”. Después del bingo logrado con el erario, ahora pretenden ganar el premio mayor de la desmemoria colectiva.

Fue un error que los tres ex Alcaldes el hecho de salir juntos en perfecta sincronía y con el mismo discurso en el que se autodenominen víctimas del rochismo, en el ardid para obtener la misericordia de ciudadanos a los que expoliaron. Al contrario de la clemencia ciudadana solicitada, lo que logran tiene que ver con refrescar en la memoria colectiva los ilícitos contra el patrimonio público en los cuales los juzgados correspondientes han tardado en dictar sentencias.

Benítez Torres lleva tatuado el caso Azteca Lighting desde que la Auditoría Superior del Estado le descubrió en 2022 la compra anómala de 2 mil 139 luminarias para instalar en Mazatlán, por un monto de 400 millones de pesos, encontrándose en el proceso de fiscalización un daño a las finanzas municipales por 60 millones de pesos que derivó en la acusación que formuló la Fiscalía General del Estado y la causa penal todavía no cerrada.

El mismo año, la FGE abrió dos carpera de investigación contra quien se desempeñaba como Presidente Municipal de Culiacán, Jesús Estrada Ferreiro, al hallar evidencias de que éste participó en la contratación de servicios a través de la adjudicación directa pese a que la ley establecía que debían concursarse, e incurrió en discriminación y abuso de autoridad contra viudas de policías, lo que le valió ser desaforado y vinculado a proceso por el Juez Adán Alberto Salazar.

Y en 2025 el entonces Alcalde de Ahome, Gerardo Vargas Landeros, fue vinculado en tres ocasiones a procesos penales por la acusación de presuntos actos de corrupción que tienen que ver con la renta irregular de 100 vehículos para actividades de seguridad pública por un monto de 171 millones de pesos, así como pagarle 33.7 millones de pesos a un despacho que ayudó al Ayuntamiento a recuperar 96 millones de pesos del Impuesto Sobre la Renta.

Esos hechos se borran en los alegatos públicos de los ex alcaldes que a raíz de que Rocha Moya pidió licencia como Gobernador procedieron a presentarse como víctimas de persecución política y amenazas, seres de manchas imperceptibles en el contexto de confusión donde los sinaloenses los podrían considerar puros, inclusive elevarlos al culto de los altares, por tan transparentes y ejemplares desempeños en el ejercicio del gobierno.

Así, aprovechando la pesada cortina de humo que Estados Unidos implementa en Sinaloa por los señalamientos de narcopolítica, la demás delincuencia expía sus culpas y pretende la transformación camaleónica de ignominiosos a santos. Creen que la lupa cívica transmutó a caleidoscopios donde la gente los ve a todos indistintamente con ropajes áureos que los libran de ser los malvados de la película.

A Benítez, Estrada y Vargas,

Con vestiduras de hombres probos,

Se les nota que tras las botargas,

Hay ovejas con pieles de lobos.

Para creer en la necesaria dinámica que presente al Poder Ejecutivo Estatal funcionando en medio de la crisis política que vive Sinaloa, todos los integrantes del Gabinete de la Gobernadora interina Yeraldine Bonilla necesitan mostrarse activos, sin esconderse en sus oficinas ni ignorar llamadas telefónicas y mucho menos cambiar los datos de contacto. Al contrario, deben dar la cara y ser más responsables en sus funciones porque lo peor que le puede ocurrir a los ciudadanos es que la licencia temporal concedida por el Congreso a Rubén Rocha Moya transmute a ausencia de gobierno. Si los dejaron a cargo del changarro es para que hagan equipo con Bonilla Valverde en atender de la mejor manera a los gobernados.

La biblioteca de Barcelona y la pregunta pendiente

23 Mayo 2026 at 05:01

Hay generaciones que estudian una carrera. Hay otras que, sin saberlo del todo, estudian un momento histórico. Mi tránsito del ITAM a la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona pertenece, quizá, a esta segunda categoría.

Entré al Instituto Tecnológico Autónomo de México en la segunda mitad de los años 90, cuando el País intentaba reconstruirse después del trauma financiero de 1994. Los años de Río Hondo, de San Ángel y de aquellas discusiones universitarias estuvieron marcados por una mezcla muy particular de incertidumbre económica y optimismo institucional.

México atravesaba una etapa compleja, pero también profundamente esperanzadora. El gobierno de Ernesto Zedillo avanzaba hacia su recta final y el País parecía dirigirse hacia algo que muchos creíamos posible: una democracia constitucional más madura, una economía más moderna y un Estado cada vez más profesional.

En las aulas del ITAM se hablaba de competencia económica, apertura comercial, autonomía del Banco de México, organismos reguladores, transición democrática, tribunales constitucionales y modernización institucional. El derecho comenzaba a estudiarse no solamente como un conjunto de códigos, sino como una herramienta para construir confianza social.

Había una sensación difícil de explicar hoy en retrospectiva: la idea de que México avanzaba. Quizá no al ritmo deseado. Quizá con enormes desigualdades y problemas todavía irresueltos. Pero avanzaba.

Recuerdo particularmente el ambiente intelectual de San Ángel en aquellos años. Una Ciudad de México todavía menos crispada y menos dominada por la polarización permanente. Cafés, librerías, discusiones universitarias y conversaciones interminables sobre política, filosofía, economía y derecho. Uno podía salir de una clase sobre teoría jurídica y terminar discutiendo sobre Octavio Paz, Hayek, Ferrajoli, García Máynez, Kelsen, Hart, Rawls, Dworkin o la transición española.

Y entonces llegó el año 2000. La victoria de Vicente Fox fue interpretada por muchísimos como la culminación de una transición democrática largamente esperada. Por primera vez en décadas, el cambio político parecía producirse plenamente dentro de las reglas institucionales. Muchos jóvenes profesionistas de aquella generación sentimos que el País entraba finalmente al Siglo 21 con instituciones suficientemente fuertes como para sostener el pluralismo, la alternancia y la estabilidad constitucional.

Fue justamente en ese contexto cuando me fui a Barcelona a estudiar el anhelado doctorado. Llegar a la Universitat Pompeu Fabra después del ITAM fue como pasar de una modernización latinoamericana acelerada a una Europa que transmitía siglos de institucionalidad acumulada. España vivía el cierre del gobierno de José María Aznar y comenzaban ya las transformaciones políticas que desembocarían posteriormente en el ascenso de José Luis Rodríguez Zapatero. Barcelona todavía irradiaba la confianza europea posterior a los Juegos Olímpicos de 1992.

Pero el lugar que más me marcó no fue una plaza, ni un edificio gubernamental, ni siquiera un aula. Fue la biblioteca.

La antigua biblioteca del Dipòsit de les Aigües tenía algo profundamente inspirador. Sus columnas repetidas, sus bóvedas de ladrillo, el silencio casi monástico y la sensación de permanencia intelectual hacían que uno estudiara de otra manera. Ahí pasé incontables horas leyendo sobre derecho patrimonial, teoría institucional, consumidores, economía y organización del Estado.

Pero, sobre todo, pensando en México. Recuerdo todavía conversaciones con María del Carmen, mi esposa, durante aquellos años en Barcelona. Vivíamos modestamente como muchos estudiantes extranjeros. Caminábamos entre la Ciutadella, el Eixample, la Barceloneta y los alrededores de la universidad mientras ella me preguntaba, más de una vez, por qué no considerábamos quedarnos a vivir allá.

Y honestamente, la pregunta tenía sentido. Barcelona poseía -y sigue poseyendo- una capacidad seductora difícil de explicar para quienes venimos de América Latina: orden urbano, seguridad cotidiana, institucionalidad funcional, respeto por el espacio público, convivencia relativamente civilizada y una sensación de estabilidad que para muchos mexicanos resultaba casi exótica.

Pero yo siempre respondía algo parecido. Le decía que yo no me había ido de México huyendo de México.

Incluso alguna vez, medio en broma y medio en serio, utilicé una frase que todavía recuerdo: “yo no me vine de mojado”. Pensaba en esa imagen tan presente en el imaginario mexicano de quienes cruzan el río hacia Estados Unidos escapando de la pobreza o de la falta de oportunidades.

Yo sentía exactamente lo contrario. No había llegado a Barcelona para abandonar México, sino para prepararme mejor y regresar. Había en mí -como en muchos jóvenes de aquella generación- una convicción genuina de que el País todavía estaba construyéndose y de que nos correspondía participar en esa construcción.

Europa no representaba para mí una fuga. Representaba un punto de observación. Desde aquella biblioteca pensaba constantemente en cómo lograr que México desarrollara instituciones más sólidas, mercados más confiables, autoridades más profesionales y una cultura jurídica menos improvisada. Me obsesionaba la idea de que el desarrollo económico no depende solamente del dinero o de las inversiones, sino de algo más profundo: reglas confiables, legalidad estable y ciudadanos capaces de creer en sus instituciones.

Quizá por eso, años después, terminé dedicando buena parte de mi trabajo intelectual al análisis del consumidor, al bienestar, a la seguridad jurídica y al papel institucional del notariado. Muchas de esas preocupaciones nacieron precisamente ahí, entre aquellos muros de Barcelona, observando a México desde la distancia.

Porque la distancia produce un efecto extraño: uno deja de ver a su país solamente como rutina y empieza a verlo como proyecto histórico.

Hace algunos años, María del Carmen y yo estábamos tomando café y salió nuevamente aquella vieja conversación de Barcelona. Con esa mezcla entre ternura, ironía y honestidad que solamente existe después de décadas compartidas, me preguntó: “¿Y cómo vas con aquella idea que tenías hace 23 años? La de regresar a México para ayudar a que mejorara... ¿cómo vas?”.

La pregunta me golpeó más de lo que imaginé. Porque quienes pertenecemos a aquella generación crecimos pensando que México avanzaba hacia instituciones cada vez más fuertes. Creíamos que la democracia electoral, la profesionalización técnica, los organismos autónomos, la apertura económica y el constitucionalismo moderno terminarían consolidando un país más racional, más estable y más predecible.

Y sin embargo, también vimos cómo muchas de esas certezas comenzaron a erosionarse. La polarización desplazó parte del diálogo público. El prestigio institucional se debilitó. La inmediatez política comenzó a imponerse sobre la visión de Estado. Y apareció muchas veces la incómoda sensación de que el país avanzaba y retrocedía simultáneamente.

¿Qué responder entonces? Quizá la respuesta honesta es que México no mejoró tan rápido ni tan linealmente como imaginábamos desde aquella biblioteca en Barcelona.

Pero también es cierto que la edad enseña algo importante: los países no se transforman en una sola generación. Las instituciones no se construyen como quien inaugura una obra pública; se construyen lentamente, mediante pequeñas contribuciones acumuladas de miles de personas que deciden no abandonar del todo la idea de un país mejor.

Y quizá eso era, en el fondo, lo que intentaba decir hace más de 20 años sin tener todavía las palabras precisas. Que regresar a México no era un sacrificio. Era una forma de pertenencia.

El autor es notario público y analista en temas jurídicos y económicos.

Se buscan líderes

23 Mayo 2026 at 05:02

Es común, en las reuniones de los grupos sociopolíticos y aún en las de económicos, que, al discutirse sobre los problemas locales y nacionales, se haga la pregunta toral sobre ¿qué líder se tiene o se pudiera tener, que quiera y sepa enfrentar el cúmulo de riesgos a los que se enfrenta el País o el Estado? La conclusión más pesimista es la de que no se tiene un líder reconocido que encabece un movimiento político y social que pudiera lograr el cambio que se necesita; pero otras opiniones sostienen que sí los hay, principalmente en el ámbito empresarial, aunque los nombres que se mencionan no convencen a la mayoría, y al analizar los liderazgos políticos de los partidos, tampoco aparece alguno con suficiente aceptación.

Como el conjunto de problemas nacionales sólo se han estado difiriendo por la Presidenta Sheinbaum, habría que enfocarse en la búsqueda de liderazgos estatales, dispuestos a enfrentar, por lo menos localmente, la inseguridad, la falta de empleos, el desorden en los servicios públicos, el deterioro del clima, una educación en constante retroceso, los problemas de salud, etc., razones que llevan a considerar no la búsqueda de un líder, sino la búsqueda de varios líderes, de una pléyade de líderes, regulares, buenos y mejores, que tendrán que ser muy valientes para enfrentar no sólo a un gobierno amenazante dispuesto a conservar el poder a toda costa, sino también a enfrentar a los cárteles y grupos delincuenciales que, gracias a la política de “abrazos no balazos”, crecieron y se apoderaron de territorios, pueblos, economía y control con las armas y el dinero del narcotráfico.

Se requieren varios líderes, ya sea para encabezar a los partidos políticos, o para que acepten ser candidatos a Gobernador, presidentes municipales, diputados locales y diputados federales, que sean o no políticos, empresarios o dirigentes sociales; profesionistas, comerciantes, artistas y deportistas; jóvenes, de mediana edad, adultos mayores y hasta de más edad; no necesariamente ricos, pero sí que convenzan a quienes tienen con qué, pero no quieren correr riesgos; ¿es tiempo de alguien muy combativo o muy conciliador?, más bien a alguien que sepa qué batallas enfrentar y cuáles evadir.

Como dicen Michel Porter, en sus libros sobre Ventajas y Estrategia Competitiva, y Al Rics y Jack Trout, en La Guerra de la Mercadotecnia, hay cuatro formas de pelear una guerra de mercadotecnia (o una campaña electoral) y son: La defensiva, la ofensiva, el flanqueo y la guerra de guerrillas; sostienen que realmente sólo el líder tiene la opción de jugar a la defensiva y lo que los demás deben hacer es no permitirle que pase a la ofensiva; en este caso, Morena estará a la defensiva en la mayoría de los estados y moverá todos sus recursos legales, extralegales y también los ilegales.

En una guerra a la ofensiva se requiere concentrarse en un solo punto, buscando las debilidades del enemigo, olvidarse de atacar en todo el frente y menos en donde el líder es más fuerte, por ejemplo, olvidarse de atacar sobre el reparto de recursos a la población.

El flanqueo es otra táctica, buscando elementos de novedad y exclusividad, ser sorpresivos, reforzando ahí donde se empieza a tener éxito y abandonando donde hay resistencia.

En la “guerra de guerrillas” (táctica que por cierto los delincuentes han estado jugando contra el Ejército Mexicano), como decía Mao Tse Tung: “si el enemigo avanza, nosotros retrocedemos; si el enemigo acampa, nosotros merodeamos; si el enemigo se cansa, nosotros atacamos y si el enemigo retrocede, nosotros perseguimos”; en una guerrilla no hay que actuar nunca como el líder y retirarse apresuradamente si se requiere. Según los autores, “de cada 100 compañías, una debe jugar a la defensiva, dos a la ofensiva, tres deben flanquear y 94 deben ser guerrilleras”.

Se requieren líderes que atiendan a estas circunstancias, que sigan una estrategia, que ayuden a eliminar inseguridades, miedos y confusiones, que den buen ejemplo a sus seguidores, porque “el reto de los líderes de este siglo es poder guiar, dirigir e interactuar con gente más preparada, más informada y más exigente” y su éxito en una campaña o en el gobierno “será proporcional a su capacidad de administrar los talentos de su equipo”.

Se buscan líderes que impulsen a más líderes, no sólo seguidores; líderes que mañana tomen la batuta y continúen la tarea.

En resumen, se buscan “líderes de la luz que contrarresten a los líderes de la oscuridad, de la indiferencia, la anarquía y la ilegalidad”, porque hay que estar seguros que los buenos son más que los malos.

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