Vista de Lectura

La pugna interna

En las próximas elecciones de 2027, el partido en el poder dominará las urnas, dicen los comentaristas pro Morena, pero también los críticos de él. Y lo será con mucho, a pesar de sus enormes carencias para gobernar, abusos y desvío de sus principios programáticos.

Precisamente porque Morena, según las encuestas imparciales, es el gran favorito de las mayorías, a pesar de que los partidos de Oposición digan lo contrario, la real, y a veces encarnizada, disputa por las candidaturas con altas posibilidades de ganar está al interior del partido que administra Palacio Nacional y la mayoría de los gobiernos estatales y municipales del País.

Y no es sorprendente que la lucha sea intensa y rasposa, aunque soterrada en prácticamente todos los estados.

En Sinaloa, tanto sus militantes y observadores externos, ven a un Morena dividido en dos: los que están con Imelda Castro y los que apoyan a Tere Guerra, Estrella Palacios, Graciela Domínguez, Ricardo Madrid, Omar López y Rodolfo Valenzuela, entre otros. Imelda Castro, es, quizá, la única que no cuenta con el apoyo del Gobernador con licencia, Rubén Rocha Moya. Los demás, al menos la mayoría, sí.

Y no es que el ex Rector de la UAS tenga la última palabra para decidir quién será la virtual o el virtual candidato a la Gubernatura por Morena, porque esa, que está en disputa, estará en Palacio Nacional o en Palenque, pero su opinión y el poder con el que, a pesar del tsunami que tiene encima desde hace dos años, todavía cuenta, será importante para que Claudia Sheinbaum y/o López Obrador inclinen la balanza.

A juzgar por las más recientes visitas a Sinaloa de dos importantes operadores políticos de las elites morenistas, el Diputado federal Alfonso Ramírez Cuéllar, y el Senador Ignacio Mier, quienes visitaron Culiacán al finalizar la primera semana de agosto y se reunieron, en el caso de Ramírez Cuéllar, con empresarios sinaloenses de primera línea, y Mier con los aspirantes a la coordinación de la defensa de la 4T, se ven dos acciones políticas probablemente confrontadas que nos hablan de la pugna de Morena en nuestro estado.

Ramírez Cuéllar es vicecoordinador del Grupo Parlamentario de Morena en el Congreso de la Unión, un cargo importante sin duda, pero uno se pregunta si él está facultado para decidir quiénes serán los cuatro finalistas, dos mujeres y dos hombres, de los aspirantes de Morena para ser tomados en cuenta en la recta final de la lista de donde emanará la candidata o el candidato virtual de Morena a la Gubernatura. Y no tan sólo eso, sino que, además, en su listado incluye a Gerardo Vargas Landeros, sabedor de que es un adversario político de Rocha Moya. Por cierto, ya antes había respaldado al Diputado Jesús Ibarra para que fuera uno de los pretensos

Otra pregunta es: ¿Alfonso Ramírez Cuéllar, de quien se dice es uno de los operadores políticos más cercanos a la Presidenta Claudia Sheinbaum, está actuando por la libre o tiene la autorización de la Primera Mandataria?

Si lo segundo es lo cierto, veríamos un indicio de que la doctora Sheinbaum, por lo tanto, estaría apoyando a la Senadora Imelda Castro y a Gerardo Vargas, quienes en meses pasados tuvieron acercamientos entre ellos. No sorprendería el apoyo a Imelda Castro por parte de la Presidenta Sheinbaum y de Ramírez Cuéllar, pero sí el que se le concediera a Vargas Landeros, a pesar de sus fuertes ligas con el malovismo y de que una de las operaciones políticas más conocidas del ahomense fue haber apoyado, al lado de Héctor Melesio Cuén, a Lucero Sánchez, para que se convirtiera en Diputada, y después se descubrieran las relaciones de esta mujer con Joaquín Guzmán.

Por otra parte, Ignacio Mier, un político cercano a López Obrador, visitó Sinaloa al día siguiente que lo hizo Ramírez Cuéllar, y de inmediato, aunque de manera indirecta, salió al paso del promotor de Gerardo Vargas, cuando al reunirse con los 13 aspirantes de Morena llamó a “la disciplina y el respeto” en la 4T de Sinaloa, evidentemente refiriéndose a que Ramírez Cuéllar habría reducido la lista de Morena a sólo seis aspirantes, entre los que incluía a su amigo, el ex Alcalde de Ahome. Como parte del mensaje de que él sería el intermediario para operar la candidatura de Morena en Sinaloa y no Ramírez Cuéllar, anunció que visitaría con frecuencia los 20 municipios del estado.

Ignacio Mier, no sobra recordarlo, además de que es parte de la camada de López Obrador, también es un político cercano a Rubén Rocha Moya, así que no sería atrevido decir que operará en favor de las propuestas que sugiera el Gobernador con licencia.

Si la interpretación de las visitas y reuniones de Ramírez Cuéllar e Ignacio Mier son ciertas, entonces lo que veríamos de ahora en adelante sería una disputa más intensa acerca de quién definiría las candidaturas de Morena en Sinaloa, particularmente la que quiere habitar el Tercer Piso: Palacio Nacional o Palenque. ¿O, podría haber un acuerdo entre la Presidenta Sheinbaum y López Obrador?

Presidenta Sheinbaum: ¿Qué necesidad tiene Luisa María Alcalde de elaborar con dedo flamígero listas de los periodistas que critican su gobierno? No permita que esa acción le eche más leña al fuego de los enormes problemas que ya tiene México. No hay sociedad democrática sin crítica, aunque sea excesiva e infundada. La verdad se impone. Si está de su lado, usted saldrá avante.

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La nueva realidad en el campo de la información (y la desinformación)

Esta semana el tema que desplazó a la inseguridad y la violencia criminal de la discusión en los medios tradicionales fue el de si la propuesta de ley que propone el Gobierno mexicano sobre los derechos de las audiencias busca acabar con la libertad de expresión.

La Presidenta Claudia Sheinbaum en La Mañanera ha dicho que los lineamientos tienen como objetivo fortalecer el derecho de las audiencias a recibir información y que no pretende establecer un mecanismo de censura: “Los medios de información tienen que tener un código de ética para garantizar el derecho a la información”. Por su parte, Luisa María Alcalde, consejera jurídica de la Presidencia, añadió: “El Estado no va a evaluar (qué) es verdad o no es verdad. Serán los medios de comunicación, a través de sus códigos de ética, los que establezcan cómo van a garantizar que esa información sea veraz”.

La explicación gubernamental también incluye una defensa de la obligación que tendrían los medios de diferenciar opinión e información. Sin embargo, la oposición política, columnistas y comentaristas radiales y televisivos, así como propietarios de medios de comunicación sostienen una intensa presión para que la propuesta gubernamental sea modificada antes de su aprobación, porque la consideran profundamente autoritaria.

Los críticos de esta propuesta han argumentado que, sí el árbitro que va a decidir qué es información y qué es opinión, y dónde hay ética y dónde no, es una instancia gubernamental, entonces, inevitablemente habría un sesgo autoritario, censor. Lo cual, podría ser cierto.

Lo real, y esto es más importante, es que el contexto social, internacional y nacional, en el que se presenta esta iniciativa es tan diferente a otras etapas históricas, que, en última instancia, hace inviable un control gubernamental de la libertad de expresión. En efecto, la tecnología digital y algorítmica, y el acelerado desarrollo de la inteligencia artificial, en el que las redes sociales dominan de manera ascendente la comunicación, la información y la interpretación de la realidad, y donde los medios tradicionales juegan un papel cada vez menos importante, sobre todo entre las nuevas generaciones, no hay posibilidad alguna de limitar de manera efectiva la libertad de expresión. Es más, ésta, en manos de las redes sociales, ha rebasado, con frecuencia, las viejas normas éticas y los valores de una sociedad democrática, cayendo en lo prosaico, banal y manipulador, incluso en el libertinaje.

Un reciente estudio publicado por el Instituto Reuters para el Estudio del Periodismo de la Universidad de Oxford revela una transformación radical en la forma en que las audiencias jóvenes (18 a 24 años) interactúan con la información.

Particularmente, en el campo de las noticias, nos dice esta investigación de la Universidad de Oxford, intitulado “Comprendiendo a las audiencias jóvenes de noticias en una época de cambios rápidos”, señala que esta capa social ha transitado de un modelo “primero en línea” a uno “social-first”.

De acuerdo con este estudio, el consumo incidental de noticias ha desplazado a la búsqueda intencional en sitios web de medios de comunicación. Explica: “Las plataformas visuales han superado a los medios tradicionales y a las redes sociales de primera generación. Mientras que hace una década Facebook era la plataforma dominante, hoy los jóvenes voltean a ver redes como TikTok, Instagram y YouTube para acceder a la información”.

“Esta preferencia se debe a que muchos jóvenes se sienten alienados por el periodismo convencional, al cual consideran en ocasiones irrelevante, difícil de entender o injustamente sesgado contra su generación”.

En México, nos dice el Digital News Report de la agencia Reuters 2025), las noticias ya no se leen en el periódico ni se escuchan en la radio: se ven en TikTok. Es decir, este estudio nos diría que los medios tradicionales de información no son la principal fuente de información, especialmente de jóvenes entre los 18 y los 24 años.

El consumo de noticias en redes en México, dice Reuters, pasó de 52 por ciento a 65 por ciento, y TikTok encabeza ese tránsito con un crecimiento en aceptación como canal de noticias. El 24 por ciento de los usuarios en México ya utiliza la plataforma para enterarse de noticias, seis puntos más que el año anterior. No obstante, la confianza en la información digital es todavía muy baja: solo el 36 por ciento de los mexicanos confía en lo que ve en redes sociales.

Concluye el informe de Reuters: “Las plataformas funcionan como cámaras de eco, donde los usuarios reciben contenido que refuerza sus creencias, con poca exposición a visiones contrarias. Este fenómeno agrava la polarización y limita el pensamiento crítico, sobre todo cuando la desinformación se mezcla con entretenimiento”.

Como vemos, en un contexto mediático como el que nos describen la investigación de la Universidad de Oxford y el Informe de Reuters, y donde es prácticamente imposible censurar a la información que circula en las redes y en las plataformas visuales, una iniciativa como la que presenta Morena, aún aprobándose y que fuese cierto que intenta censurar a los medios tradicionales, su efecto entre la juventud sería prácticamente nulo, a la vez que, entre las capas de mayor edad, sería rápidamente confrontado.

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El pragmatismo sepultó a la reflexión crítica

Las izquierdas de Morena (marxistas de diferentes orígenes: maoísta, castroguevarista, leninista, etc.) y la izquierda estatista nacionalista de origen priista que hegemoniza ese partido (como la que encabeza López Obrador) han dejado de lado el análisis teórico y filosófico, así como los principios éticos, dando paso a un pragmatismo sin límites en su quehacer político. Esta es una de las principales razones de su paulatino debilitamiento en el poder.

Lo anterior es muy evidente cuando cualquier observador atento percibe que, en Morena, no hay un examen crítico y reelaboración teórica de la fallida experiencia de la Unión Soviética y su bloque europeo, así como de las revoluciones cubana, venezolana y nicaragüense.

La semana pasada, en Nicaragua, Daniel Ortega, su Presidente, confirmó que su gobierno es una clásica dictadura platanera al anunciar que ya no habrá elecciones, lo cual le permitirá a él, a su esposa Rosario Murillo y a sus hijos perpetuarse en el poder, de la misma manera que lo hizo la familia Somoza a lo largo de varias décadas. Ante esas declaraciones, la Presidenta Sheinbaum simplemente declaró que le corresponde al soberano pueblo de César Augusto Sandino decidir los destinos de su nación. Es evidente que esta es una evasiva para, en última instancia, seguir apoyando a Daniel Ortega y la pandilla que gobierna Nicaragua.

¿Qué ganan, Palacio Nacional y Morena, cuando siguen respaldando al gorilato centramericano? ¿Las inversiones mexicanas de Su Karne, Lala, Cemex y Claro en Nicaragua justifican la defensa del régimen orteguiano? ¿Es el país centroamericano un actor político relevante en la región como para que México mantenga una estrecha relación con su gobierno? ¿Qué le brinda a México el gobierno de Ortega, más allá de abrir sus puertas a inversiones de poderosas empresas mexicanas? Por cierto, es cómico que la derecha mexicana, en particular, y latinoamericana, en general, diga que en Nicaragua hay un régimen comunista, mientras que Ortega les ha abierto la puerta a grandes empresarios de México y otros países del mundo.

La verdad es que a la Nicaragua de Ortega la defienden izquierdistas dogmáticos y poderosos empresarios.

La Revolución Sandinista recibió el respaldo entusiasta de revolucionarios mexicanos nacidos en los 50 y 60. Decenas de amigos y compañeros participaron en ella antes y después de su triunfo, el 19 de julio de 1979. Ellos y ellas arriesgaron su vida por esa revolución. Dejaron años de su existencia reconstruyendo Nicaragua. Pero todos ellos y ellas se dieron cuenta de que en muy poco tiempo el nuevo gobierno se iba corrompiendo y envileciendo. Así como decenas de esos jóvenes mexicanos, cientos de sandinistas, entre ellos varios comandantes, como la heroica Mónica Baltodano, y destacados intelectuales, como Sergio Ramírez, que formaron parte del primer gobierno sandinista, denunciaron el proceso de rápida descomposición de la dirección de Daniel Ortega y otros jefes revolucionarios.

A pesar de la esclarecedora experiencia de los militantes de nuestro País que participaron en la revolución sandinista, y, sobre todo, del análisis crítico de intelectuales revolucionarios, como Sergio Ramírez, en La marca del Zorro (1990, España: Mondadori), Confesión de amor (1991, Managua: Ediciones Nicarao) y Adiós muchachos. Una memoria de la revolución sandinista (1999, México: Aguilar), gran parte de las izquierdas mexicanas, y sobre todo las que participan en Morena, siguen defendiendo una revolución fracasada. Lo cual sólo habla de fanatismo ideológico.

Esa Nicaragua y la Cuba de hoy no tienen nada que ver con las convicciones éticas, filosóficas e ideológicas de las izquierdas autocríticas, democráticas y analíticas. De Cuba es inaceptable tanto el intervencionismo trumpiano como la sobrevivencia de un sistema social que ya no da para más. Un régimen de partido único, propiedad estatista casi única y nulas libertades cívicas ha demostrado su inviabilidad.

Los regímenes de izquierda más exitosos en términos de libertades democráticas y distribución más equilibrada de la riqueza han sido las socialdemocracias nórdicas de la segunda mitad del Siglo 20, así como el actual modelo chino que, aún con pocas libertades cívicas y partido único, pero con un magno despliegue educativo, tecnológico y científico, así como un impresionante desarrollo económico,que ha permitido las inversiones extranjeras, y un combate a la pobreza que nadie ha superado, han sido modelos que nunca siguieron la URSS y los países socialistas de Europa del Este, y muchos menos, Cuba, Venezuela y Nicaragua.

Morena ha logrado hitos que en México parecían imposibles: reducir la pobreza y aumentar los salarios mínimos por encima de la inflación. También ha fomentado la convicción popular de que las clases plebeyas sean tomadas en cuenta, que pueden reclamar, movilizarse y exigir un mejor nivel de vida. Sin embargo, por otro lado, este partido expresa fuertes tendencias centralistas y autoritarias, así como una inocultable corrupción en muchos de sus gobiernos, alianzas políticas indiscriminadas, contaminadas de inmoralidad e ilegalidad, y, para acabarla de amolar, innumerables gobiernos locales ineficientes.

Morena se equivoca rotundamente si cree que puede seguir gobernando más allá de dos sexenios si no corrige el alejamiento de sus principios fundadores en base a la autocrítica, el pensamiento analítico, la revisión de las experiencias de izquierda fracasadas y la superación de un pragmatismo político sin límites.

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