Vista de Lectura

El obsesivo Teesin contra Imelda<br />Intrigan fallos adversos y asiduos

Distraída por enésima ocasión en detener los frecuentes dardos judiciales que le lanza el Tribunal Electoral del Estado de Sinaloa, Imelda Castro Castro le estaría dedicando mayor tiempo a defenderse de tales resoluciones adversas que a competir por obtener la candidatura del Movimiento Regeneración Nacional a la Gubernatura. La diferencia es que había resistido sin objetar la acometida institucional y ahora induce la eventualidad del golpeteo político contra ella.

Ante tantos resolutivos del Teesin desfavorables para una sola de los 13 aspirantes que se registraron para obtener la coordinación de defensa de la Cuarta Transformación y la soberanía nacional en Sinaloa, la sospecha pública procede a interpretarlos como descarríos que desvían al órgano enjuiciador de su cardinal función neutral y lo mete en la tentación de ser juez y parte al apalear jurídicamente a unos y omitir judicializar a otros. Tanto va el Tribunal a validar las quejas contra la ex Senadora que sus fallos resultan adivinables y cuestionables.

Más allá de que el Teesin atiende denuncias de partidos y ciudadanos que se consideran vulnerados en determinados derechos, la suspicacia está en que la instancia jurisprudencial valide cuanta controversia se le presenta y cae en trampas de actores y factores que quieren ganar los procesos electorales en los juzgados y no mediante las votaciones constitucionales. Rara manera de convertir hasta los chismes de barrio en demoledores dictámenes contenciosos.

Además, en el caso Castro el Tribunal que preside el Magistrado Édgar Donato Vega Márquez proyecta la idea de situarse como pieza plenipotenciaria en el ámbito comicial, echando abajo todo lo que avanza en debido sentido legal en Instituto Electoral del Estado de Sinaloa. Desecha lo que aprueba la primera instancia cuyas atribuciones genuinas no tendrían por qué supeditarse a ardides que no abonan a la confianza sino al sospechosismo.

Con más de 30 mujeres y hombres de todos los partidos promocionándose con miras a la elección del próximo 6 de junio, el principio de lex dura se vuelca hacia la morenista que por cierto lleva meses apareciendo a la cabeza en las encuestas que miden la viabilidad de las candidaturas a la titularidad del Ejecutivo estatal, mientras la normatividad y el aparato procesal en la materia exhibe obsesión por hacer leña a un solo árbol del inmenso bosque de campañas anticipadas.

Otra cosa muy distinta sería el hecho de que el Teesin emitiera laudos en forma pareja contra todos los que en redes sociales y mediante el activismo en territorio son visibles en adelantarse a los plazos legales del proceso electoral. Tomando como muestra a las cinco mujeres y ocho hombres que pelean por presidir la obra del segundo piso de la 4T pues allí comienza la extrañeza de que Imelda Castro siempre esté en la mira del Tribunal Electoral.

En contrasentido, los partidos Revolucionario Institucional, Acción Nacional y Movimiento Ciudadano desarrollan una importante efervescencia electoral con el uso de plataformas digitales, visitas domiciliarias, activismo en cruceros, presencia en medios de comunicación impresos y electrónicos, pero escapan del radar acusador y obtienen el privilegio de no aparecer en los alegatos del Teesin.

La consecuencia de dicha ausencia de equilibrio procesal tiene que ver con el riesgo de que al inclinarse únicamente contra ICC el fiel de la balanza del arbitraje electoral acabe siendo coadyuvante de la percepción social que asocia la actual crisis sinaloense con el debilitamiento de instituciones claves para la vigencia del Estado de derecho. No es tan complicado entender que cualquier pilar indispensable para la gobernabilidad debería mostrarse estoico hoy en su propósito de brindar legalidad a secas.

El juego político de moda, de “péguenle a Imelda”, por supuesto que sobrepasa los intereses de cuidar la legitimidad de la elección en puerta. Se ha vuelto negocio lucrativo de individuos y grupos que mercantilizan la agresión disfrazada de cruzada cívica y, por si acaso no lo supieran los magistrados del Teesin, la conversación pública cuchichea las posibles inacciones legales obsequiadas a muchos encampañados y la mano dura enderezada contra una mujer que futurea.

La corrección es indispensable. Cuando la justicia deja de abatir impunidades y procede a construir nuevas víctimas entonces en caso de que el Tribunal Electoral reincida en inmiscuirse en la designación de la candidata o candidato de Morena la principal violentada será la democracia. ¿Para qué añadirle mayor fragilidad a la de por sí débil institucionalidad en Sinaloa?

Exige esta tierra dolida,

A las injusticias ponerles fin,

Y no aplique la Ley torcida,

A Imelda Castro el Teesin.

Sería injusto no darle el bono de confianza que le corresponde al Secretario de Seguridad Pública estatal, General Sinhué Téllez López, en los buenos resultados reportados en los días recientes para la pacificación de Sinaloa pues a él le toca responder por lo que se hace bien o mal, y ayer la Gobernadora interina, Yeraldine Bonilla Valverde, le dio posesión al Coronel Efrén Martínez Casimiro como Subsecretario de Seguridad Pública, Prevención y Reinserción Social, lo cual seguramente fortalecerá la coordinación interinstitucional para ofrecer el pronto regreso de condiciones seguras para la vida normal en esta tierra que ya no soporta ni merece más víctimas de la narcoguerra.

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Trazos de pacificación en Mazatlán<br />La Marina, última apuesta en el sur

A la llegada el sábado de mil 700 elementos de la Secretaría de Marina para reforzar los operativos contra la violencia en Mazatlán le correspondió de manera simultánea el operativo de las fuerzas armadas y corporaciones policiacas que logró la detención de 28 presuntos delincuentes en la zona rural de la Sindicatura de El Roble, tratándose ambas cosas del mayor golpe asestado al crimen y de una especie de salvavidas arrojado al destino de playa cuando la marea roja de la narcoguerra le llega al cuello.

El despliegue de marinos llega en contrasentido del discurso que han mantenido las autoridades locales al repetir como disco rayado que la seguridad pública está garantizada en Mazatlán, e inclusive atreverse a clasificar con saldo blanco la actual temporada vacacional de verano, con corte al 5 de agosto. Esa falta de tacto declarativo o dificultad para guardar silencio pasó por alto los 36 homicidios dolosos de julio y los 15 de la primera semana de agosto que si bien es cierto no ocurrieron en la zona turística sí fueron perpetrados dentro del casco urbano.

El apremio de las instituciones por dar mejores resultados en seguridad pública, como los presentados el fin de semana, debe concordar con la desesperación de la gente pacífica debido al hartazgo que causa la violencia en su avance hacia dos años constante y atemorizante. La estrategia de permitir que los resultados hablen y los servidores públicos adopten adecuados márgenes de cautela son condiciones fundamentales en la consecución de paz.

Es decir, en caso de que los secretarios de Seguridad Pública y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, y de Marina, Almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles, hubieran hecho suyo el informe de Mazatlán como paraíso de apacibilidad y legalidad, entonces ninguna razón habría para destacamentar al gran número de efectivos navales. Hicieron la lectura adecuada: no es necesario que las balas rocen a los turistas para deducir que el peligro es también para éstos.

Por fortuna, el arribo de los efectivos de Marina fue secundado por el operativo en la Sindicatura de El Roble, municipio de Mazatlán, que detuvo a 28 personas presuntas generadoras de violencia y les aseguró el enorme arsenal de 15 armas largas, 94 cargadores, 3 mil cartuchos útiles y ocho chalecos con 16 placas balísticas. Véase como se vea, esto abona bastante a que la gente adquiera confianza respecto a las labores de pacificación de Sinaloa.

También se trata de un apoyo federal que llega tarde. Sin ánimo de ponerle plazos a la atención de acontecimientos que esparcen terror y frustración en Sinaloa, cada vez que desembarcan militares, guardias nacionales y policías federales habrá el reclamo del retraso en la operación anticrimen con sustento en la dolorosa suma de las vidas sacrificadas, los hogares en los cuales la fuerza delictiva se llevó a uno o más de los suyos, y la afectación que las armas de los maleantes causan al patrimonio de familias y actividades económicas.

Ojalá que estas acciones contra el hampa adquieran un efecto irradiador hacia los municipios de Concordia, Escuinapa y Concordia en los cuales se ha concentrado en las semanas recientes la disputa entre facciones del narco por el control de territorios. El sur se ha convertido en la joya de la corona para las organizaciones criminales que chocan a partir de que Ismael Zambada García, jefe del Cártel de Sinaloa, fue llevado con engaños a un lugar de Culiacán donde lo secuestraron para llevarlo a la fuerza a Estados Unidos donde la justicia lo sentenció a cadena perpetua.

En síntesis, la apuesta de la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo por más marinos para restablecer la Ley y el orden en Mazatlán, contrasta con la idea de generales y jefes policiacos que creen que mientras los crímenes no ocurran en la franja turística que abarca de El Faro a Cerritos, entonces la Perla del Pacífico goza de paz aceptable. O viceversa, si los asesinatos se registran en el malecón ¿en nada afectan al resto de perímetro citadino?

Con estos “mínimos” ajustes que dejen atrás el método separatista en materia de incidencia delictiva y en cambio fortalezcan los logros en beneficio de la tranquilidad de la sociedad, no es descartable que Mazatlán y el sur transmuten a la percepción de calma y amparo aportadas por las instituciones de seguridad pública.

Y allí sí hay que ponernos las pilas todos en la lógica de reconocer que así se trate de una sola vida humana la que es rescatada de la atroz narcoguerra, indistintamente de si es lugareño o visitante, las instancias de salvaguarda de la integridad física y patrimonial de los sinaloenses activaron a tiempo y en sincronía los engranajes de la maquinaría pública para la pacificación, tal como ocurrió el sábado.

Nadie entiende la indolencia,

De acudir a falsas aristas,

Si son víctimas de la violencia,

Sean mazatlecos o turistas.

Y en Los Mochis, que se supone es territorio ajeno a la narcoguerra, la Secretaría de Seguridad Pública del Gobierno del Estado reportó el domingo el ataque a elementos de la Guardia Nacional por parte de un grupo de civiles armados. El resultado consistente en la detención de ocho de los agresores también le aporta a la esperanza de retomar a Sinaloa como lugar para vivirlo, nunca más para temerle o coexistir sintiendo la sensación del arma en la sien de cada ciudadano que ni la debe ni la teme. ¿Alguien que reconozca estos aciertos poniendo en pausa el negativismo que le es intrínseco a barbaries como la que inició el 9 de septiembre de 2024?

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Antes, Chuquiqui vio morir al PRI<br />Combatió la etapa negra de ‘Alito’

Por más homenajes que le realice en muerte el Partido Revolucionario Institucional a Jesús Enrique Hernández Chávez, símbolo de los mejores tiempos y testigo inconforme de la decadencia en las siglas tricolor, nada del PRI en la época de Alejandro Moreno Cárdenas reivindica la memoria del Chuquiqui que en los últimos años se rebeló contra la toma absoluta del control partidista por parte de la dirigencia nacional que aplastó y ahuyentó a los liderazgos locales. Inclusive hoy en la tumba, el decano emblema de la vieja guardia priista ha de estar intranquilo por las esquelas, pésames y epitafios que transmutan de la traición al encomio.

Es que Hernández Chávez vio morir al PRI mucho antes de que la vida le marcara a él la última partida. Desde la retirada silenciosa lo dijo todo, mientras que la oratoria habilidosa de “Alito” y cofrades realmente le cantaba el epitafio al Revolucionario Institucional. Resistió en su militancia para presenciar cómo una camarilla convirtió en rehén al partido, lo utilizó para apetitos particulares y luego lo subastó al mejor postor como mercancía de segunda.

El líder cuya presencia física se extinguió el 8 de agosto había enviado al PRI la bitácora a cubrir para el rescate de esta organización política, poniendo a la militancia al frente de la toma de decisiones. En mayo de 2023, al dimitir en la Comisión Estatal de Procesos Internos, le dijo a Alejandro Moreno que las bases priistas no están “pintadas” en Sinaloa, ya que “Alito” desplazó a los centros de decisión locales y comandó la designación de dirigente estatal. Y así empezó la huida de los priistas y la deserción de los referentes de unidad interna.

Si la actual cúpula del Revolucionario Institucional fuera sincera, reconocería que Chuquiqui le es más útil muerto que en vida. La “piedra en el zapato” que representó el sinaloense para la mafia que hizo del PRI una marca registrada para el atraco y el cinismo implícito, se ha ido y queda solamente la huella de quien proponía revivir al partido con el oxígeno de los cuadros jóvenes y la guía de los veteranos sabios.

Fue un político fiel a la circunstancia en los tiempos de la todopoderosa dictadura perfecta y también en el ciclo en que la sociedad salió a las casillas electorales a cobrarle todos los agravios a la estructura tricolor. Cuando Alejandro Cárdenas se apropió del PRI acabó el período de los priistas leales y empezó la temporada de los oportunistas que canjearon la permanencia en el partido a cambio de recibir canonjías del PRI en ruinas.

En 2023 Chuquiqui fue el primer grano que se desprendió de la mazorca tricolor antes de que la plaga de la felonía utilitarista lo alcanzara a él. Una vez que dejó la Comisión Estatal de Procesos Internos vino la dimisión de ocho ex diputados federales, un ex senador, tres ex dirigentes sectoriales, tres diputados locales en activo, un ex alcalde de Mazatlán, un ex aspirante a la gubernatura de Sinaloa, 165 líderes agrarios y un ex dirigente de la Confederación de Asociaciones Agrícolas del Estado de Sinaloa.

En aquel tiempo “Alito” como dueño único del PRI decidió de manera unilateral que Paola Gárate Valenzuela tomara las riendas del PRI en Sinaloa y ello inconformó a cuadros de mayor trayectoria y expertis que exigían ser tomados en cuenta para intentar la enésima resurrección del partido frente a las debacles sufridas en las elecciones de 2018 a nivel nacional y 2021 en lo estatal. Las bases priistas exigían experiencia y lealtad probadas; Moreno Cárdenas optó por alguien que le cuidara la devaluada franquicia tricolor en el territorio de los once ríos.

Y vino la peor estampida que haya afectado al PRI en Sinaloa. Se fueron figuras de la talla de Jesús Valdés Palazuelos, Gloria Himelda Félix Niebla, Antonio Castañeda Verduzco, Manuel Tarriba Rojo, Sergio Mario Arredondo Salas, Sandra Judith Lara, Javier Luna Beltrán, Cinthia Valenzuela Langarica, Feliciano Valle Sandoval, Fernando Pucheta Sánchez y Gabriel Ballardo Valdez, entre otros. Esta es la enorme cicatriz que Hernández Chávez le deja al PRI para que jamás olvide el golpe asestado a aquellos que acapararon al partido para fines aviesos.

La fría esquela que publicó el PRI el fin de semana está apegada a la actitud hipócrita que adoptó cuando Chuquiqui se rebeló por el ya previsible maximato del “Alito”, prolongado de 2019 a la fecha. En 2023, al encabezar Hernández Chávez la desbandada tricolor, la entonces líder del partido, Paola Gárate, tildó a los desertores como políticos que “no saben vivir fuera del presupuesto”.

Hoy el Comité Directivo Estatal lo trata de manera distinta, fingida: “despedimos a un priista de convicciones, de esos que construyeron partido desde abajo, que entendieron la política como servicio y que hicieron de la lealtad, la palabra y la amistad una forma de vida. Su voz, su carácter, sus enseñanzas y su pasión por el PRI permanecerán en la memoria de quienes tuvimos el privilegio de conocerlo y compartir camino con él”.

La vida de Hernández Chávez dentro y fuera del PRI sintetiza la historia en sí del partido que no aprendió a honrar las ilusiones de la sociedad que lo apoyó durante décadas. El deceso del ex Alcalde de Culiacán, ex Diputado federal e integrante en dos ocasiones del Congreso del Estado, le hereda al priismo la reprimenda a quienes lo hunden en la ignominia y el llamado a las nuevas generaciones a ser pertinaces en la reconstrucción de la fuerza tricolor.

Si en la vida fue el Chuquiqui,

para el PRI hombre de lealtad,

con su muerte es como un dique,

contra ‘Alito’ y su gran ruindad.

Sacando cuentas de los priistas que abominaron a “Alito” y creyeron que el Movimiento Regeneración Nacional les significaba el mejor abrigo político emergente, la llamada Cuarta Transformación les ha quedado a deber en Sinaloa ya que al parecer los utilizaron solamente para ambientar la campaña presidencial de Claudia Sheinbaum en 2024 y posteriormente se deshicieron de ellos como se echa a la basura la envoltura de un buen caviar. Ya quisieran muchos morenistas poseer las estructuras y bases de liderazgos aún vigentes como los de Fernando Pucheta en Mazatlán, Jesús Valdés en Culiacán y Feliciano Valle Sandoval en Guasave. ¿Se volverán a acordar de ellos en el proceso electoral de 2027 en el cual habrá votaciones para Gobernador, presidentes municipales y diputados federales y locales?

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Ramírez Cuéllar revive a Gerardo Vargas<br />Nacho Mier llama a la unidad a los trece

Después de que el Diputado federal Alfonso Ramírez Cuéllar le dio el miércoles el “espaldarazo” a Gerardo Vargas Landeros para colocarlo dentro de los seis que pasarán en el tamiz del proceso interno del Movimiento Regeneración Nacional, ayer vino el Senador Ignacio Mier a Culiacán a realizar su primera misión como delegado de ese partido consistente en blindar la unidad a las trece “corcholatas” que pelean por obtener la coordinación estatal de defensa de la Cuarta Transformación y la soberanía nacional. Al “piso disparejo” que ocasionó el primero, lo niveló el segundo con el exhorto a la disciplina y el respeto.

Preámbulo de las cruciales determinaciones que habrá en Sinaloa, Ramírez disfrazó como acercamientos con el sector económico lo que en realidad es la acción sesgada para el favoritismo a sus pretensos privilegiados. De su agenda privada con Vargas derivó que el ex Alcalde de Ahome saliera confiado en que aparecerá entre los seis morenistas que pasarán el primer filtro en la selección doméstica que está por concretar el partido guinda para entrar a la etapa final en la cual definirá a la candidata, porque se da por hecho que será una mujer la que peleará por retener la titularidad del Poder Ejecutivo.

Sin traer la autorización de la dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel Reyes, para que viniera a Sinaloa, presidió cónclaves con gente de la política y los negocios y no tuvo empacho en meter a hurtadillas la mano a la “tómbola” cuatroteísta para marcar a algunos de los participantes. Vino a intentar el salvamento del cabecilla del movimiento del trébol de cuatro hojas y al mismo tiempo a plantearse como fiel de la balanza, contradicción que resulta imposible de sostener.

En marzo también estuvo en Culiacán el tres veces integrante de la Cámara de Diputados, en aquella ocasión para apadrinar a Jesús Alfonso Ibarra Ramos, quien también compite por la candidatura a Gobernador, en la presentación de una propuesta de programa de gobierno para el periodo 2027-2033. Es decir, el ex dirigente nacional de Morena está impedido a plantearse como el pegamento epóxico capaz de sellar pactos de unidad en Sinaloa, porque el factor engrudo es el que utiliza para resanar la imagen de políticos de su predilección.

Era de esperarse que la visita de Ramírez Cuéllar la capitalizara Vargas Landeros en la estrategia de aparecer entre los seis que quedarán en el primer cedazo morenista. De mucho colmillo político en la tenebra intrapartidista, viejo lobo en el mar de las componendas del poder, hará lo que tenga que hacer para lavar la afrenta que en marzo de 2016 le impidió ser candidato a Gobernador, tal como lo planeó Mario López Valdez, pero se le atravesó Enrique Peña Nieto con la postulación de Quirino Ordaz Coppel.

Lo que intriga es que en el plano nacional tantos estén revolviendo la olla en que se cocina la candidatura al Gobierno de Sinaloa, como si no bastara con aquellos que están metiendo sus cucharas en el ámbito local. ¿Quién le dio la indicación a Ramírez Cuéllar de venir a Sinaloa a echarle leña a la hoguera donde hierve el futurismo a todo lo que da? ¿Realmente es factótum en la toma de la gran definición? ¿Tanta injerencia que hasta viene a darle el pase automático a Vargas Landeros hacia el siguiente nivel del procedimiento intramuros, fingiendo no estar enterado de que el mochitense cayó en gracia del grupo político que encabeza Rubén Rocha?

Ramírez Cuéllar sabe bien que bajo ninguna circunstancia Gerardo Vargas será el candidato de Morena a Gobernador. Podría gestionarle una diputación local o federal, algún cargo de primer nivel en el próximo Gabinete estatal, inclusive conseguirle la dirigencia morenista en Sinaloa, pero siempre se le notará por más que lo pinten de guinda el cuño tricolor que ni la coloración azul le pudo disipar en aquel raro experimento camaleónico en el que acompañó al malovismo durante el período 2011-2016.

Por su parte, Nacho Mier hizo la función de enfriamiento de los ánimos y la intención primera tuvo que ver con presentarse ante los aspirantes a Gobernador y ofrecerse como interlocutor con propósitos de cohesión. Trae el apoyo de la cúpula de la 4T, se nota, y muestra ganas de sudar la camiseta puesto que dio a conocer recorridos por los veinte municipios sinaloenses. A lo lejos se puede ver la luz verde que significa en la instrucción de destrabar el embotellamiento de avideces políticas en Sinaloa.

Empezó con el pie derecho. El manejo de las circunstancias abona a la conjetura de que inició la operación apagafuegos en Sinaloa, ensayando con sofocar las llamaradas que dejó a su paso Ramírez Cuéllar.

En estas reyertas por el poder,

la vigilancia nunca retires,

de la ruda mano de Ramírez,

ni del índice elector de Mier.

Nacho Mier hará la parte suplementaria después de lo que determinen las encuestas respecto a los que concursan en Sinaloa por la designación de coordinadores estatales de defensa de la Cuarta Transformación y la soberanía nacional, que es el visto bueno que solicitará la Presidenta Claudia Sheinbaum antes de tomar la decisión definitiva. Observará cada paso y cada traspié de las y los aspirantes al tiempo que esculcará en las preferencias de los sinaloenses, para llenar la otra boleta: la de las calificaciones. Pórtense bien “corcholatas” y “corcholatos”.

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La pregunta en Sinaloa: ¿volverá Rocha?<br />Suma de hechos que traerán respuestas

Inducida como cáscara de plátano por la insidia de partidos políticos y la poco asertiva comentocracia de medios y redes, a inicios de julio fue deslizada la posibilidad de que el Gobernador Rubén Rocha Moya y el Alcalde de Culiacán, Juan de Dios Gámez Mendívil, que pidieron licencia el 1 de mayo para ausentarse temporalmente de esos cargos, regresen a sus funciones y concluyan sus períodos para los que fueron electos con finiquitos al 31 de octubre de 2027. No obstante, dicha táctica fundada en apetitos políticos de la Oposición y sus voceros que recalcan la línea de sospecha respecto a la supuesta narcopolítica local le abre pauta al debate legítimo sobre el pronto retorno o el retiro extendido.

Por tratarse de un tema que es como navaja de doble filo, debe abordarse aislado del simplismo que proponen los partidos Revolucionario Institucional y Acción Nacional, cuya única pretensión es la usurpación de cotos de poder que el voto popular no les ha asignado. Tampoco existirá la respuesta antes de que se definan una serie de procesos y hechos inherentes, lo cual ocurrirá en las próximas semanas. Ni siquiera Rocha y Gámez poseen las certezas de desenlaces que serán determinadas en los ámbitos nacional e internacional.

Al margen del gansterismo político diseminado desde el vecino país del norte, y fijando la atención en la profundidad de los sucesos sin caer en la tentación de manipularlos, será factible denotar y desclasificar la secuencia de eventos sociales y políticos que está por venir e instalarán recapitulaciones en varios de los temas de la agenda binacional con efectos directos en lo estatal. Es el momento de ajustar la realidad a los hechos y no a lo que se dice.

La pregunta de si el Gobernador con licencia retomará su responsabilidad como jefe del Ejecutivo estatal está en todas partes una vez que el grito estentóreo del “fuera Rocha” cayó en cuenta que no sobrevinieron la paz, estabilidad y serenidad que se creía ocurriría en automático con el retiro temporal del político badiraguatense. Al contrario, el estado de cosas procedió a complicarse aún más.

Lo primero que está por ocurrir es el resolutivo que emitirá la Fiscalía General de la República sobre la investigación que abrió después de que el Departamento de Justicia de Estados Unidos ventiló el 29 de abril, alterando el debido proceso, la acusación contra Rocha Moya y nueve funcionarios estatales más en activo o en calidad de ex, imputación que hasta la fecha contiene mayor materia enunciativa que rigor probatorio.

Paralelamente, el gobierno de Donald Trump deberá aportar las pruebas que sustenten la inculpación, evidencias que a la fecha al haber transcurrido más de tres meses, no dispone la Fiscalía mexicana. En esta línea de razonamiento importa tomar en cuenta que las instancias ministeriales y judiciales estadunidenses no han podido aperturar, por carecer de carpetas de investigación sólidas, los procedimientos de enjuiciamiento contra los ex secretarios del Gobierno de Sinaloa, Gerardo Mérida Sánchez en Seguridad Pública, y Enrique Díaz Vega en Administración y Finanzas.

La FGR realiza los últimos requerimientos de información al Departamento de Justicia de Estados Unidos en el entendido de que los intervalos de irresolución en este dossier aportan a la hipótesis de las motivaciones políticas por encima de las razones jurídicas. Después de 90 días de un expediente abultado por especulaciones y decrecido en probanzas, podría caer el argumento estrepitoso de la narcopolítica que a duras penas sostienen los que postulan, les urge, la mayor balcanización de Sinaloa.

Otro componente de la valoración en lo que tiene que ver con el regreso o no de Rocha y Gámez a la Gubernatura de Sinaloa y la Presidencia Municipal de Culiacán, está intrínsecamente vinculado a las elecciones del próximo 3 de noviembre en Estados Unidos para renovar los 435 escaños de la Cámara de Representantes y un tercio de los 100 del Senado. Trump ha utilizado el tema de la narcopolítica en México como estrategia para superar la baja popularidad que tiene en el electorado y aunque ha dejado de insistir en el caso de Sinaloa hoy enfoca sus baterías hacia políticos de otros estados mexicanos.

En síntesis, son iguales de falsas las afirmaciones que dan por decidido que Rocha regresa a la Gubernatura o que no retomará el cargo para cerrar el sexenio. Las circunstancias están por hablar, la ciudadanía empieza a conversar en retrospectiva, y las leyes serán un factor de peso para determinar conclusiones en cualesquiera de los dos escenarios. Y si resulta cierta la idea de que las peores crisis inducen a excelentes recomposiciones, entonces la gobernabilidad asomará con, sin y a pesar de los que auguran peores devastaciones para Sinaloa.

Que no enoje esta cuestión,

A agoreros del desastre,

Nada más es interrogación,

Con fines de alto contraste.

La Regidora Erika Sánchez, quien es la más fuerte aspirante del PRI a la Alcaldía de Culiacán, respalda el planteamiento a ser más estratégicos en la elección del próximo 6 de junio para volcar de manera inteligente las fortalezas de todos los partidos y de la ciudadanía frente a la importancia de lograr equilibrios en el Congreso local y la Cámara de Diputados. Considera que los casos de liderazgos sociales como los de Martha Reyes, Enrique Riveros y Miguel Taniyama serían voces potentes que incidirían a favor de Sinaloa en el Legislativo federal y estatal.

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Oposición en Sinaloa: ciudadanizar la oferta<br />Seducir a electores con propuestas íntegras

A la Oposición política de Sinaloa le urge abrazar a perfiles ciudadanos de alta confiabilidad social y desdibujar a los personajes de siempre en la boleta electoral, como única posibilidad de obtener posiciones en los Congresos federal y estatal, creando contrapesos que obliguen a la Gobernadora o Gobernador, Presidenta o Presidente y alcaldesas o alcaldes en turno a concretar excelentes administraciones públicas sin la comodidad del control absoluto del Poder Legislativo o cuerpos edilicios.

Imaginemos el experimento partidista donde protagonistas de la sociedad civil, de liderazgos probados, copen la cartilla de elección de diputados. Qué gran aliciente sería para los electores notar alternativas como las de Martha Elena Reyes, presidenta de la Coparmex en Sinaloa; Enrique Riveros, ex dirigente de la Asociación de Agricultores del Río Culiacán; Miguel Taniyama, activista en favor de la reactivación económica; Sergio “Pío” Esquer, empresario agrícola al frente de Movimiento Ciudadano, y Alberto Kousuke de la Herrán, científico en trastornos del sueño, sólo por mencionar a algunos.

También a la próxima Gobernadora, que según la proyección del voto emanará del Movimiento Regeneración Nacional, le vendría bien una asamblea popular en la que los consensos se construyan con cabildeos y acuerdos, cerrando el ciclo erróneo donde el Ejecutivo propone y el Legislativo aprueba a ciegas. O ediles que van a la segura con regidores adeptos sin calar las aptitudes por aglutinar en la legitimación de los quehaceres en Ayuntamientos.

Por qué no concentrarse en la pelea por las curules como primer paso en la ascensión a cargos de gobierno de mayor calado, en la presente coyuntura en que el cálculo opositor da por perdida la titularidad del Ejecutivo estatal al menos en la siguiente elección constitucional, y sabe que tal ecuación de probabilidades halla sustento en que los desterrados del gobierno durante una década fueron presas del derrotismo que inclusive les evitó ocuparse y preocuparse por formar e identificar cuadros competitivos y aceptables para las masas sufragantes.

Para que el correcto desempeño de la tarea parlamentaria induzca cambios a futuro en el comportamiento del sufragio, podría tratarse de la encrucijada a atender por los partidos Revolucionario Institucional, Acción Nacional, Verde Ecologista y Movimiento Ciudadano de cara a la configuración de triunfos locales de la llamada Cuarta Transformación en las votaciones constitucionales del 6 de junio de 2027. No hay mucho que pensarla, a no ser que se aferren a la utopía del perdón social otorgado a los ultrajes del pasado.

Hagamos memoria de los saldos de procesos electorales recientes. A lo más que llegaron las cúpulas y camarillas partidistas es a servirse con la cuchara grande las pocas prebendas disponibles por la vía plurinominal, acaparando migajas políticas y cerrándole oportunidades al relevo generacional que es la única opción útil para dar de baja los apetitos con talantes ignominiosos. Dentro de unos meses el dueño de la granja, que es el pueblo, sabrá si pudo quitarles la mazorca del hocico a “marranos” que se adueñaron de la troje y aparte se disponen a nuevos atracos.

Si bien es cierto que el hecho de obtener la Gubernatura es el máximo cargo a alcanzar a través de la voluntad popular, la emergencia hoy para la Oposición tiene que ver con construir la alternancia paso a paso y a largo plazo llevando propuestas plurales en la papeleta electoral donde el común denominador sea la trayectoria limpia y translúcida de quienes puedan mirar de frente y saludar con manos limpias a los electores sinaloenses.

En la situación de pérdida de confianza y de esperanzas que dejan de significar cheques en blanco para los partidos y pretensos, reincidir con personajes de triste estampa para nada cambiará el veredicto de las urnas que vuelve a ser tan predecible como en los mejores tiempos de la dictadura perfecta del priismo. Cualquier barrunto de evolución democrática sería desperdiciado por recurrir a actores o factores de inocultable cauda procaz.

Si algo han aprendido de las derrotas sufridas al hilo, PRI, PAN y PRD tendrán que reestructurar la oferta política llevada a las casillas electorales con la indispensable asepsia de ambiciones a costa de todo y el consabido costo de aspiraciones fallidas por impresentables. En todo caso, la complejidad estaría en convencer a la eterna candidatocracia para que permita la ciudadanización de la propuesta electoral con gente honesta que al tiempo de ser el fiel de la balanza en los parlamentos y cabildos también haga que los partidos se reposicionen en tales centros de decisión.

Una cuestión ya resuelta,

A como las cosas hoy están,

Es que sí es mejor gavilán,

Aquel que agarra y suelta.

La Oposición en Sinaloa hace suya la fábula del perro del hortelano donde el can que cuida los cultivos del amo no come la alfalfa ni deja que el buey coma. Le enoja que los trece de Morena recorran una y otra vez el territorio estatal hablándole a la gente de las bondades de la Cuarta Transformación y defendiendo las políticas públicas de la Presidenta Claudia Sheinbaum, pero los priistas y panistas le allanan el camino a la gran campaña morenista mientras pelean por dividendos políticos que no tienen y están muy lejos de obtener. ¿Así cómo, pues?

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Guerra e intención del voto en Sinaloa<br />Morena cuida ventaja e Imelda avanza

A la integración de la Cuarta Transformación en un solo bloque frente a la elección de gobernadoras y gobernadores, así como la compactación de la estrategia para limpiar a Sinaloa de la acusación de narcopolítica que ahora abarca a otras entidades del País, se les puede considerar como maniobras del Movimiento Regeneración Nacional previas a la definición de candidaturas, incorporando a la Presidenta Claudia Sheinbaum, al partido y los aspirantes en el cierre de filas en torno al triunfo electoral de 2027. Además, se nota demasiado que el capítulo local correrá en las semanas de agosto por rieles de estabilización política tanto en la determinación de la “corcholata” como en el caso Rubén Rocha Moya.

El golpe de timón presidencial donde los reacomodos disciplinarios presentarán mayor orden en el estado de cosas nacional y local requiere de la atención de quienes auguran el desastre político en el cuatroteísmo mexicano y sinaloense, sin darse por enterados de que otra vez el agua le llega al cuello a la Oposición, que tarda en mostrar a los liderazgos fiables que les den el viraje a las perspectivas del sufragio a 10 meses de que la gente salga a elegir.

Si algo adquiere claridad es el fracaso de la táctica que primero lanzó el Departamento de Justicia de Estados Unidos y luego hicieron suya el Partido Acción Nacional y organismos y voceros al servicio de Donald Trump. El ataque demoledor contra Rocha procede a diluirse por la misma práctica vociferante de hacer desde Washington acusaciones a grito abierto, sin que lleguen las pruebas jurídicas, abarcando hoy a otros gobernadores como los de Sonora, Alfonso Durazo, y Américo Villarreal, de Tamaulipas.

La narrativa diseñada en Palacio Nacional empezó el 27 de julio, cuando durante la conferencia de prensa mañanera la Presidenta Sheinbaum le dio un apretón a la pinza en ambos temas al presumir que la sociedad sinaloense procesa de manera distinta lo referente a la crisis de la seguridad y la intención del voto favorable a Morena. Es decir, cuando la polémica respecto al impacto que ambas circunstancias tendrían en los comicios constitucionales arreciaba inclusive al interior de las filas guindas, la Mandataria salió a dar el indispensable golpe en la mesa.

Sheinbaum se basó en la encuesta que una semana antes, el día 21, publicó el diario nacional El Financiero, realizada por Consulta Mitofsky que dirige Roy Campos, la cual presenta la proyección del voto en Sinaloa que es del 38 por ciento a favor de Morena, mientras que a los otros partidos los refleja así: 10 por ciento para el Revolucionario Institucional, 8 por ciento para Acción Nacional, 2 al Verde y 5 a Movimiento Ciudadano. En la interna de Morena, la ventaja es de Imelda Castro con 32 por ciento, siguiéndola María Teresa Guerra Ochoa con 11 y Graciela Domínguez Nava con 5 puntos.

Dos días después de la intervención de la Presidenta, actuó el partido en el poder al reunir a las pretensas y pretensos para leerles la cartilla a aquellos que se aceleran más de lo permitido en la convocatoria para designar a las coordinadoras y los coordinadores de la defensa de la Cuarta Transformación y la soberanía nacional. En el caso de Sinaloa, la Comisión de Elecciones de Morena tenía en sus manos el expediente de la guerra de lodo lanzada contra Castro ya sea como “fuego amigo” o por manos y recursos económicos que lanzan las calumnias y esconden la mano.

Cualquier ejercicio de interpretación de estos hechos concatenados lleva a resolver la eventualidad de que Morena retenga en Sinaloa la titularidad del Ejecutivo estatal y la mayoría de las alcaldías. Al tiempo que se perfila la posibilidad de que llegue al Gobierno estatal la primera mujer de dicho partido por mayoría democrática en la elección constitucional, también la sociedad procede a calibrar el ánimo que, atizado por la polarización de adversarios y amanuenses afines a la Casa Blanca, le apostó al río revuelto de la ingobernabilidad buscando obtener ganancias de siglas y partidos que todavía no saldan los años de agravios a los ciudadanos.

La pacificación que ordenó Sheinbaum en la guerra política donde el enemigo en casa pretendió dinamitar el proceso interno de Morena, y cuando los rivales insisten en demoler al régimen cuatroteísta para instalar sobre las cenizas el regreso opositor, fue un acto de prudencia porque en México basta con los choques en organizaciones del crimen organizado que enlutan, aterrorizan y desquician a varias regiones del País.

Esta estrategia de Morena,

Sólo para sus huestes aplica,

Porque a la 4T sí la serena,

Y Sinaloa no pacifica.

El Partido Revolucionario Institucional se halla en la encrucijada de ir a la elección de Gobernador con quien aparezca arriba en las encuestas, que en este caso las mediciones de empatía ciudadana favorecen al Diputado federal Mario Zamora Gastélum, o decidir por una mujer que compita bajo al criterio de equidad de género que todo apunta será tendencia en Sinaloa, teniendo como mejor opción a la Senadora Paloma Sánchez. En ese ejercicio de eficacia política que sólo es medible con el número de votos obtenidos, tendrá que determinar el dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, si se la juega con gavilán o Paloma.

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