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Received today — 16 Agosto 2026Sinaloa

La indiferencia del Culichi es un espejo de la salud moral de nuestra sociedad

16 Agosto 2026 at 05:02

En las calles de Culiacán, la presencia de animales en situación de abandono, maltrato o indiferencia suele asimilarse como parte nuestra cotidianidad.

Sin embargo, desde la perspectiva de las ciencias de la conducta, la neurobiología (el estudio del sistema nervioso y el cerebro) y la criminología (la ciencia que investiga los delitos y la conducta criminal), la manera en que una comunidad trata a sus seres más vulnerables no representa un hecho aislado ni un problema menor de civismo, sino un indicador directo del estado de nuestra salud social.

La apatía generalizada hacia el sufrimiento animal (entre muchas otras cosas que deberían de conmocionarnos) actúa como un síntoma de decadencia moral, entendida como un proceso en el que la insensibilidad ante el dolor ajeno se normaliza y termina permeando todas las relaciones humanas.

Esta insensibilidad se vuelve parte de la propia arquitectura de nuestro cerebro. La empatía reposa sobre circuitos neurales profundamente evolucionados, integrados por el sistema de neuronas espejo (células cerebrales que nos permiten sentir lo que otros experimentan), la corteza insular anterior (región del cerebro encargada de procesar las emociones) y la corteza cingulada anterior (zona cerebral involucrada en la compasión y la toma de decisiones).

Estas estructuras se activan al presenciar el dolor de otro ser vivo para procesar la experiencia ajena en términos afectivos.

Cuando una comunidad expone de manera constante a sus integrantes al maltrato animal sin que exista una respuesta de auxilio o rechazo colectivo, la mente humana activa mecanismos de defensa para reducir el malestar.

Surge así la desconexión moral (el proceso psicológico de justificar o ignorar actos crueles sin sentir culpa), mediante el cual las personas desensibilizan sus respuestas emocionales o invisibilizan a la víctima.

En la población adulta, esta habituación al sufrimiento reduce gradualmente la capacidad de conmoción ante cualquier forma de violencia, debilitando la disposición hacia las conductas prosociales (acciones orientadas a ayudar y beneficiar a los demás) y facilitando el deterioro de la convivencia.

La criminología ha documentado ampliamente esta dinámica a través de la llamada hipótesis del vínculo (la idea de que el maltrato animal está directamente conectado con la violencia hacia las personas), la cual demuestra que la crueldad hacia los animales y la agresión humana comparten raíces psicológicas comunes.

El impacto de este fenómeno resulta considerablemente más grave durante el desarrollo socioemocional en la infancia. En las primeras etapas de la vida, el cerebro infantil se caracteriza por una elevada neuroplasticidad (la capacidad del cerebro para cambiar, aprender y adaptarse con las experiencias) y por la búsqueda activa de modelos de conducta.

El contacto positivo con los animales funciona como un catalizador clave para la adquisición de la teoría de la mente (la capacidad de comprender que los demás tienen sus propios pensamientos y sentimientos), la regulación de la agresividad y el cultivo de la compasión.

Cuando las niñas y niños crecen presenciando el maltrato o el abandono sistemático de animales como prácticas toleradas, el mensaje implícito que interiorizan es que el más fuerte tiene derecho a dañar al indefenso.

Esta exposición repetida altera la formación de apegos seguros y favorece la adopción de conductas violentas o apáticas, modificando el desarrollo de las redes cerebrales asociadas al cuidado y aumentando el riesgo de reproducir comportamientos antisociales en la etapa adulta.

A pesar de este panorama, la misma capacidad de adaptación cerebral ofrece la clave para revertir el deterioro moral, pues la empatía no es un rasgo fijo, sino una habilidad que puede entrenarse y fortalecerse. En el contexto de Culiacán, transformar esta realidad exige una estrategia integral sustentada en la acción comunitaria e institucional. Por un lado, la incorporación de la educación humanitaria en las escuelas permite enseñar de forma explícita la sintiencia animal (la capacidad de los animales para sentir dolor, placer y emociones), lo que fortalece los circuitos empáticos desde la infancia.

Por otro lado, la implementación de políticas públicas firmes, como campañas gratuitas de esterilización, atención veterinaria y la sanción efectiva del maltrato, envía la señal clara de que el entorno protege a los vulnerables.

Asimismo, la colaboración ciudadana con refugios y organizaciones civiles fomenta el involucramiento activo en el rescate y cuidado colectivo, estimulando la solidaridad y la responsabilidad compartida.

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Para evitar que la basura llegue al mar, repara MazConCiencia biobarda en el Puente Juárez

30 Julio 2026 at 16:49

Después de las intensas lluvias registradas en los últimos días, la asociación civil MazConCiencia llevó a cabo la reparación de uno de los tramos de la biobarda instalada en el Puente Juárez, estructura clave para contener los residuos que arrastran los canales pluviales antes de que lleguen al mar.

La presidenta de la organización, Sofía Trejo Lemus, informó que los trabajos fueron posibles gracias al apoyo del Escuadrón de Salvamento Acuático de Mazatlán, cuyos elementos colaboraron en el aseguramiento del tramo que se había desprendido debido a la fuerza de la corriente y al peso de la basura acumulada.

“Gracias al grupo de Salvamento Acuático nos echaron la mano para amarrar uno de los tramos que se había soltado. La misión de hoy era dejar la biobarda lista para las próximas lluvias”, expresó.

Trejo Lemus señaló que mantener la estructura en condiciones óptimas es indispensable, ya que cuando alguno de sus segmentos se desprende, los residuos logran pasar y terminan atrapados entre las embarcaciones, lo que complica considerablemente las labores de limpieza.

“Cuando la biobarda no está en óptimas condiciones, la basura termina entre los barcos y después es mucho más difícil sacarla. Nuestra prioridad era asegurarla para evitar que siguiera ocurriendo”, comentó.

La ambientalista informó que además de la reparación, el equipo realizó una inspección para definir la estrategia que permitirá retirar la gran cantidad de basura acumulada tras las precipitaciones, una tarea que requiere la coordinación de maquinaria, camiones y distintas maniobras, dependiendo del lugar donde hayan quedado los residuos.

En este sentido, explicó que cuando la basura permanece retenida por la biobarda su extracción resulta relativamente sencilla, sin embargo, cuando logra pasar y queda entre las embarcaciones, el operativo se vuelve más complejo.

La presidenta de Maz ConCiencia advirtió que el volumen de desechos que llega al sistema de cuerpos de agua de la ciudad continúa en aumento, mencionando que que durante un recorrido por el estero del Infiernillo pudo observar refrigeradores, madera, bolsas de basura y diversos residuos sólidos acumulados a lo largo del cauce.

Por tal motivo, destacó que buena parte de esos desechos son arrastrados por los canales pluviales y arroyos que cruzan la ciudad hasta desembocar en las biobardas y, de no existir estas estructuras, terminarían directamente en el océano, señalando que cada año, las biobardas logran contener alrededor de 60 toneladas de residuos, evitando un mayor impacto ambiental en el litoral mazatleco.

La activista también hizo un llamado a reconocer que el problema de la basura es una responsabilidad compartida entre productores, consumidores y autoridades, al considerar que aún hacen falta mejores mecanismos para la disposición y reciclaje de los residuos.

Trejo Lemus informó que la biobarda ubicada en la Zona Dorada ya fue reforzada y actualmente funciona con normalidad, mientras que el retiro de la basura retenida en ese punto permanece a cargo del personal de la Operadora de Playas.

Biobardas evitan que toneladas de basura lleguen al mar tras intensas lluvias en Mazatlán

29 Julio 2026 at 14:24

Las intensas lluvias registradas durante los últimos dos días en Mazatlán no solo provocaron inundaciones y el arrastre de residuos por canales y arroyos, sino que también pusieron a prueba una vez más la efectividad de las biobardas instaladas en distintos puntos de la ciudad, las cuales lograron retener una importante cantidad de basura antes de que llegara al mar.

Así lo dio a conocer la directora de la asociación MazConCiencia, Sofía Trejo Lemus, quien destacó que esta infraestructura volvió a demostrar su utilidad al impedir que una gran parte de los desechos arrastrados por la corriente terminaran contaminando el océano.

Trejo Lemus resaltó que, aunque las biobardas no pueden cubrir completamente el paso del agua debido a la navegación de embarcaciones, su impacto ambiental es significativo, pues el año pasado lograron cuantificar alrededor de 65 toneladas de residuos retenidos únicamente por este sistema, evitando que esa basura terminara en el océano.

“Nos gustaría que fueran cien por ciento eficientes, pero por las características del puente (Juárez) tenemos que dejar espacios libres para el tránsito de embarcaciones. Aun así, el año pasado cuantificamos 65 toneladas de basura retenidas”, comentó.

“Imagínate la importancia de un artefacto tan sencillo evitando que todos esos residuos lleguen al mar”, agregó.

Mencionó que durante estos días de intensa lluvia, una de las biobardas ubicadas en la Zona Dorada se desprendió parcialmente debido a la fuerza de la corriente, sin embargo, el problema fue solucionado gracias al apoyo de ciudadanos y prestadores de servicios turísticos.

Detalló que el ciudadano Rogelio Fontes coordinó esfuerzos con operadores de lanchas turísticas para volver a asegurar la estructura, la cual es una de las que más residuos retiene debido al constante flujo de agua y basura que desemboca en esa zona.

“Nos ayudaron a amarrarla y dejarla lista, porque esa biobarda retiene bastante basura, incluso bolsas y otros residuos que de otra manera terminarían en el mar”, declaró.

Asimismo, adelantó que este jueves realizarán trabajos para reparar otro tramo que se desprendió en la biobarda instalada en el Puente Juárez, aunque la intervención dependerá de las condiciones de la marea.

Explicó que el equipo ya cuenta con el material necesario y con voluntarios para efectuar la maniobra, pero esperan el momento adecuado para que la propia marea facilite el desplazamiento y fijación de la estructura.

“Estamos revisando los horarios de la marea porque necesitamos que nos ayude a jalar la biobarda y poder fijarla nuevamente. Ya tenemos la soga, ya tenemos a las personas que nos van a ayudar, solo estamos esperando que las condiciones de la marea sean las adecuadas”, expresó.

La ambientalista resaltó que el funcionamiento y mantenimiento de las biobardas es resultado de un esfuerzo ciudadano respaldado por empresas socialmente responsables, voluntarios y autoridades que colaboran de manera conjunta.

Agradeció el apoyo permanente de empresas locales y demás colaboradores que aportan recursos económicos, equipo y mano de obra para mantener operando estos sistemas, que han sido de gran ayuda para la retención de residuos en el puerto.

Además, mencionó que para la reparación programada solicitaron apoyo a personal de Rescate Marítimo del Gobierno Municipal, quienes participarán en las maniobras utilizando embarcaciones de remo.

Trejo Lemus hizo un llamado a la ciudadanía a comprender que el cuidado de los cuerpos de agua no depende únicamente de una asociación civil, sino del compromiso colectivo, invitando a la sociedad a no verter residuos o basura en cuerpos de agua.

“Esta iniciativa nace del cariño que le tenemos a Mazatlán y al mar. Lo hacemos en nuestros tiempos libres y con mucho esfuerzo, pero este no es un problema exclusivo de MazConCiencia, es responsabilidad de todos, tanto ciudadanos, empresas, como gobierno. Solo trabajando juntos podremos evitar que nuestros residuos sigan llegando al océano”, puntualizó.

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