Vista de Lectura

Gobernar desde la plazuela

El “mitin” político-informativo organizado por la Presidenta Sheinbaum el domingo 31 de mayo en la Ciudad de México, tuvo de todo: arenga popular, política internacional; política sobre economía, política sobre seguridad, sobre las elecciones, sobre reformas a la Constitución, autoalabanzas y defensa de su partido, defensa de inculpados por el gobierno de EU y mucho más, trazando un programa nacional de gobierno que excedió a lo que todos los días la Presidenta y su gobierno se explayan y se explican en las “mañaneras”, sobre cómo están dirigiendo el País, en las que justifican todos sus actos.

Si ya de por sí esta manera unipersonal de gobernar es deficiente, el llevar las políticas nacionales de gobierno a un mitin, conlleva el riesgo de que, al calor de la arenga frente a miles de “fieles seguidores”, se pierdan las proporciones, la sensatez y la prudencia y esto fue lo que finalmente le pasó a la Presidenta al involucrar, para mal, a prácticamente todos los actores, factores y motores de la política y la economía nacionales:

Involucró a su persona y a su gobierno, defendiendo y alabando a la 4T.

Involucró a su partido Morena, defendiéndolo de las sospechas de los denunciados acuerdos con la delincuencia organizada.

Defendió a su mentor y sus hijos de cualquier barrunto de corrupción.

Defendió hasta lo último a los funcionarios y exfuncionarios de los gobiernos morenistas, exculpándolos “de toda culpa”.

Defendió hasta lo último su política sobre la seguridad nacional, sin dar la debida importancia a los muertos, desaparecidos, heridos, presos y desplazados, durante su gobierno y el de su antecesor.

Con sus expresiones contra el gobierno de EU, puso en entredicho las negociaciones del TMEC.

Envió mensajes de desconfianza a las inversiones extranjera y nacional, con su discurso agresivo contra el gobierno de EU.

Y hasta “arriesgó” su “tablita de gloria” del Mundial de Futbol.

Pero no solo eso, puso en riesgo a México y a los mexicanos al envalentonarse frente al gobierno de EU, acusándolo de pretender intervenir en los procesos electorales en México:

Puso en riesgo la economía nacional con sus exabruptos, olvidándose de los momentos de revisión del TMEC, de los aranceles a las remesas y de las buenas relaciones con el país con el que tenemos tres mil kilómetros de frontera y un comercio exterior de más de 800 mil millones de dólares.

Debilitó las delicadas relaciones de México con EU sobre el combate a los cárteles, al narcotráfico y a la migración.

Sigue el País en desventaja ante EU y el mundo, en cuanto a las acusaciones de narcopolítica en México.

Se olvida la Presidenta que en el TMEC somos finalmente “el eslabón más débil” y que el TMEC es todo para el País, y si para EU es “un factor más” en su economía, elemento sustituible para ellos, es en cambio indispensable para nosotros.

Pero además, sigue sin reconocer que el grave problema del narcotráfico fue facilitado y promovido por los gobiernos de la 4T, gracias a la nefasta política de “abrazos no balazos”.

Mientras tanto, sigue modificando “fast track” la Constitución para más y mejor controlar los poderes Legislativo y Judicial, y sigue militarizando al país, controlando la economía y aumentando el ámbito de poder del Ejecutivo y el control total de las elecciones.

Sigue dividiendo a los mexicanos entre su “gobierno de izquierda” y la derecha o ultraderecha.

Entre “defensores de la soberanía” y los entreguistas al extranjero.

Entre su gobierno popular y la “oposición retrógrada”.

El resultado de todo lo anterior ha sido:

Que EU continúa y aumenta sus exigencias y sus amenazas.

Se están enjuiciando a muchos mexicanos en EU, acusados de terroristas.

Se quiera, o no, hay en México agentes extranjeros infiltrados y estamos siendo vigilados a través de satélites, drones e Inteligencia Artificial.

Ya Marcelo Ebrard envió el mensaje de que “se acabó el libre comercio, que lo que sigue estará sujeto a aranceles”.

Se ha fortalecido la posición de EU y se ha debilitado la de México.

Con la política de terrorismo, EU ha fortalecido el combate al narcotráfico y ha aumentado la amenaza de “una probable intervención”.

De modo es que... ¿qué pretende la Presidenta con sus gritos en la plazuela?

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Tiempos de venganza

México, y particularmente Sinaloa, han estado sufriendo una serie de crisis y problemas sociopolíticos, frutos de decisiones muy personales de los gobernantes que han incidido en la vida y en el futuro de los ciudadanos, sus familias y sus organizaciones; muchas de esas decisiones han estado inspiradas, en forma muy negativa por las intenciones de vengar agravios, reales, supuestos o inventados, que han llevado del ámbito personal e ideológico a niveles de política nacional y hasta familiar.

Sin pretender remontarse a otros actos de años atrás, en los que también se habla de otras venganzas, véanse las actitudes de Andrés Manuel López Obrador cuando fue derrotado por Felipe Calderón Hinojosa en las elecciones de 2006 a la Presidencia de la República, después de lo cual inició un constante proceso de venganza personal contra el Gobierno, contra los órganos electorales, contra el PAN, la prensa y todo aquel que apoyara al régimen que él consideraba “espurio”. Denostó al Presidente y sus políticas hostigándolo con marchas, protestas, toma de calles, carreteras y edificios públicos y festinó constantemente el combate a la delincuencia organizada ordenada por el Presidente Calderón, principalmente en Michoacán, argumentando que la aprehensión de los líderes de los grupos delictivos todo lo que ocasionaba era “dar golpes al avispero” pues salían muchos otros jefes igual de peligrosos.

En 2012, el PRI recobró el gobierno nacional con el Presidente Enrique Peña Nieto, quien tuvo colaboradores muy señalados de corrupción, con políticas deficientes y sin decidirse a continuar la lucha contra la delincuencia organizada que empezaba a integrarse en grupos con mucho poder en armas, dinero y gente, y que además se infiltró en los ámbitos de su gobierno, por lo que se supone acordó protección con AMLO a cambio de no obstruir su elección.

López Obrador tuvo su momento en la elección de 2018 cuando ganó la Presidencia de la República y a partir de ahí llegó también su oportunidad de “satisfacer su necesidad de vengarse”, utilizando toda la fuerza del Gobierno, pues pudo controlar al Poder Legislativo y destruyó los organismos ciudadanos independientes, además, con ciertos acuerdos, utilizó a su favor el “poder de los narcotraficantes” a quienes les dio “manga ancha” para que actuaran dentro y hacia afuera del país. Con su política de “abrazos no balazos” los protegió y aprovechó electoralmente los recursos para favorecer a su partido Morena, a sus colaboradores y familiares; favoreció también a los narcotraficantes “enviando” miles de migrantes de otros países a la frontera con EU, facilitándoles los procedimientos aduaneros y militares, sin percatarse, o tal vez a sabiendas, de que estaba ocasionando un problema mayor para México con una reacción de Estados Unidos, como así ocurrió.

AMLO “se vengó” de todo y de todos, “desbarató” al INE y al TRIFE, logró el control total del Congreso, destruyó al Poder Judicial porque no acataba sus “disposiciones presidenciales”, militarizó al País otorgando al Ejército obra pública, las aduanas, los puertos, los aeropuertos, etc., utilizando mandos y soldados que le sobraban, pues el combate a los delincuentes no se estaba llevando a cabo; además “logró” el apoyo popular para él y su partido con el reparto indiscriminado de recursos públicos a la población, a costa de un debilitamiento de la educación, de la salud y de la economía en general, pues la inversión privada, nacional y extranjera no llega y no crea empleos ante la inseguridad y el desorden.

Esta crisis de venganza tuvo su clímax con la traición perpetrada entre los grupos de delincuentes cuando el grupo de “El Chapo” Guzmán y familia traicionaron al capo mayor, “El Mayo” Zambada, a quien secuestraron y entregaron a las autoridades de EU a cambio de protección y perdón, iniciando así un largo periodo de venganzas que han costado miles de muertes, desaparecidos, heridos y aprehendidos, lo que todavía se resiente en todo Sinaloa y en todo México, en lo que quedó involucrado el Gobierno del Estado.

La Presidenta Sheinbaum ha continuado con esas políticas “vengativas”; sigue el acoso contra la Iniciativa Privada, contra la prensa y la Oposición, contra Estados Unidos por lo de Cuba y Venezuela, contra España y contra Hernán Cortez “para vengar a Cuauhtémoc”; aunque se han encontrado con “la horma de su zapato” con EU y el Presidente Trump, quien también tiene agravios que vengar contra estos gobiernos de Morena.

Son pues, tiempos de venganza.

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