Hay que estar atentos al llamado que nos hace Altata a ser solidarios con la recuperación de un destino turístico que ha sufrido más que otros la pisada aterradora del crimen organizado confrontado en Sinaloa, grito de auxilio y pregón a la vez para que vayamos al Carnaval a realizarse del 27 al 29 de marzo y al asistir fortifiquemos la voluntad que ponen mujeres y hombres tenaces en el propósito de reconquistar este paraíso de recreación familiar.
Todo lo que susurra Altata evoca la paz. El murmullo de las olas que a duras penas tocan el malecón, el cuchicheo de sartenes que doran a los pargos, la insistente invitación de las vendimias a darle rienda suelta al paladar y el renacido son de los chirrines están confabulados en la misión de seducir a esa gente que antes venía y hoy debe regresar a recuperar el edén perdido.
El martes, el Alcalde de Navolato, Jorge Bojórquez Berrelleza, y la Subsecretaria de Planeación, Inversión y Desarrollo Turístico del Gobierno del Estado, Celia Jáuregui Ibarra, asumieron el reto de hacer que de nuevo relumbre en el mapa nacional y estatal el principal baluarte de la industria sin chimeneas en el centro de Sinaloa, logrando que al menos 80 mil personas acudan al Carnaval con la derrama económica estimada en 65 millones de pesos.
Para que así suceda, está listo el enorme despliegue logístico y humano concentrado en que la fiesta cautive a través de la diversión, tranquilidad y oferta de servicios de primera calidad. La seguridad pública, protección civil, servicios de emergencia y hospitalidad estarán potenciadas no sólo para esta ocasión sino para convencer de que la gente puede retornar las veces que quiera sin correr riesgos.
Bojórquez Berrelleza lleva al menos medio año planeando el Carnaval como ariete de la reactivación económica de la bahía, confiado en que al final de la atrocidad habrá lugar para la perseverancia que exige toda reconstrucción. Por las familias cuyos puestos de comidas dejaron de ser negocio y viraron a la resistencia; los pangueros que fueron obligados a ir a ninguna parte; los pescadores que entraron en modo de sobrevivencia y el rugido del mar agobiado por el abandono de sus playas y lo yermo de la arena.
Por su parte, Celia Jáuregui celebró la realización del Carnaval “que representa la identidad, la cultura y la alegría de nuestras comunidades costeras” e hizo el compromiso para lograr desde la Sectur Sinaloa que Altata siga latiendo fuerte durante y después de este evento, consolidándose como uno de los destinos turísticos más importantes de la región.
El Carnaval “Oleaje de alegría” es el desafío no sólo para las autoridades sino para las familias que añoran retomar los espacios que le son propios para la convivencia, el descanso y recargar el espíritu de buena vibra. Refrendar que somos un pueblo que emerge desde las adversidades y puede lograr que los campos de guerra transmuten a vergeles de esperanza y renacimiento.
Es tiempo de acabar con los oídos sordos ante la convocatoria de los altatenses, que adquiere la condición de ultimátum, para impedir que el horror desperdigado por la delincuencia derrumbe por completo el empeño ciudadano que reconstruye el páramo pensado para el sesteo de los pacíficos La convocatoria es en voz alta, al ras de la exigencia: retornemos con la misma intrepidez con la que permanecen allá los pelícanos y las gaviotas.
Altata en sí constituye la provocación a ir al rescate del lugar entrañable que es para los culiacanenses y navolatenses o todo aquel que pruebe su pescado zarandeado, campechanas que funden todo tipo de mariscos y la copa de ostiones recién sacados de sus conchas. El guiño tentador para la sociedad valiente que resurge con la música de tambora, el camarón pelado con chilito y con limón y la brisa del mar como coraza cuando el sol intenta freír la piel de los paseantes.
¿A poco no extrañamos todo eso ahora que el medio a la barbarie nos refundió bajo las camas? ¿Acaso nos vamos a perder el Carnaval de Altata, catarsis de todos nuestros quebrantos por la guerra? ¿Seguiremos como aliados de la franja marismeña de Navolato para que la expectativa del resurgimiento se concrete con rapidez y conveniencia?
El de Altata será el Carnaval,
Para reabastecer los denuedos,
Que ayuden a procesar los miedos,
Después de la narcoguerra infernal.
Triste desenlace de la errónea jugada política fraguada en la ingenuidad, a la Presidenta Claudia Sheinbaum las bancadas de los partidos Verde Ecologista de México y del Trabajo le aplicaron sin clemencia la moraleja de cría cuervos y te sacarán los ojos, al no darle los votos suficientes en la Cámara de Diputados para que lograra mayoría calificada la iniciativa de reforma electoral enviada por la Mandataria. ¿Cómo llegó a creer la líder del segundo piso de la Cuarta Transformación que la democracia a la mexicana se sacudiría fácilmente las rémoras que viven a expensas de cargos que no asigna el pueblo sino que son cuotas de poder obsequiadas a los cuates? He ahí la candidez y el resultado.































