Yaco Eskenazi explica por qué dejó la conducción de ‘La Granja VIP’: “No era un formato fácil para mí”
Yaco Eskenazi reveló por qué dejó la conducción de La Granja VIP y fue directo: el formato lo superó. En una conversación con Magaly Medina en su podcast, el conductor confesó que la dinámica del reality era demasiado intensa para él y que, además, no se sentía cómodo con una parte clave del juego: interactuar con los participantes mientras sabía información que ellos desconocían. “No era un formato fácil para mí”, resumió.
El exchico reality también sostuvo que hoy prefiere enfocarse en su programa de YouTube y en shows en vivo, actividades con las que, según su testimonio, gana más que en televisión. Y remató con una frase que explicó su decisión de alejarse de la pantalla: “Por eso dejé la tele, en verdad”.
“La Granja era intenso”: por qué el formato no encajaba con él
En el diálogo, Magaly Medina deslizó que Eskenazi no está acostumbrado al “chisme”, a las peleas y a los conflictos que forman parte del corazón de un reality de convivencia. Yaco coincidió: para él, ese universo no era natural.
“No, no era fácil para mí”, respondió cuando le insistieron sobre si le incomodaban las discusiones y el tono del programa. Luego amplió la idea con un dato de producción: él no era un conductor distante, sino alguien que tenía contacto frecuente con los participantes.
“Como yo hacía bastante interacción con ellos, porque yo iba a los juegos, yo los veía”, explicó. Ese acceso lo colocaba en una posición incómoda: presenciaba el “afuera” del reality —o información que llegaba a producción— mientras los participantes seguían encerrados.

La escena que lo marcó: “No soportaba esa sensación”
El relato más contundente de Yaco Eskenazi fue cuando explicó qué tipo de información lo afectaba. Contó que en ocasiones sabía situaciones personales de los participantes que ellos aún desconocían, y que eso lo hacía sentir mal.
“Yo por ejemplo sabía que ya uno de ellos ya no tenía novia y pensaba que seguía teniendo novia”, afirmó. La imagen que construyó fue clara: debía saludarlo todos los días, verlo entusiasmado, y callar una verdad que podía cambiarle el ánimo.
“Yo lo tenía que ver todos los días, saludarlo y decirle: ‘Hola, ¿qué tal? Oye, ¿cómo estás? Contento el tipo’. Y el tipo no sabía que le habían botado la ropa a la calle. Entonces, yo esa sensación no, no la soportaba”, dijo, y agregó que esa situación se repetía con otras personas.
Ese punto fue el núcleo de su explicación: no era solo “trabajo”, sino un desgaste emocional. Para él, la conducción no se limitaba a leer resultados; implicaba sostener una interacción diaria con gente que vivía bajo un sistema que, por diseño, se alimenta del conflicto y de la información asimétrica.
“Yo quería defenderlo”: el problema de involucrarse emocionalmente
Magaly Medina intervino para señalar que un conductor no puede involucrarse emocionalmente con los participantes. Yaco aceptó que ese fue, precisamente, su error o su límite.
“Quería defenderlo, ¿me entiendes? Quería defenderlo, quería decirle: ‘No, no hagas esto. Mira, estás haciendo mal acá’”, reconoció.
Luego fue más allá: admitió que su expectativa era que el reality funcionara con un clima más armónico, algo que el formato no necesita —y, en muchos casos, no permite—.
“Yo quería que La Granja funcione perfecto como una familia linda y eso no sirve”, sentenció, dejando ver que su idea de convivencia chocaba con un programa que se sostiene en roces, nominaciones y enfrentamientos.

El cruce con Magaly y la mención a Ethel Pozo: “Me llevo bien con ella”
En medio de la conversación, Magaly bromeó con que Yaco ya no “perdía el tiempo” y lanzó un comentario sobre “soportar a Ethel”. Eskenazi se defendió de inmediato y negó cualquier conflicto con Ethel Pozo, con quien compartió pantalla.
“No, no, no, qué mala. No, yo sí me llevo bien. Tengo que defenderme, me siento bien, yo sí me llevo bien con ella”, dijo entre risas. Luego insistió: “Yo me llevo muy bien con todas las personas que trabajo”.
Ese detalle buscó ordenar el relato: su salida no se explicó por peleas con compañeros, sino por una incomodidad real con la mecánica del reality.

“Con YouTube y shows gano más”: la decisión de apostar por otra ruta
Además de lo emocional, Yaco Eskenazi planteó un argumento práctico: su trabajo fuera de la televisión es más rentable y le permite manejar su tiempo con más libertad. En su versión, la ecuación es simple: el reality demandaba demasiado y no le compensaba frente a lo que ya estaba construyendo por su cuenta.
La frase “por eso dejé la tele” terminó funcionando como cierre de su explicación. No habló de una pausa temporal, sino de una elección alineada con su estilo: menos conflicto, menos exposición diaria a situaciones que no puede controlar y más foco en proyectos propios.
En síntesis, Eskenazi retrató su salida como una combinación de límites personales y una decisión profesional: el formato lo ponía en un rol que lo obligaba a callar, a sostener el “show” y a convivir con la tensión. Y, según él, eso ya no era para su etapa actual.


















