Es necesario...
8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, conmemoración potente. No se trata de un día de ramos de flores, de peluches, de cajas de bombones o de cenas románticas.
Manifestaciones válidas, sin duda, pero la efeméride tiene otro significado, otra intención; es el recordatorio de todas aquellas mujeres que de alguna u otra forma, incluyendo la entrega de sus vidas, lucharon para visibilizarse como seres con plenos derechos al trato igualitario, al reconocimiento liso y llano como factores decisorios en la sociedad. No de seres limitados a su instinto natural por la maternidad y la crianza de descendientes.
La gestión por la igualdad impulsado por las féminas, tiene larga data, remontándose hasta la antigua sociedad griega, en la cual, los historiadores ubican a Hipatia de Alejandría, cuyos biógrafos ubican su existencia entre el año 355 y 370 D.C. Hipatia rompió paradigmas de su época adentrándose en la ciencia, campo exclusivo masculino, lo que le costó la vida al ser masacrada por una turba de cristianos, por considerarla como mujer del mal.
Ya entrados en el Siglo XVIII, se vinieron una serie de movimientos, tanto laborales como de exigencia para el reconocimiento pleno de ciudadanía para la población femenil, algunos de ellos terminaron en la trágica muerte de decenas de manifestantes, tal y como fue el caso de las empleadas textiles de la fábrica Triangle Shirtwaist de Nueva York, quienes por exigir un trato digno y salarios justos, prácticamente fueron encerradas en su centro de trabajo para luego incendiar el lugar que dejó poco más de 140 mujeres incineradas en vida. Tal infamia sucedió el 25 de marzo de 1911. De ese tamaño, es el antecedente de la fecha que hoy se conmemora y que no da pie para su recordatorio con cenas románticas y de cestas de flores aromadas.
En el ámbito de la exigencia de la plenitud de derechos civiles, se anotan las propuestas surgidas durante la revolución francesa, plasmadas por la escritora Olympe de Gouges, quien exigió la emancipación de la mujer, la igualdad de derechos y el voto femenino. Todo esto en 1791, después de lo cual, el movimiento femenino civilista, corrió como reguero de pólvora, de tal suerte que también llegó a nuestro país, hasta conseguir a nivel federal, el pleno derecho de votar y ser votadas el 17 de octubre de 1953, bajo la gestión presidencial de Adolfo Ruíz Cortines.
Lo plasmado apenas si logra significar una cápsula de los motivos que le dan sustento a la conmemoración del Día Internacional de la Mujer; razones suficientes para ponernos de pie y expresar un memorial de respeto y reconocimiento a todas aquellas sembradoras de futuro; de transformación, y a la vez, bendecidas con la capacidad de ser madres.
“Es necesario revertir el hechizo/ Ese que borra a las mujeres de la historia/ de las esferas del poder/ de las antologías/Ese, que las encierra entre cuatro paredes/ con solo colocarles un anillo. (Guisela López, poeta guatemalteca) ¡Buenos días!
PD: “Está es la última canción que yo escribo para ti...” Tomo estás líneas de la pieza La Última canción, interpretada por el cantante brasileño Paulo Sergio, para hacerles saber que esta es la última aparición de Puerto Viejo. Seguiré los lunes con ustedes, si es que la dirección editorial me lo permite ¡Gracias a todos!