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Antes, Chuquiqui vio morir al PRI<br />Combatió la etapa negra de ‘Alito’

10 Agosto 2026 at 05:02

Por más homenajes que le realice en muerte el Partido Revolucionario Institucional a Jesús Enrique Hernández Chávez, símbolo de los mejores tiempos y testigo inconforme de la decadencia en las siglas tricolor, nada del PRI en la época de Alejandro Moreno Cárdenas reivindica la memoria del Chuquiqui que en los últimos años se rebeló contra la toma absoluta del control partidista por parte de la dirigencia nacional que aplastó y ahuyentó a los liderazgos locales. Inclusive hoy en la tumba, el decano emblema de la vieja guardia priista ha de estar intranquilo por las esquelas, pésames y epitafios que transmutan de la traición al encomio.

Es que Hernández Chávez vio morir al PRI mucho antes de que la vida le marcara a él la última partida. Desde la retirada silenciosa lo dijo todo, mientras que la oratoria habilidosa de “Alito” y cofrades realmente le cantaba el epitafio al Revolucionario Institucional. Resistió en su militancia para presenciar cómo una camarilla convirtió en rehén al partido, lo utilizó para apetitos particulares y luego lo subastó al mejor postor como mercancía de segunda.

El líder cuya presencia física se extinguió el 8 de agosto había enviado al PRI la bitácora a cubrir para el rescate de esta organización política, poniendo a la militancia al frente de la toma de decisiones. En mayo de 2023, al dimitir en la Comisión Estatal de Procesos Internos, le dijo a Alejandro Moreno que las bases priistas no están “pintadas” en Sinaloa, ya que “Alito” desplazó a los centros de decisión locales y comandó la designación de dirigente estatal. Y así empezó la huida de los priistas y la deserción de los referentes de unidad interna.

Si la actual cúpula del Revolucionario Institucional fuera sincera, reconocería que Chuquiqui le es más útil muerto que en vida. La “piedra en el zapato” que representó el sinaloense para la mafia que hizo del PRI una marca registrada para el atraco y el cinismo implícito, se ha ido y queda solamente la huella de quien proponía revivir al partido con el oxígeno de los cuadros jóvenes y la guía de los veteranos sabios.

Fue un político fiel a la circunstancia en los tiempos de la todopoderosa dictadura perfecta y también en el ciclo en que la sociedad salió a las casillas electorales a cobrarle todos los agravios a la estructura tricolor. Cuando Alejandro Cárdenas se apropió del PRI acabó el período de los priistas leales y empezó la temporada de los oportunistas que canjearon la permanencia en el partido a cambio de recibir canonjías del PRI en ruinas.

En 2023 Chuquiqui fue el primer grano que se desprendió de la mazorca tricolor antes de que la plaga de la felonía utilitarista lo alcanzara a él. Una vez que dejó la Comisión Estatal de Procesos Internos vino la dimisión de ocho ex diputados federales, un ex senador, tres ex dirigentes sectoriales, tres diputados locales en activo, un ex alcalde de Mazatlán, un ex aspirante a la gubernatura de Sinaloa, 165 líderes agrarios y un ex dirigente de la Confederación de Asociaciones Agrícolas del Estado de Sinaloa.

En aquel tiempo “Alito” como dueño único del PRI decidió de manera unilateral que Paola Gárate Valenzuela tomara las riendas del PRI en Sinaloa y ello inconformó a cuadros de mayor trayectoria y expertis que exigían ser tomados en cuenta para intentar la enésima resurrección del partido frente a las debacles sufridas en las elecciones de 2018 a nivel nacional y 2021 en lo estatal. Las bases priistas exigían experiencia y lealtad probadas; Moreno Cárdenas optó por alguien que le cuidara la devaluada franquicia tricolor en el territorio de los once ríos.

Y vino la peor estampida que haya afectado al PRI en Sinaloa. Se fueron figuras de la talla de Jesús Valdés Palazuelos, Gloria Himelda Félix Niebla, Antonio Castañeda Verduzco, Manuel Tarriba Rojo, Sergio Mario Arredondo Salas, Sandra Judith Lara, Javier Luna Beltrán, Cinthia Valenzuela Langarica, Feliciano Valle Sandoval, Fernando Pucheta Sánchez y Gabriel Ballardo Valdez, entre otros. Esta es la enorme cicatriz que Hernández Chávez le deja al PRI para que jamás olvide el golpe asestado a aquellos que acapararon al partido para fines aviesos.

La fría esquela que publicó el PRI el fin de semana está apegada a la actitud hipócrita que adoptó cuando Chuquiqui se rebeló por el ya previsible maximato del “Alito”, prolongado de 2019 a la fecha. En 2023, al encabezar Hernández Chávez la desbandada tricolor, la entonces líder del partido, Paola Gárate, tildó a los desertores como políticos que “no saben vivir fuera del presupuesto”.

Hoy el Comité Directivo Estatal lo trata de manera distinta, fingida: “despedimos a un priista de convicciones, de esos que construyeron partido desde abajo, que entendieron la política como servicio y que hicieron de la lealtad, la palabra y la amistad una forma de vida. Su voz, su carácter, sus enseñanzas y su pasión por el PRI permanecerán en la memoria de quienes tuvimos el privilegio de conocerlo y compartir camino con él”.

La vida de Hernández Chávez dentro y fuera del PRI sintetiza la historia en sí del partido que no aprendió a honrar las ilusiones de la sociedad que lo apoyó durante décadas. El deceso del ex Alcalde de Culiacán, ex Diputado federal e integrante en dos ocasiones del Congreso del Estado, le hereda al priismo la reprimenda a quienes lo hunden en la ignominia y el llamado a las nuevas generaciones a ser pertinaces en la reconstrucción de la fuerza tricolor.

Si en la vida fue el Chuquiqui,

para el PRI hombre de lealtad,

con su muerte es como un dique,

contra ‘Alito’ y su gran ruindad.

Sacando cuentas de los priistas que abominaron a “Alito” y creyeron que el Movimiento Regeneración Nacional les significaba el mejor abrigo político emergente, la llamada Cuarta Transformación les ha quedado a deber en Sinaloa ya que al parecer los utilizaron solamente para ambientar la campaña presidencial de Claudia Sheinbaum en 2024 y posteriormente se deshicieron de ellos como se echa a la basura la envoltura de un buen caviar. Ya quisieran muchos morenistas poseer las estructuras y bases de liderazgos aún vigentes como los de Fernando Pucheta en Mazatlán, Jesús Valdés en Culiacán y Feliciano Valle Sandoval en Guasave. ¿Se volverán a acordar de ellos en el proceso electoral de 2027 en el cual habrá votaciones para Gobernador, presidentes municipales y diputados federales y locales?

Muere Jesús Enrique ‘Chuquiqui’ Hernández Chávez, referente del priismo sinaloense

8 Agosto 2026 at 09:55

Jesús Enrique “Chuquiqui” Hernández Chávez, uno de los políticos sinaloenses con mayor trayectoria dentro del Partido Revolucionario Institucional, falleció sábado en Culiacán.

La muerte del ex Presidente Municipal de Culiacán y ex dirigente estatal del PRI marca el cierre de una larga carrera política que se extendió por varias décadas y que lo llevó a ocupar cargos en los ámbitos municipal, estatal y federal.

Hernández Chávez fue presidente municipal de Culiacán durante el periodo 2001-2004.

Fue presidente del Comité Directivo Estatal del PRI, además de secretario general de la Federación de Organizaciones Populares en Sinaloa y delegado general del Comité Ejecutivo Nacional del partido en distintos estados del País.

Antes y después de ocupar responsabilidades partidistas, Hernández Chávez construyó una trayectoria como legislador al ser diputado federal por Sinaloa en la LI Legislatura del Congreso de la Unión y posteriormente diputado local en distintas legislaturas del Congreso estatal.

Uno de los cargos de mayor relevancia que desempeñó fue la presidencia de la Junta de Coordinación Política del Congreso de Sinaloa, posición desde la que tuvo un papel central en la conducción política y en la construcción de acuerdos entre las distintas fuerzas representadas en el Legislativo.

Entre sus iniciativas se encuentra la creación del Premio al Mérito Juvenil, así como propuestas para fortalecer el Instituto de Investigaciones Parlamentarias y establecer mecanismos de servicio civil de carrera y modernización administrativa.

El “Chuquiqui” y el viejo priismo

Conocido durante décadas como “El Chuquiqui”, Hernández Chávez fue identificado como una de las figuras de mayor experiencia dentro del priismo sinaloense.

Aunque con el paso de los años se alejó de los principales cargos de elección popular, mantuvo presencia en la vida política del estado y continuó siendo una figura consultada por su experiencia dentro del partido y del Congreso.

En agosto de 2024 todavía participaba en reuniones de priistas de la llamada vieja guardia, donde hablaba sobre el rumbo que debía tomar el partido.

Su participación en esos encuentros mostró que, pese a estar alejado de los cargos públicos, conservaba influencia y reconocimiento entre sectores del priismo sinaloense.

Una trayectoria ligada al Derecho

El perfil profesional de Hernández Chávez estuvo vinculado al Derecho. Fue licenciado en Derecho y Ciencias Sociales por la Universidad Autónoma de Sinaloa y realizó estudios de Notario Público.

También cursó un diplomado en Derecho Parlamentario en el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Su trayectoria atravesó buena parte de la vida política de Sinaloa y dejó su nombre ligado a una de las etapas de mayor presencia del PRI en el estado.

PAN, PRI y MC exigen que la oposición presida la próxima Mesa Directiva del Congreso de Sinaloa

30 Julio 2026 at 18:37

Las coordinadoras parlamentarias del PAN, PRI y Movimiento Ciudadano exigieron que la próxima Mesa Directiva del Congreso del Estado sea encabezada por una Diputada o Diputado de oposición, al considerar que durante los últimos dos años este órgano ha permanecido bajo el control del Partido Verde Ecologista de México, aliado de Morena, mientras la Junta de Coordinación Política sigue en manos de la mayoría legislativa.

Las Legisladoras señalaron que el problema no se limita a quién ocupa la Presidencia, sino a la forma en que se han conducido las sesiones, las cuales, aseguraron, han estado marcadas por la parcialidad, la intolerancia y un manejo que consideran contrario a la Ley Orgánica del Congreso.

La coordinadora del Grupo Parlamentario del PAN, Roxana Rubio Valdez, afirmó que la Mesa Directiva debe garantizar la legalidad y el respeto a todas las fuerzas políticas, en lugar de convertirse en un instrumento para favorecer a la bancada mayoritaria y sus aliados.

Por su parte, la coordinadora del PRI, Irma Moreno Ovalles, sostuvo que la conducción de la Mesa Directiva ha respondido a intereses políticos y no al cumplimiento de la Ley Orgánica, lo que, dijo, ha debilitado al Congreso como un espacio de equilibrio institucional.

En tanto, la coordinadora de Movimiento Ciudadano, Elizabeth Montoya, consideró que el Congreso necesita recuperar su institucionalidad y dejar atrás una conducción que, a su juicio, ha privilegiado a Morena y sus aliados por encima del cumplimiento de la ley y del respeto a las minorías parlamentarias.

Como ejemplo, señaló que el ex Presidente de la Mesa Directiva, Rodolfo Valenzuela Sánchez, busca ahora ser candidato de Morena a la Gubernatura de Sinaloa, lo que, afirmó, evidencia la cercanía política entre el PVEM y Morena.

Las tres coordinadoras coincidieron en que la oposición debe encabezar la próxima Mesa Directiva para garantizar imparcialidad, respeto a la Ley Orgánica, orden en las sesiones y un trato equitativo para todas las fuerzas políticas representadas en el Congreso del Estado.

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